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Juan Emilio Mirabustos

HIJOS DE PUTIN

680 453 Juan Emilio Mirabustos

El escándalo de medios periodísticos argentinos, comprados con dinero del espionaje ruso, es uno de los escándalos que más rápidamente desapareció de los medios y que dejó al descubierto que la famosa pauta alimenta noticias falsas o convenientes al eterno mecenas peronista.

Por Juan Emilio Mirabustos

“Los trolls eran ustedes” tuiteó el “Negro” Almeida, uno de los referentes del libertarismo. Inmediatamente, el siempre polémico “Gordo Dan” lo transformó en hashtag y terminó siendo tendencia casi mundial. Todo tenía un por qué. El periodista Santiago O’Donnell investigó una red de tráfico de influencias periodísticas, a través de artículos basados en fuentes incomprobables y firmados por periodistas inexistentes, creados con inteligencia artificial. Prácticamente todos esos artículos venían de medios adscriptos a la ideología kirchnerista. Si no estaban alineados a los K, lo disimulaban muy bien. Pero lo más fuerte iba a venir después. Todos esos artículos estaban financiados por el servicio de inteligencia de Rusia con el principal objetivo de desprestigiar la gestión del gobierno de Javier Milei. El autócrata Vladimir Putin, que gobierna desde hace años con mano de hierro uno de los países más grandes del mundo, invirtió casi 300.000 dólares en comprar voluntades periodísticas argentinas. Un descubrimiento que aplacó el “entusiasmo” en el gremio sobre las hipotecas que sacó totalmente en regla el jefe de Gabinete Manuel Adorni, noticia que duró mucho más que saber que “periodistas” eran pagados por Rusia para limar un gobierno opositor a la ideología kirchner-peronista que hizo lo que quiso durante dos décadas. El rey periodismo estaba desnudo y sus colegas adláteres le aplaudían mientras se miraban entre sí, visiblemente nerviosos.

IMPACTANTE. Tras la investigación de Santiago O’Donnell, se descubrió cuánto dinero ruso recibían medios para inyectar noticias falsas contra el gobierno argentino. Dato de color: O’Donnell es el jefe de la sección Internacional de Página 12, diario ultra kirchnerista que, curiosamente, no está en esta lista, a pesar de recibir millonadas del gobierno de Axel Kiciloff.

En nuestra profesión hay un lema oculto: una noticia tapa a la otra. Cuando se enfría una información, ya hay otra que empieza a destacarse. Por supuesto que está el interés editorial en cada situación. No es lo mismo lo que publica Clarín que lo que publica Crónica, que lo que publica La Nación o que lo que publica Página 12. Pero ese ADN periodístico en cada uno de esos medios empezó a notarse muy fuerte desde que Néstor Kirchner, frustrado por no poder haber comprado el Grupo Clarín, empezó con su bullying al multimedios diciéndole que estaba “nervioso”. Su esposa Cristina, ya presidente, casi renuncia tras el fracaso de la ley 125 que exprimía aún más al campo argentino. Tras la muerte del autócrata patagónico y la imposición de una nueva Ley de Medios con un Congreso transformado en escribanía, el kirchnerismo empezó a dominar la agenda setting a través de pauta oficial explícita y el otorgamiento de licencias de locución y transmisión casi como repartiendo caramelos. El resultado fue catastrófico para la libertad de expresión. Más del 85% de los medios de todo el país estaban cooptados por dinero de los impuestos de la gente y de la estatización de las jubilaciones, para hablar bien del gobierno nacional, ahogando a los pocos medios críticos de la gestión de la “exitosa abogada”, entre ellos, Clarín, que tenía un as en la manga: Jorge Lanata. Sus investigaciones sobre “la ruta del dinero K” le abrieron los ojos a la gente que votó a la flamante viuda y ayudaron a dar vuelta la elección de medio término. Para ese entonces, las redes sociales empezaron a emerger con fuerza, ya no con la timidez de una década atrás ni con su inexistencia durante el golpe peronista del 2001, donde los canales de noticias, ya cooptados por el dinero opositor, eran amos y señores de la difusión de sus líneas editoriales, aunque dirigidas por algún caudillo peronista que, arriba de una camioneta, señalaba qué supermercado chino saquear.

GHOST WRITERS PARA LA LIBERACIÓN. En Diario Registrado, del infame “Profe Romero”, publicaron notas anti-Milei con escritores cuyas imágenes fueron creadas por inteligencia artificial. Todos mirando de costado, excepto Juan Carlos López, que su foto fue choreada directamente de Deposit Photos. Muchos de estos artículos falsos fueron borrados de su fuente original. Veinte años de tener de mecenas al kirchnerismo y nunca aprendieron a robar como sus jefes.

LA MADRE DE LOS BORREGOS
A finales de 2015 asume Mauricio Macri como presidente y la esperanza de un nuevo país estaba encendida. Sin embargo, se topó con una pared casi infranqueable. Cristina Kirchner dejó regadas varias minas bajo tierra y de a poco empezaron a explotar. Una de ellas estaba en el canal de noticias C5N, buque insignia del kirchnerismo más rancio, cuya historia infame empezó al ser presionado su creador, Daniel Hadad, a vender ese medio a un grupo amigo del matrimonio Kirchner. Los despidos a periodistas “infieles” se hicieron costumbre. El más sonado fue el de Guadalupe Vázquez, hoy en el equipo de Jonatan Viale en TN, que difundió la nefasta foto del cumpleaños de Fabiola Yáñez, la hoy ex esposa de Alberto Fernández, durante el peor momento del encierro por la pandemia, y que fue el disparador para la derrota del kirchnerismo en las generales del 2023.

BANDAS EN FUGA. El sitio Real Politik, caracterizado por tener notas en su mayoría rentadas, empezó a borrar los artículos pagados por la inteligencia rusa, mientras que Diario Con Vos, la web de noticias de la filokirchnerista Radio Con Vos, dejó de existir a fines de 2025. Ellos se borraron del todo, pero las evidencias quedaron.

COCINADOS. En la Televisión Pública de la gestión Macri, los peronistas hicieron lo que quisieron, pero el único que reculó en chancletas fue el cocinero Guillermo Calabrese. Después de insultar musicalmente a Macri en uno de sus programas, mandó a sus asistentes cocineros a pedir disculpas al aire y varias semanas después apareció en la Quinta de Olivos cocinando para el entonces presidente. Tras ese programa, nunca más volvió a la tele, falleciendo cinco años después.

Pero a ese canal se lo recuerda cuando, muy sueltos de cuerpo, anunciaron el triunfo “por amplia mayoría” de Daniel Scioli sobre Mauricio Macri en 2015. Un papelón del que jamás pidieron disculpas, ni por ese ni por ningún otro. Durante todo el gobierno democrático de Cambiemos, C5N se dedicó a limar y hasta burlarse en plena cadena nacional del mismo. Y la gente, por miedo o por ciclotimia, compró ese relato. El rating del canal manejado por los testaferros Cristóbal López y Fabián de Souza se disparó a las nubes, relegando a Todo Noticias, del Grupo Clarín, a números muy lejanos y muy pobres. No sólo la gente “compró” la agresiva línea editorial de C5N, sino que no le perdonó a TN su escasa defensa al primer gobierno no peronista en 14 años, tras tanto tiempo cuestionando a los K. El dominio opositor en los medios era abrumador. Hasta en la infame Televisión Pública, con el argumento del “pluralismo”, permitió que el vergonzante programa 678 se despida “con honores”, ya con la gestión Macri en el poder, y que Hebe de Bonafini, la “madre de Plaza de Mayo” cuestionada por la estafa de las viviendas de Sueños Compartidos, siga teniendo su espacio televisivo, donde no paraba de putearlo al presidente. El cocinero Guillermo Calabrese, famoso por su programa Cocineros Argentinos en ese canal y también por simpatizar con el kirchnerismo, entró una vez a su programa con la versión instrumental del cantito “Mauricio Macri la PQTP” y muy alegre dijo “¡el tema del verano!”, en referencia a lo que los militantes K vociferaban en las playas durante la temporada estival, para comerle la cabeza a la gente que vacacionaba plácidamente. El escándalo fue tal que Calabrese se “guardó” por un par de meses aduciendo “problemas de salud” y compensó ese triste desliz cocinando para Macri en un especial grabado en la residencia de Olivos. Nunca más volvió al programa y falleció de un paro cardio respiratorio en abril de 2023. Para ese entonces, el bochornoso gobierno de los Fernández estaba en picada y ni el “súperministro” Sergio Massa lo pudo salvar, ni siquiera ganando en primera vuelta gracias al “plan platita” que dejó más del 200% de inflación interanual en el país.

