Mientras el municipio celebra el crecimiento de sus parques industriales, el acceso a datos sobre empleo local se mantiene bajo un hermetismo llamativo. ¿Qué esconden la intendenta Mariel Fernández y el concejal Federico Fongi?
Los parques industriales de Moreno son promocionados como uno de los motores económicos del partido. Desde la gestión de Mariel Fernández y bajo la coordinación del concejal Federico Fongi —encargado del área de desarrollo industrial— se ha insistido en que estos espacios son clave para el progreso del distrito. Sin embargo, cuando se intenta conocer cuántos de los empleados en estas industrias son realmente vecinos de Moreno, la información simplemente desaparece.
No existe un registro público, ni una cifra oficial, ni respuesta a los pedidos de informe que han sido elevados por sectores de la oposición o por medios de comunicación. La pregunta es sencilla: ¿cuál es el cupo real de trabajadores morenenses en los parques industriales del distrito? Y sin embargo, la respuesta nunca llega.
Fuentes cercanas al Concejo Deliberante señalan que el tema se ha convertido en una especie de “secreto de Estado”. Ni desde el área de Producción ni desde la Jefatura de Gabinete municipal se ofrecen datos. Las empresas radicadas tampoco tienen la obligación de declarar la procedencia de sus empleados, aunque muchas gozan de beneficios impositivos otorgados justamente por instalarse en Moreno.
¿A quién beneficia este silencio? ¿Y por qué la administración municipal se niega a transparentar una información que sería clave para evaluar el verdadero impacto social de estos polos industriales?
Desde la intendencia se insiste en que los parques generan empleo y desarrollo. Pero ese discurso empieza a mostrar grietas si se considera que una parte significativa de los empleados provienen de partidos vecinos como José C. Paz, Pilar o Tres de Febrero. Así, Moreno queda como el anfitrión de industrias que podrían estar aprovechando su territorio y sus recursos, sin necesariamente devolverle oportunidades reales a su población.
Muchos vecinos viven con una sensación de pausa, de puntos suspensivos que nunca se completan. Ante la falta de estadísticas claras, la sospecha se convierte en certeza para quienes hace años reclaman transparencia. En Moreno, el silencio no solo otorga: también margina.
El concejal Federico Fongi, quien ha encabezado actos y recorridas en los parques industriales, tampoco ha dado declaraciones sobre el tema. Consultado en varias ocasiones, evitó responder directamente y remitió a informes generales de producción que no incluyen datos desagregados por lugar de residencia de los trabajadores.
¿Existe un pacto de silencio? ¿Hay temor a que se revele una verdad incómoda?
Mientras tanto, los vecinos de Moreno siguen esperando respuestas. En un distrito con altos niveles de pobreza, desempleo estructural y precarización, la posibilidad de acceder a empleos industriales dentro del propio municipio representa una esperanza concreta. Pero esa esperanza se diluye cada vez más en un mar de opacidad.
La transparencia no debería ser una excepción, sino una obligación. Y el silencio, en este contexto, ya dejó de ser una estrategia: es una respuesta en sí misma.


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