TRAIDORES DE CLOSET. Javier Negre, actual dueño de La Derecha Diario, intentó comprar Radio Concepto a Daniel Sede (foto), su dueño, que quería venderla, a pesar de tener ya programas que pagaban su espacio con plata rusa. Al enterarse los rusos de que Negre quería comprar la radio, le hicieron una contraoferta a Sede y hoy Concepto es una radio cooptada casi en su totalidad por dinero negro de Putin. A Sede pareció no importarle que en un futuro no muy cercano, lo acusen de traidor a la patria.

Volviendo atrás en el tiempo, el gobierno de Macri suprimió, tras el triunfo en 2017, el 75% de la pauta oficial, con el objetivo de que ese dinero vaya a obras públicas. La respuesta del otro lado fue devastadora. La mayoría de las empresas que estaban en esas obras, incluidas el soterramiento de la línea Sarmiento y la autopista que conecta el oeste con el sur de la provincia, se bajaron inmediatamente, tras la presión de sindicatos (peronistas desde la cuna, claro está). Los paros docentes y las operaciones como “panza rayada” en nuestro Moreno, se multiplicaron. Pero el summum de todo ello fue el debate por el aumento a las jubilaciones. El peronismo tradicional, el kirchnerismo y la izquierda, esa eterna amante del primero mencionado, se unieron para “pudrirla”. 14 toneladas de piedras arrojadas al Congreso, un recinto que interrumpió ilegalmente muchas veces el debate y un periodismo cada vez más explícito en la necesidad que esa pauta que se les “robó”, vuelva y no se vaya. El mismo Mauricio Macri admitió que desde allí empezaron a bajar los brazos y a “colgarse del travesaño” para, al menos, no los derroquen, como siempre hacía el peronismo cuando no gobernaba. Eso último se logró, terminando su mandato llevado en andas por la gente y entregando en tiempo y forma la banda presidencial al “Alberto moderado”. Volvía el “periodismo con sobre”, parafraseando el título de un recordado blog periodístico morenense que hace tiempo está inactivo. El “gradualismo”, que unos pocos “ñoños republicanos” siguen extrañando, no fue para nada gratis.

LA CASA NO ESTÁ EN ORDEN
Toda esta obsesión de los medios periodísticos nacionales por la pauta de Nación es la culminación de un proceso que empezó tímidamente en los municipios más pobres del país. Es nomas ver cómo un partido como La Matanza se deshace en mugre, desidia e inseguridad, pero las únicas noticias que salen al aire en los medios locales (y algunos nacionales pautados), son las que distribuye Prensa del municipio. Mismo caso sucede desde hace décadas en Moreno, hoy con la intendencia de la militante piquetera Mariel Fernández. Parte del presupuesto municipal de cada año va a parar a la “cultura”, pero también, muy a escondidas, en sobres a periodistas. Dos de los casos más llamativos son los de los medios Desalambrar y Semanario Actualidad, este último del polémico Rodrigo Solórzano, que muy suelto de cuerpo en su show televisivo, acusó al director de MLQH, Gustavo Ladelfa, de “sabotear” el acto de presentación de la intendente como candidata, alegando que él es un “intento de periodista”. Ladelfa no tuvo ni necesidad de responder semejante atrevimiento. Para ese entonces, MLQH se estaba convirtiendo en referente absoluto del periodismo crítico de la zona y medios nacionales iban directamente a Ladelfa como fuente informativa, además de difundir los videos virales que en las redes terminaron siendo un clásico, descaradamente copiado por estos y otros medios. Hoy por hoy, el dinero a los medios de comunicación locales está aún más acotado, gracias a que la pauta nacional está totalmente cerrada. Muy pocas señales siguen difundiendo los sesgados spots del municipio “donde crece la esperanza”. Eso también es debido al crecimiento exponencial del streaming y otros medios alternativos que están relegando a la radio, la TV y la prensa escrita. Hasta el

LA MARCA DE LA GORRA. Rodrigo Solórzano, mandamás de Semanario Actualidad, famoso por decirle al periodista Gustavo Ladelfa “intento de periodista”, en “defensa” de la por entonces candidatura de la actual intendente Mariel Fernández. En la foto, junto a Jorge “Zanahoria” Doti, co-director de Rock y Blues Radio, un medio que no tuvo la suerte de recibir subsidios municipales y actualmente sólo transmite por internet, con escasos programas y anunciantes, al borde de su cierre definitivo.

gobierno de “la Mariel” tiene canal de streaming propio, que se suma al triste presente de “La Radio Pública de Moreno”, con una audiencia inversamente proporcional a los programas militantes que pululan en esa frecuencia. Otros dos casos fuertes de abstinencia de pauta son los del canal 6, dirigido por Omar Larrosa, que terminó siendo el más pluralista y crítico de la gestión municipal, y FM Ciudad de Trujui, del controversial periodista Daniel Grasso, que se volvió en un acérrimo “enemigo” de Javier Milei en sus posteos de redes sociales. Recordemos que la esposa de Grasso fue funcionaria de María Eugenia Vidal cuando fue gobernadora de la provincia y ambos quedaron afuera de todo acuerdo entre el PRO y La Libertad Avanza. Grasso, además, le dio micrófono a Elisabeth Palamara, la creadora del pseudo colectivo cultural “La Pochoclera”, famosa por invadir una propiedad privada en el centro de Moreno y hacerla “centro cultural”, hasta que el dueño original echó a todos de allí y demolió el lugar, además de estafar a colegas docentes usando sus tarjetas de crédito para viajar a “encuentros culturales” en el exterior. Hoy, esta ex profesora de teatro se encuentra viviendo en el continente europeo y, al igual que Grasso, despotrica contra el gobierno que ganó las elecciones con el 56% de los sufragios.


TIEMPOS TRAVIESOS. La infame Radio Pública de Moreno supo tener decenas de programas que nadie escuchaba. Hoy, apenas tiene 5 emisiones en vivo y un canal de streaming. Sumado a su estudio de grabación, el mantenimiento del Teatro Marechal y la pauta en radios comerciales, el gobierno de Mariel Fernández se preocupa más por la “cultura” que por la inseguridad, las calles inundadas y la falta de cloacas en el centro de la ciudad. ¿Qué habrá sido de la vida de “Nancy” Sena, otrora persona funcionaria municipal?

EL AMOR VENCE AL PERIODISMO
Estamos viviendo un cambio de época muy fuerte. Después de la mentira que fue el “socialismo del siglo XXI”, que sólo trajo pobreza y corrupción a nuestra región, la gente vuelve a creer en la cultura del trabajo como norte en sus vidas. Y ya no se come cualquier galletita. Hoy tiene infinidad de recursos para informarse; desde “medios grandes” hasta tuiteros con fuerte línea editorial. Y en todo ese berenjenal, hay un plus: la gente está empezando a diferenciar la información real del pescado podrido. Y eso es lo que incomoda a la “casta periodística”, a aquellos que como colegas nos mal representan. No es casualidad que empiecen la “operación Adorni” justo cuando el gobierno logró que la Argentina no pague 18.000 millones de dólares de la pésima decisión kirchnerista que fue re-estatizar YPF, a pesar de los inútiles esfuerzos de empoderar a Axel Kiciloff, el más presidenciable que tienen ahora en el peronismo de cara al 2027, cuando él como ministro de economía fue el ejecutor de semejante desastre de deuda. La nulidad de pauta nacional hizo que un medio, otrora prestigioso, como La Nación, contrate para su canal de noticias a un ex C5N como director, que lo llenó de críticas infundadas y zócalos de impacto cuestionando al gobierno de Milei. Hoy, pocos periodistas siguen investigando los bochornosos negociados de la AFA del Chiqui Tapia, a semanas de empezar un nuevo mundial de fútbol. ¿Y el escándalo de los medios comprados con plata rusa? Lo están desapareciendo lo más pronto posible. Ya saben lo que dicen de los bomberos y pisarse la manguera.

Tienen razón los libertarios, ante este fondo de olla tristísimo de nuestra profesión. Por culpa de tanto impresentable, los argentinos de bien no nos odian lo suficiente.

LOS REYES DESNUDOS: ecos de la primera marcha nacional de la Generación Z contra el populismo mexicano

680 349 Juan Emilio Mirabustos

“Prefiero una verdad incómoda a una mentira agradable”. A pocos días de asumir, el presidente Javier Milei citaba esta frase en tiempos donde había que empezar a reconstruir un país a las puertas de una hiperinflación mucho peor que la de 1988. Esta frase es la que, consciente o inconscientemente, está dando vueltas en la ya polarizada sociedad mexicana, donde la izquierda populista gobierna casi el 60% del territorio, tanto de manera federal, como estatal y municipal.

La militancia populista que apoya al gobierno no paraba de decir que “apenas fueron 17000 personas”. Para llenar un lugar como el Zócalo, se necesitan 150000. Y la Generación Z lo llenó el sábado 15 de noviembre.

Y esa polarización la provocó desde el minuto cero el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, quien, en 2012, tras dos derrotas consecutivas para ser presidente del país, dio el portazo al PRD, el partido de izquierda más grande de la historia mexicana, para formar su propio partido, el MORENA (Movimiento de Regeneración Nacional), dejando pedalear en el aire a todos los que lo apoyaban desde ese partido y fraccionándolo en otro partido más, el Movimiento Ciudadano, que hoy gobierna dos de los tres estados más grandes del país. Pero hasta ahí no terminó el anciano dirigente. Logró que el PRD pierda su condición de partido nacional por la escasa cantidad de votos reunida en las últimas elecciones. Hoy, el Partido Revolucionario Democrático está presente como representación estatal, esperando el momento para reorganizarse y volver a ser el gigante que alguna vez estuvo a punto de ser. Claro, y también tomarse revancha del “divide y reinarás” que provocó AMLO, tal así las iniciales del jerarca populista.

EL FUTURO YA LO VEN
El 15 de noviembre apareció una verdad incómoda para el gobierno de quien fue (o sigue siendo) ladera de AMLO, Claudia Sheinbaum. La “Generación Z”, que no se come el verso de la perpetuidad gubernamental del PRI (Partido Revolucionario Institucional) y el PAN (Partido Acción Nacional), simplemente porque nunca la vivió, organizó marchas en las principales capitales de México, expresando su disconformidad absoluta ante un gobierno nacional que no sabe (o no puede o no quiere) frenar la ola de violencia y narcotráfico que nuevamente invade el país. Sumado también a que altísimos dirigentes morenistas están hasta el cuello de negociados con cárteles de droga, como el ex secretario de seguridad Adán Augusto López que, hasta hace poco, lo daban como presidenciable para cuando la gestión de Sheinbaum llegue a su fin.

Apenas el infame “bloque negro”, que nunca aparece en los actos oficiales a romper todo, logró voltear parte del vallado, la policía y los granaderos empezaron una de las más brutales represiones a manifestantes de los últimos tiempos en México, tal como lo mostró en primera plana el New York Times, entre otros medios mundiales.

En ese contexto se realizó la marcha civil más grande de los últimos años, llenando el Zócalo (del tamaño de cuatro Plazas de Mayo) y con réplicas en los centros neurálgicos de cada estado mexicano. Pero el miedo no es zonzo. Y mientras un día antes, jueces adscriptos al gobierno populista le niegan amparos a uno de los empresarios más fuertes de México, ahorcándolo con cobrarle injustamente el triple de impuestos simplemente por no ser adulador del régimen morenista, la capital del país se transformó en un cerco blindado, no solo con chapones, sino también con bloques de concreto. Algo lamentablemente común desde las épocas de Claudia Sheinbaum como jefa de gobierno. La Ciudad de México era una de las capitales mejor conservada en sus monumentos, pero el relato feminista, el “me too” y toda esa movida pro-aborto, dejaron crecer a grupos radicales que, con la cara tapada y con martillos y aerosoles, destruyeron cuanto monumento histórico se les cruce. Todo con la anuencia de Sheinbaum, la feminista, la primera presidente mujer del país, “el segundo piso de la cuarta transformación”. En síntesis, el kirchnerismo encarnado en México.

Los curiosos abrazos de la izquierda que gobierna México. López Obrador acuñó la frase “abrazos y no balazos” a los delincuentes. El resultado es catastrófico: nunca hubo tanta violencia y narco en el segundo país más grande de la región.

 

EL TAPADO
El empresario acosado por el gobierno de izquierda mexicano es Ricardo Salinas Pliego quien, junto con Carlos Slim, es uno de los empresarios más poderosos del país. Dueño de TV Azteca, el otro gigante de los medios nacionales y de Banco Azteca, la entidad bancaria más rentable y accesible de México (con sólo un peso y la documentación necesaria, se puede tener una cuenta bancaria, además de abrir al público todos los días de 9 a 9), siempre ha cuestionado desde sus redes sociales, los últimos gobiernos de izquierda, tanto el anterior como el actual. Pero esta vez, seguramente apalancado por los últimos triunfos de partidos de derecha en la región, como nuestro país, su editorial va aún más de frente. Decidió transformar su canal ADN 40 en ADN Noticias, con una bajada de línea muy fuerte cuestionando al gobierno federal. Fue el único medio nacional que se quedó en el medio de la manifestación de la Generación Z, mientras otros medios lo veían de afuera. Muchas encuestas lo dan como “presidenciable” y todo parece ser que se va por ese

ADN Noticias, el canal informativo de televisión abierta de TV Azteca, fue el único medio nacional en quedarse durante todo el transcurso de la marcha. Gracias a ello, se pudo ver en vivo cómo las fuerzas del orden reprimieron violentamente a cualquier manifestante. El “bloque negro” les abrió el paso a los palos y a los gases oficialistas y todo fue documentado.

camino, aunque por el momento lo niegue. Eso está preocupando enormemente al oficialismo, primero porque no es un político de los clásicos, sino un ciudadano que genera empleo y, en sus medios, información y entretenimiento. Lo que se dice, una figura pública con voz y voto. El SAT (equivalente a nuestra ex AFIP) lo intimidó con pagar impuestos que supuestamente debía. Tras arreglar un plan de pago y traicionando su palabra, la entidad le triplicó la cifra por pagar, muy probablemente por orden del entonces presidente López Obrador. Justo la semana previa a la manifestación de la Generación Z, le anularon todos y cada uno de los amparos que puso. Pero van a ir por más. Desde la conferencia matutina que heredó de AMLO, no hay día que la “presidenta con A” se despache contra el empresario auto-declarado libertario. “A ver quién va a seguir anunciando en TV Azteca” fueron las poco felices palabras de la mandataria. Esto fue después que ADN Noticias ponga al aire un informe sobre “Los archivos ocultos de Adán Augusto”, otrora hombre de confianza del régimen morenista, acusado no sólo de facilitar el paso del narcotráfico sino también del robo de combustible para su venta clandestina, conocido como “huachicoleo”.

La cosa nostra mexicana. De azul, Claudia Sheinbaum Pardo, presidente mexicana, junto a gran parte de su gabinete, actualmente sospechado de decenas de negocios turbios. En la foto no se ve a Andrés Manuel López Obrador, quien sigue gobernando desde su mansión en el estado de Tabasco, su lugar en el mundo.

LOS TIRAPIEDRAS
La marcha nacional del 15N puso en alerta incluso a los fanáticos obradoristas, que trataron por todos los medios de imponer el relato de “fue una marcha de tías panistas”, “jóvenes desinformados”, “desestabilizadores y golpistas”, “fueron 17000 personas nada más”. No dijeron ni una palabra cuando apareció, de la nada, el infame “bloque negro”, manifestantes con la cara tapada que se dedican a pudrir cuanta manifestación se les cruce. Eso sí, son inclusivos: cuando es el Día de la Mujer, son todas mujeres las que hacen destrozos.

Sopitas, un sitio mexicano famoso por sus notas de chimentos, click baits y artículos rentados, tuvo como tantos otros su “sobre amarillo” del gobierno de Sheinbaum y difundió la extorsión gubernamental a un manifestante de la marcha de la Generación Z. Curiosamente, poco más de un año antes, criticaba la situación económica del país. Más canallas que Navarro y El Destape.

Las sospechas de que son un grupo bancado por los gobiernos de la Ciudad de México y de todo México, ambos con la bandera guinda de Morena, crecen cada día más. En el momento más álgido de la marcha, aparece este grupo de inadaptados a patear y golpear las vallas cuasi-blindadas que se pusieron para proteger el Palacio de Gobierno. Cuando lograron el objetivo de voltearlas, oh casualidad, apareció la policía y los granaderos (así se los llama al cuerpo de seguridad, nada que ver con los nuestros) y empezó a repartir palazos, gases lacrimógenos y patadas de puntín a quien se le cruce, no importa si eran madres con sus hijos en brazos o jóvenes enervados de indignación. Todo eso a la vista de todo el mundo, que no dudó en destacar la represión ordenada desde las altas esferas gubernamentales. Nada de eso fue cuestionado por los adláteres del régimen, tanto periodistas y comunicadores como militantes y fanáticos. De hecho, muchos lo vieron como una batalla ganada, tanto en el territorio como en las redes, donde los bots morenistas viven pulseando contra la gente de a pie.

EL MÁRTIR
No solo fue el creciente narcotráfico y la consecuente violencia que se vive en un país con muchas espaldas para soportar crisis económicas provocadas por la pandemia y el primer gobierno de Donald Trump lo que provocó la inmensa manifestación del 17 de noviembre. El dólar está en modo estable hace ya tiempo y, como se sabe, la gente mexicana, como la argentina, vota lo que encuentra en su bolsillo, lo que hizo que la “4T” siga seis años más, ganando las presidenciales de manera holgada. Un hecho criminal sacudió a la sociedad toda y desnudó a la reina Morena casi por completo. El presidente municipal de Uruapan, Michoacan, Carlos Manzo, fue asesinado en medio de un evento local. Ya venía de varias

Carlos Manzo, alcalde de Uruapan asesinado y uno de los tantos motivos por el cual gran parte de México se hartó y comenzó a manifestar su repudio a la inacción del gobierno de izquierda populista de Claudia Sheinbaum.

denuncias y de una lucha desigual contra el crimen organizado. Lo dejaron solo. Asumió su esposa y ya dijo que va a haber un fuerte voto castigo al partido gobernante. Michoacán es uno de los estados más conflictivos del país, con narcotraficantes, el ejército y grupos de campesinos armados, todos en una cuasi guerra civil por territorios altamente codiciados.

NI BUENOS NI SABIOS
México es una olla a punto de explotar, pero con un montón de personas cubriéndola para que, al menos, implosione.  La marcha de la Generación Z lo puso aún más en evidencia. No va a ser la única que hagan, a pesar que el aparato propagandista del gobierno quiso imponer que fue “financiado por la derecha del exterior” y que, en plena conferencia gubernamental, mandaron al frente a un activista a tal punto de obligarlo a exiliarse de México. Lo hicieron publicando sus datos personales en una supuesta transacción con el Partido Acción Nacional, opositor de Morena. La desesperación por bajarle el precio a la marcha,

En la brutal represión a la marcha de la Generación Z, también ligaron trabajadores de medios adscriptos al régimen de izquierda que gobierna el país.

en parte rindió sus frutos en un país que se olvida rápido de crisis políticas cuando lo que no hay son tantas económicas. A diferencia de nuestro país, donde la macro está controlada y sólo falta la micro, en México sucede casi al revés. La macro está tambaleando por la ida sin retorno de empresas como Samsung y de emprendimientos revolucionarios que, tras la reelección de AMLO disfrazada de Claudia Sheinbaum, decidieron cancelar todo, como el proyecto de una fábrica de autos Tesla en Monterrey. Los fallidos proyectos emblema de ambas gestiones populistas, como el turístico “Tren Maya” que está destruyendo un ecosistema que tardo miles de años en crecer o el aeropuerto Felipe Ángeles, de mucho menos tamaño que su homólogo en la Ciudad de México y que AMLO ordenó construir cancelando el faraónico e imponente proyecto de otro aeropuerto en otra zona del Estado de México, están marcando a fuego la inoperancia y el despilfarro brutal de dinero público que está haciendo esta gente. Muchos compraron la retórica de López Obrador, pensando que iba a ser una bocanada de aire fresco después de 80 años de gobierno con el PRI y de 12 con el PAN. Terminaron siendo peores que el viejo PRI. Las enfermedades, a veces, terminan siendo más grandes que los remedios.

¿Qué pasará el día de mañana? ¿O más lejos en el tiempo, en el 2030? Nadie lo sabe. Lo que sí es que el “pueblo bueno y sabio”, como bautizó López Obrador a sus seguidores, termine despertándose del todo para poner el último clavo del cajón del “socialismo del siglo 21”.

Las autoridades capitalinas decían abiertamente “se tropezó y cayó”, pero el manifestante con la bandera mexicana fue arrebatado de su estandarte, tirado al suelo y molido a golpes por los policías. Todo quedó grabado.

El “bloque negro” que sólo va a las marchas opositoras al gobierno para “pudrirla”, le abrió paso a una de las más violentas represiones de la historia reciente en México. Así se llevaban a manifestantes, muchos de ellos acusados de “intento de homicidio culposo”. Sí, así como lo leen.

LA LIBERTAD AVANZÓ

302 201 Juan Emilio Mirabustos

El oficialismo nacional superó un muy difícil escollo: ganar las elecciones intermedias por un importante margen a un kirchner-peronismo hambriento de volver al poder y romper todo.

Por Juan Emilio Mirabustos

SE GIGA VINO. El “gordo Dan” cumplió su promesa de raparse junto a todo su equipo si LLA ganaba el domingo 26. “La misa”, su programa de streaming, fue visto en vivo por más de 50000 personas. A la derecha, la ex modelo Karen Reinhardt, electa diputada, a pura carcajada. De lo que no se le puede negar a la militancia violeta es que tienen más sentido del humor que los kirchneristas.

“No tengo datos todavía”. La frase la dijo Daniel Parisini, más conocido como “El gordo Dan”, militante fanático de Javier Milei, que conduce todas las semanas el programa de streaming “La misa”. La dijo después de entrar exultante al estudio donde se transmite el programa, con lentes oscuros, tras abrazar y saltar junto a dos de sus co-conductores, sentarse y gritar “¡te quiero, Diego!”, en alusión a Diego Maradona, uno de los ídolos futbolísticos de Parisini, extensamente nombrado en sus redes para que, desde el cielo, ayude al resultado del domingo, lo que provocó la furia de los fans kirchneristas del jugador ya fallecido. Todo eso con el fondo musical de “Inmigrant Song” de Led Zeppelin. Se sabe que el gordo Dan es un eterno provocador, tanto desde sus redes como desde su programa semanal, a quienes muchos lo compararon con 678, el buque insignia de la propaganda K en sus años “dorados”, obviando la parte de que el stream de los militantes libertarios se banca con capital privado, mientras que la creación de Diego Gvirtz subsistía con muchísimo dinero de los impuestos de la gente.

MÁS ARENA QUE CAL. En el difícil y peronista conurbano bonaerense, La Libertad Avanza terminó ganando más de lo que perdió, en gran parte, gracias a la implementación de la Boleta Única de Papel, método que empezó a erradicar el aparato fraudulento que durante décadas hizo que el peronismo se enquiste en las comunas.

Por la cercanía con fuentes directas de los cómputos oficiales, el gordo Dan, que casi iba a ser candidato en Buenos Aires pero se bajó para que el peronismo disidente articule el armado libertario con el pésimo resultado que ya conocemos, ya sabía los resultados en general, pero lo que sorprendió a todos fue el resultado final. Los más encumbrados dirigentes de La Libertad Avanza del conurbano decían casi al unísono “ganamos nación, pero provincia vamos a volver a perder y mal”. Con la experiencia del 2019 en la cabeza, cuando Juntos por el Cambio recuperó 10 de los 17 puntos de las catastróficas PASO gracias a las marchas mundiales del “Sí se puede”, difícilmente se pudiera remontar los 14 puntos con los que LLA perdió en la provincia de Buenos Aires con el más rancio (y desesperado por volver al poder) kirchnerismo. El desastre en el armado político y de fiscales, toda de los peronistas disidentes Sebastián Pareja y el coterráneo morenense Ramón “nene” Vera, más el abandono total de fiscales por parte del PRO (todas las miradas conducen a María Eugenia Vidal en esa orden que se bajó) y el ninguneo a las bases militantes hechas por los mismos armadores que erróneamente se pusieron, hicieron de ese 7 de septiembre un día negro para el futuro de la Argentina. Los medios grandes, ensayando una crítica siempre con la mano en la pera, celebraban con el diario del lunes y fuera de las cámaras un posible regreso de la pauta nacional, nacionalizando, valga la redundancia, una elección provincial que no fue menos importante. CNN ya le hacía entrevistas al “gran ganador”, Axel Kiciloff, considerado por muchos como uno de los peores gobernadores que tuvo la provincia. Había en el aire un augurio, un deseo que a LLA le vaya mal dentro de dos meses en las intermedias y que la psicopateada permanente de “la gente la está pasando mal” funcione como en el 2018, cuando 14 toneladas de piedras arrojadas al Congreso por parte del kirchnerismo, el peronismo y el eterno furgón de cola de ambos como lo es la izquierda, comenzaron a sepultar las esperanzas de continuar lo que comenzó con mucha energía en 2015, sin peronismo en el poder.

CARAS LARGAS. El kirchnerismo perdió por menos de un punto la provincia de Buenos Aires. Axel Kiciloff se estaba asegurando la candidatura sin internas para el 2027 después de las elecciones bonaerenses. Con este batacazo violeta, todo se puso en duda, hasta la continuidad del “pibe playstation” en la presidencia del partido justicialista.

El miedo era lógico. Un miedo que se fue disipando rápidamente con los primeros resultados oficiales. La nación estaba asegurada y por más de 10 puntos. Pero el batacazo fue dar vuelta una elección difícil e hiriente como lo fue la de la provincia de Buenos Aires. De perder por 14 puntos hace menos de dos meses, a ganar por menos de un punto. Sí, menos de un punto, pero ganarle al peronismo en su “lugar en el mundo”. Ganar con un centro al área y un cabezazo al ángulo en el quinto minuto adicionado. Los diarios del lunes ya hablaban de un triunfo “arrasador”, mientras sus editoriales, hechas a la medida de los “ñoños republicanos”, ensayaban una cautela que parecía más a escribir con el peronismo respirando en sus nucas. Sin dudas, los resultados, si bien eran bastante esperables, sorprendieron demasiado. La Libertad Avanza acertó en guardar a los punteros peronistas “disidentes” y darle nuevamente la conducción a su militancia, la que en 2023 hizo hasta lo imposible para convencer a la gente que la alternativa era Milei. Recién eso funcionó en la segunda vuelta, con toda la oposición al kirchnerismo de una vez por todas unida. Y, como dicen muchos de ellos, la campaña arrancó con el mega acto en el Movistar Arena, del que habló todo el mundo. Ya no les dan más bola a los que se asustan viendo cantar a Milei o a todos sus seguidores como espartanos de remeras bordó. Ellos no son todos los votantes de LLA. El gordo Dan no es todos los votantes de LLA. Y eso quedó demostrado el domingo 26. La contundente victoria oficialista no fue un simple alivio después de la catástrofe bonaerense del 7 de septiembre, que, además, se la dio vuelta. Fue el espaldarazo deseado. Fue controlar mejor un Congreso que quería seguir siendo una escribanía kirchnerista ad eternum. Nada de eso quita que el floreciente movimiento libertario tiene que seguir aprendiendo de lo que no salió bien y conservar lo que sí. Sin prisa, pero sin pausa, se está volviendo más dialoguista, menos exacerbado (eso quedará para su tropa militante, la única que le supo hacer frente a la “juventud maravillosa” del kirchnerismo con sus mismas armas), con una filosofía más de beduino, con eso de confiar en Dios, pero atar bien al camello. Este presente no hubiera sido posible sin el apoyo de lo que queda del PRO, un partido que supo gobernar todo en Argentina, pero que hoy se divide entre continuar apoyando un gobierno que, con diferentes modos, está haciendo lo que ellos quisieron hacer entre 2015 y 2019, y una militancia que llena de corazones amarillos sus cuentas de twitter, que exuda un republicanismo que en la práctica sólo recibió bullying por todos lados, que cree que los libertarios son peronistas de peores modales y que terminan votando inventos como Potencia porque no les gustan los modos de Milei. Precisamente, el partido que a las apuradas fundaron Ricardo López Murphy y María Eugenia Talerico para arropar a ese “voto ñoño”, ni siquiera llegó a los 10 puntos de electores.

EL ANGOSTO CALLEJÓN DEL MEDIO. Los candidatos “independientes” vivieron una de las peores jornadas electorales de su historia. Tanto el “Potencia” de López Murphy y Talerico, representando al “Pro rebelde”, como personajes de la talla de Florencio Randazzo, Facundo Manes, el turco García, Alberto Samid, Fernando Burlando, Roberto Cachanovsky y Santiago Cuneo, ni siquiera llegaron a la mitad de una banca, obligándolos a volver a sus actividades laborales privadas.

EL BALCÓN DE LA VERGÜENZA. Desubicada como cenicero de moto, Cristina Kirchner salió al balcón de su prisión domiciliaria a bailar con su militancia, que para ese momento eran una docena de seres con mucha bronca por el resultado final. Al lado, Itaí Hagman, el electo diputado K que en su campaña negó su origen israelí.

EL DOLOR DE YA NO SER
“Cristina tenía razón”. Esa frase, entre varias más de consuelo que de aliento, fueron las que publicó en sus redes Mayra Mendoza, la intendente de Quilmes y militante fanática del matrimonio más corrupto de la historia. Para muchos adláteres del pasado régimen, no era buena la idea de desdoblar las elecciones. Fue la jugada que inventó Axel Kiciloff para marcar la cancha como único “potable” para las presidenciales del 2027. El tema es que, al convertirse una elección en dos, con poca o mucha diferencia de semanas entre una y otra, puede cambiar el resultado electoral en lo general. Y eso fue lo que pasó. De la euforia por ganarle con mucha ventaja a LLA, pasaron a morder el polvo de una derrota feroz. Por ahora y sólo por ahora, siguen controlando el conurbano, ese que te define una elección, aunque ya no con la brutal cantidad de votos de antes. Esto fue posible, en gran parte, a la llegada de la Boleta Única de Papel, que redujo el fraude peronista de manera considerable y le terminó quitando, en muchos municipios gobernados durante décadas por peronismo, una importante cantidad de puntos. El corazón de la producción provincial se pintó casi todo de violeta. Todavía falta un largo trecho para que también se pinte la tercera sección, aquella obsesión de la que se centró LLA en las elecciones de septiembre y terminó descuidando el resto del territorio. Pero esta vez, la papa caliente se la van pasando entre el peronismo y el kirchnerismo. En el anuncio de la derrota, el primero en hablar fue el influencer Juan Grabois, lo que presagiaba un final inminente. Luego, la “esperanza blanca” del populismo, Axel Kiciloff, con un Máximo Kirchner haciendo caras de fastidio detrás de él. Mientras, en el lujoso departamento donde Cristina Kirchner cumple su condena por corrupta, la “jefa de la banda” salió a su balcón a bailar, casi como si hubieran ganado. Aunque lo disimularon bien, sus militantes y fanáticos no podían ocultar su bronca por el resultado adverso. En ese balcón apareció Itaí Hagman, el ahora electo diputado por CABA que ocultó su origen de nacimiento en Israel para no “piantar” votos pro terrorismo palestino. De poco sirvió la opereta que lograron imponer para bajar a José Luis Espert, descubriendo una “afinidad” con un presunto narco. No es de extrañarse que para las futuras elecciones presidenciales sigan embarrando la cancha de manera artera. Es su naturaleza. Pero esta vez no les alcanzó y la gente no se comió la curva de la psicopateada.

IRRECONCILIABLES DIFERENCIAS. A la izquierda, el resultado de la elección que ganó el kirchnerismo el 7 de septiembre con infinidad de boletas y sobres. A la derecha, el resultado casi totalmente opuesto del 26 de octubre, con Boleta Única de Papel y una LLA que arrasó. Aún falta trabajar muchísimo el conurbano para pintar totalmente de violeta una provincia cada vez menos peronista.

Diego Santilli, primer candidato a diputado por la alianza LLA-PRO, aceptó la promesa de raparse si se ganaba la provincia de Buenos Aires. El dirigente, original del PRO, se compró a toda la militancia violeta con este acto de empatía.

EL FUTURO YA LO VES
Cuando se decía que eran elecciones “bisagra”, no era ninguna exageración. Del resultado dependía levantarse y seguir con el plan o comerse otra piña y estar aún más groggy que un mes y medio antes. La macroeconomía vivió un lunes eufórico, con un riesgo país que perforó los 600 puntos, un dólar que bajó y unas acciones argentinas en Wall Street valiendo hasta 50% más. Aún falta bastante más para que el periodismo, que tanto se quiere hacer odiar, deje de decir que la economía está “estancada” cuando la realidad es que está “estable”. Que cuando dicen “la gente la está pasando mal”, en realidad es la gente que no soporta que Milei y su equipo estén reacomodando la economía, porque les hubiera gustado que haya sido otro, cuando ese otro nos dejó con 200% de inflación interanual. Se complica calmar a un periodismo con abstinencia de pauta nacional de la misma manera que se calman los mercados cada vez que pierde el peronismo. Pero el escollo más difícil se superó. Aun así, nada está definido y la impaciencia que quisieron imponer algunos, de resolver 70 años de desastre peronista en menos de dos años, se desvaneció por un tiempo. Lentamente, La Libertad Avanza está comprendiendo que no puede sólo depender de sí misma ni de las fuerzas que llegan del cielo. Ahí seguirá acechando un monstruo grande que pisaba fuerte mientras hacía los dedos en ve, y hoy le tocó, quizá por mucho más tiempo, seguir en la lona.

 

EL MALO CONOCIDO: análisis de unas elecciones bonaerenses que muchos las toman como nacionales

680 308 Juan Emilio Mirabustos

Por Juan Emilio Mirabustos

“A la gente se le ofreció dos peronismos y votó al que ya conoce”. Con esa frase, un importante armador morenense de La Libertad Avanza resumió un resultado electoral que no se lo puede calificar de catastrófico porque ya se veía venir, aunque no con esa diferencia. Fueron 14 puntos de distancia. 14, como las toneladas de piedra que tiraron el kirchner-peronismo y la izquierda unida en el Congreso para voltear a Macri a fines de 2018. El aparato electoral peronista, tanto dentro de él como fuera, se aceitó más de la cuenta, a riesgo de quedar en un empate técnico. Un conocido periodista de Gral. Rodríguez lo graficó aún más: “el peronismo te hace vivir en el barro, hacés tus necesidades en un balde, te destruye a impuestos, pero en dos semanas te seduce para que los votes. Trabajan en eso cada dos años y la gente cae una y otra vez. Es un síndrome de Estocolmo permanente y esta iba a ser una gran oportunidad para quitarles poder”.

Si ben los resultados por municipio favorecieron en mayoría al rejunte kirchnerista Fuerza Patria, LLA consiguió pintar casi toda la mitad de la provincia sumando los votos por secciones.

El peronismo bonaerense desdobló las elecciones casi por las dudas. Al momento que lo hizo, los números en las encuestas estaban bastante parejos y LLA venía muy envalentonado con la contundente victoria que tuvo en CABA. Si perdían en septiembre, les quedaba octubre. Pero ganaron antes. Y ahora la taba se dio vuelta. El trabajo pesado de remontar tamaño resultado queda en manos de LLA, a quienes no les funcionó el “peronizar” los cuadros. Ese fue uno de los principales factores de la derrota: el desastroso armado político que tuvo, con peronistas disidentes que no juntan votos, libertarios disidentes que jugaron su propio partido para restarle votos (no tantos) a la alianza libertaria, tras acuerdos por debajo de la mesa con el kirchnerismo gobernante, días antes de las elecciones. Lo confirman fuentes de todo tipo. No solamente los ñoños republicanos del Pro le soltaron la mano al gobierno que frenó una hiperinflación inminente y estabilizó la economía en tiempo récord. Esta vez la gente no votó con el bolsillo, pero muchos se comieron el clásico del peronismo cuando no gobierna: “la gente está muy mal”. No se sabe por qué, pero es un mantra que, al micromilitarlo, les funciona cada tanto.

LOS PADRES DE LA DERROTA. Sebastián Pareja (a la derecha de la foto), presidente de LLA en la provincia, confió ciegamente en Ramón “Nene” Vera, dirigente del peronismo disidente de Moreno, para el armado de las listas y distribución de fiscales. El resultado fue desastroso, quedando en serias dudas la continuidad de ambos en el partido de Javier Milei.

Otro factor importante de este “diario del lunes” fue la falta de fiscales. Hubo escuelas que recién pudieron abrir mesas a las 11 de la mañana, tres horas después de comenzado los comicios. La escasez de fiscales libertarios y, por ende, de boletas de LLA, fue atroz en muchas mesas. Era solamente decir “faltan boletas” para que se pongan unas pocas de color violeta y, apenas se iba el reclamante, quitarlas. El ya mencionado impresentable armado político, rodeado de peronistas rebeldes, hizo que solamente los cuadros de cada uno de ellos, organice la fiscalización, quedando afuera muchos voluntarios. Y ni hablemos de la ausencia casi total de gente del Pro en las mesas. Si bien ya había acuerdo con el líder del partido, ni más ni menos que Mauricio Macri, para unirse a los libertarios en las futuras elecciones, del lado de las “palomas” hubo berrinche por la decisión, pero jamás imaginaron que iban a tomar cartas en el asunto. Todos los ojos fueron hacia María Eugenia Vidal, quien fue de los pocos cuadros del Pro en hacer público su descontento por la unión para frenar al kirchnerismo. Varias fuentes la citan como la autora intelectual de esa ausencia de fiscales. Hoy por hoy, el Pro no saca más de 5 puntos, ya lejos de los triunfos de hace una década. Pero el orgullo pudo más que la convicción republicana. Si LLA ganaba, la foto de la victoria con ellos iba a ser la tumba definitiva del Pro. Si LLA perdía, como ocurrió, la derrota era toda de ellos. Poco les importó que enfrente tenían al kirchnerismo. La neutralidad, a veces, termina siendo más cara que el tomar partido. También estaba el mismo desánimo que transmitían los que, supuestamente, quedaron afuera de esta elección y pasearon por los canales opinando: “estas son elecciones provinciales, no te definen nada”. Como si Buenos Aires fuese Tierra del Fuego y el conurbano fuese Calamuchita al fondo. Las únicas provincias que definen elecciones son Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, en ese orden. Y de Buenos Aires, lo define el conurbano más poblado y más pobre. Si el peronismo compra ese electorado dos semanas antes con bolsones de comida, placitas con ruedas de camión pintadas, recitales de Lali y tapando los pozos de las calles de tierra con más tierra, al momento de la votación se garantizan dos años más de impunidad, no sólo política. Ya lo dijo un colega de Moreno, al que le han ofrecido pauta municipal y dice cansarse de rechazarla: “la gente le tiene miedo y hasta terror al peronismo. Los vota para que no le jodan la vida y lo más gracioso es que se la terminan jodiendo igual, pero los vuelven a votar”.

UN DERRAPE QUE NO AYUDÓ. Daniel Parisini, uno de los pocos influencers libertarios que da la cara, se despachó violentamente contra Luis Juez tras presentar a su hija con parálisis cerebral en el recinto del Senado, a solo horas de las elecciones. Por orden de los Milei, el Gordo Dan borró todos los tuits referidos a personas con discapacidad. El mileismo debe replantearse urgente el hecho de parecerse al kirchnerismo en estos aspectos.

Es sabido que tanto el peronismo como el kirchnerismo, una de sus armas letales es la psicopatía. El empezar a infundir un miedo que no existe pero que te hacen creer que sí, le ha funcionado muchas veces. Y tuvo dos armas que las supo usar. Una de ellas es el periodismo eternamente ensobrado. El ex chimentero Jorge Rial, fanático del kirchnerismo desde el día que le cerraron los números dentro de sobres enviados con una moto sin patentes, expuso en el Congreso de la Nación un “ataque a la libertad de expresión” por difundir audios privados desde Casa Rosada que hablaban de presuntas coimas recibidas de empresas de medicamentos. Un juez acólito a la convicta Cristina Kirchner convalidó esas “pruebas” y los medios de noticias, que desde casi dos años no reciben un peso de pauta nacional, lo reprodujeron como conejos. Lo más curioso es que nadie tuvo la oportunidad de escuchar esos audios y hasta un streamer uruguayo amenazó con difundirlos, casi provocando un conflicto diplomático innecesario. Pero el daño estaba hecho. Una simple suposición disparó el “ah, también son corruptos” de quienes decían que era más complejo lo de los bolsos con plata o los cuadernos de la corrupción K. Días antes se sumó también el debate por la ley de emergencia a la discapacidad. La oposición al gobierno nacional usó eso como “escudo humano” para que se promulgue y, por consecuencia, tambalée el equilibrio fiscal. Si no se promulgaba, era porque todavía seguían habiendo jubilados que en su vida aportaron al sistema y discapacitados que milagrosamente no necesitaban una silla de ruedas para moverse. Todo marchaba acorde al plan, ya que el presidente Milei vetó esa ley hasta que se no quede ninguna pensión trucha. Pero apareció en escena el senador Luis Juez, quien, si bien tiene una simpatía por el gobierno, aunque es senador por el Pro, no tiene inconvenientes en cuestionar ciertas decisiones, entre ellas, el del veto a esta ley. Fue así que llevó a su hija con parálisis cerebral al recinto para demostrar lo necesaria de la ley. Inmediatamente, como si eso fuera el broche de oro, el senado votó casi en mayoría absoluta el rechazo al veto de esa ley de emergencia. El kirchner-peronismo lo celebró como un Mundial, cierta parte del periodismo, golpeándose fuertemente el pecho, lo aplaudió. Pero del lado de la militancia mileista hubo mucha bronca. Quien más lo exteriorizó fue el famoso Gordo Dan, que no se guardó ni un insulto ni un emplazamiento hacia el senador cordobés desde sus redes sociales. Fue tan explícito que la misma Karina Milei tuvo que llamar a Juez para pedirle disculpas. No es para menos. Javier Milei, en uno de sus viajes a Estados Unidos, estuvo en las oficinas de Meta y vio cómo era el trabajo de ellos hacia las personas con parálisis cerebral para mejorarle su calidad de vida. Inmediatamente llamó a Luis Juez para comentarle lo que vio y lo que le puede llegar a servir a su hija. La respuesta del cordobés en los medios, evidentemente emocionado, fue contundente: (con esa acción de llamarme, Milei) me compró de por vida”.

PICHÓN DE BOROCOTÓ. Maximiliano Bondarenko, diputado electo por LLA, afirmó muy suelto de cuerpo que “Mi mamá es jubilada y no llega a fin de mes” en declaraciones a la radio CNN. La furia de la militancia mileísta por estas declaraciones se sintió fuerte. Era autocrítica, no autoflagelación.

En algún momento iba a llegar este punto de inflexión para La Libertad Avanza. Le llegó más temprano que a otros. Se sabía que no iba a alcanzar con estabilizar lo económico (aunque algunos periodistas, con mano en el mentón, digan que se “estancó”), mientras la agenda setting la seguía teniendo el peronismo kirchnerista. Con un Axel Kiciloff probándose la banda presidencial (al menos por estos días) y un libertarismo teniendo pocas semanas para levantarse de semejante golpe electoral, desde el oficialismo nacional hicieron lo que nadie esperó: la autocrítica, que fue marca registrada permanente del Pro y el peronismo siempre evadió. Ese peronismo que, según algunos, olía sangre, no se derramó ni siquiera en el acto de cierre de campaña que hizo LLA en el mismísimo infierno kirchnerista morenense. Javier Milei aceptó las reglas de la democracia, para que dejen de pensar en un futuro tirano desde su persona. Se perdió un partido muy difícil. Queda corregir y aumentar. Queda sacar lo que no sirvió y mucho menos sumó. Queda, como dijo otro tuitero, hacer volver a “los pibes” para el armado. Lo que no queda es tiempo.

En 2019, Juntos por el Cambio recuperó en dos meses diez puntos entre las catastróficas PASO y las elecciones generales, donde perdió por 7 puntos de diferencia en lugar de por 17. Es cierto que entre ese ayer y el hoy pasó una eternidad, pero un partido nuevo con la fuerza que tiene LLA entre sus cuadros originales y militantes de la primera hora, debe saber corregir todo lo que se hizo mal el domingo 7 desde el lunes 8. Solo así, el “kirchnerismo nunca más” que se pregonó en campaña, empezará a dejar de ser un deseo de los argentinos de bien y ser una realidad palpable. Va a ser difícil todavía lo de “peronismo nunca más”, pero las cosas, para que salgan como lo planeado, se hacen de a una. La vara de la paciencia y la perseverancia no siempre se la tienen que dar al peronismo.

 

EL PAPA AL QUE NUNCA LE PERDONARON SER ARGENTINO

1024 658 Juan Emilio Mirabustos

Por Juan Emilio Mirabustos

“A Bergoglio no lo dejamos ser Francisco”. Así se expresó Jorge García Cuerva, Arzobispo de Buenos Aires, en sus palabras a la prensa al conocerse la partida física del Papa Francisco, quien antes de ser nombrado Sumo Pontífice, era el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo en su momento de nuestra ciudad capital. Y lo que dice tiene mucho de cierto. Nos pasa siempre cuando aparece un representante mundial de nuestras tierras. Pasó con Maradona después del mundial 86, donde se le perdonó hasta su adicción a las drogas y todos, o casi todos, se comieron la curva del “la pelota no se mancha”. Pasó con Messi, que después de varios mundiales sin mojarla y de comerse todos los insultos por no cantar el himno, esa misma gente le empezó a descubrir poderes sanadores desde que besó la copa que ganó la selección en Qatar. Y pasó con Bergoglio. Los Kirchner, el matrimonio más corrupto de la historia argentina, se enfrentó una y mil veces al Arzobispo de Buenos Aires que no dudaba en objetar esa gestión en sus homilías. Cuando aquella mañana del 2013 lo nombraron Santo Padre, la flamante viuda que venía de ganar con el 54% y aún vestía luto, no pudo contener las lágrimas ante alguien más poderoso que ella, casi como una capitulación, un pedido de disculpas públicas de alguien que nunca las da para no transmitir debilidad, una señal a lo lejos de “es por acá, compañeros, a bancarlo”.

TOMÁ MATE. Bergoglio, ya siendo Papa Francisco, se llevó a la Santa Sede muchas de nuestras costumbres, entre ellas, la de volverlos locos a sus guardaespaldas en sus primeros años de pontificado, con salidas sin protocolo a lugares de beneficencia y ayuda social.

QUEMÁ ESA FOTO. En pleno desgaste mediático de la gestión de Mauricio Macri, todo el ensobradaje periodístico y la militancia nacional y popular publicaron una foto oficial del expresidente con un Santo Padre serio, como incómodo. Esta foto, con un Francisco sonriente, se la saltearon de manera nada casual.

DEL ÉXTASIS A LA AGONÍA
No se sabe si ese fue el comienzo de una grieta tan o más grande que la que el kirchnerismo creó desde que sumó más poder. Una grieta que sólo existió en nuestro país. Como cuando viene un ídolo de la música a dar un recital y no te vas hasta que diga un par de pavadas en nuestro idioma con la camiseta argentina puesta, todos esperaban una solución milagrosa para nuestro país de parte de un líder mundial como un Papa que, además, es paisano nuestro. Pero Bergoglio no ganó una elección nacional y mucho menos hizo campaña para llegar a donde llegó y, les podemos asegurar, es la meta definitiva para quienes siguen la vocación sacerdotal. Desde ahí, empezaron las controversias. Los anti K de paladar negro empezaron con las críticas cada vez más fuertes a Francisco. Como si todavía estuviera en Buenos Aires tomando mate en la puerta del Arzobispado y sin que caiga la ficha de que el hombre ya es líder mundial, le empiezan a echar en cara sobre por qué no habla del país, por qué no hace “algo”. A ese fuego, los tuitstars de siempre le echaban nafta y tiempo después, también los periodistas más críticos del último régimen peronista. La “Pajarita Mabel” lo apodó “el potato” (tras la muerte del Papa, se limitó a recordar viejos carpetazos a Bergoglio de parte del kirchnerperonismo) y el periodista homosexual Osvaldo Bazán fue más allá, llamándolo “Santo Bagre”, además de escribir un repudiable artículo en el blog Seúl, carpeteándolo como si fuera un político corrupto. “A Francisco lo despidieron como se merecía: un narcisista hipócrita, rodeado de hipócritas” y “Yo no soy hipócrita, ya hay mucha competencia” son algunas de las lamentables frases que escribió un periodista que cree que todos los curas son bufarretas.

RENCOR, MI VIEJO RENCOR. Osvaldo Bazán, desde su condición de homosexual, siempre fue un periodista disruptivo e incómodo al statu quo. Su libro “Seamos libres”, escrito tras el regreso del kirchnerismo al poder, es su obra cumbre. Sin embargo, su visceral odio al catolicismo en general y al papa Francisco en particular, fueron inspiración para “Francisco tuvo la despedida que se merecía”, un innecesario y desubicado carpetazo al Santo Padre publicado el día de su funeral. Bazán ya fue despedido de medios nacionales como TN y el diario mendocino El Sol, incluso coincidiendo con su línea editorial.

Muchos, como Bazán, se comieron la curva de una foto que se sacó al lado de Mauricio Macri con un gesto adusto, serio, y de ahí construyeron la leyenda de que Francisco lo odiaba (sí, un Papa odiando a un político, a alguien, paranoia only in Argentina). El diputado Fernando Iglesias, del PRO pero en apoyo casi explícito a la gestión libertaria, escribió libros (muy buenos e instructivos, por cierto) donde destaca la injerencia de Bergoglio en el peronismo y viceversa, obviando el conflicto con los Kirchner. Fue de los pocos cuestionadores del Santo Padre que guardó respeto en sus publicaciones y rechazó viajar a las exequias del Papa en el Vaticano, aun siendo representante de Relaciones Exteriores en la cámara de Diputados, argumentando una austeridad que el Gobierno demostró con hechos, viajando solamente una mínima comitiva de menos de diez personas. Del otro lado de esa grieta, estaba el Kirchner-peronismo, desesperado por una foto con el Sumo Pontífice. Unos cuántos lo lograron y presumían una amistad de la que Bergoglio a gatas recordaba. Los sindicatos peronistas no dudaban de poner “Papa Francisco” hasta a sus quinchos de sus campos de deportes, como cuando le ponían Kirchner a una plaza con dos ruedas de tractor pintadas. El colmo de ese cholulismo eclesiástico lo dio el impresentable Juan Grabois, uno de los tantos gerentes de la pobreza nacional, que cuando lo internaron a Francisco, fue a Italia a querer entrar de prepo al Policlínico Gemelli, al grito de “soy amigo del Papa, soy amigo del Papa”. Jorge Bergoglio como Papa nunca se pronunció a favor de ninguna ideología política nacional, que no es lo mismo que preocuparse por la gente pobre y humilde sin pedir nada a cambio, un precepto jesuita. Le echaron en cara sacarse fotos con el dictador Maduro y con personalidades de nuestra política procesados o condenados. La desesperación de ambos lados de la grieta hizo que Francisco no haya contemplado visitar su país natal. Sí, chicos, fue toda nuestra. El Papa argentino no visitó Argentina por culpa de nosotros mismos. Más corta, traigan tijeras.

LA CHOLULIDAD AL PALO. Juan Grabois quiso entrar de prepo a ver a “su amigo” Francisco cuando estaba internado y lo sacaron carpiendo. Una humillación tan grande como que en los medios internacionales te consideren “activista influencer”.

Nuestro payasesco fanatismo por la política, que sólo beneficia al político que la usa, que mezcla el fútbol con lo que se vota, espantó al único Papa argentino que veremos en nuestras vidas. La ansiedad por ponerle una camiseta política a alguien de la envergadura de un Papa, sea Bergoglio, Wojtyla, Ratzinger o el que tenga que venir después de la fumata blanca, es exclusiva de un país trastornado como el nuestro, después de 20 años de grieta. Le han llegado a cuestionar declaraciones como “viví 76 años en Argentina. Ya es suficiente. Ahora vivo en el mundo”.

Jorge Mario Bergoglio dejó su carrera de Ingeniería para abrazar la fe católica desde el sacerdocio. Eligió a los Jesuitas para que lo eduquen. Y los Jesuitas, como su nombre lo indica, son la representación más viva de Jesús en la Tierra. Jesús convivía con gente que lo adoraba y con gente que aquella gente adoradora despreciaba. Estaban potentados, gente humilde, delincuentes, mujeres de moral distraída. Ese es el precepto de vida que tienen los Jesuitas. En Bergoglio querían ver o a un cura villero que no te comulga si votaste a Milei o al tipo sentado a la derecha del Opus Dei. No había medias tintas. No había grises. Elige tu propio Francisco. Un modelo para armar al que le faltaba siempre una pieza, un “cinco pal peso” eterno.

PODEMOS IR EN PAZ
Con la muerte de Bergoglio se termina una novela innecesaria en nuestro país, repetimos, producto de la grieta que hizo que el kirchnerperonismo gobierne más de dos décadas. El berrinche de “la foto con el Papa” por un lado y “el Papa peronista” por el otro. Curiosamente, nadie lo bardeó, en todos estos años, por su amor hacia San Lorenzo. Hace minutos descubrimos que en México hay un “corresponsal” argentino llamado Marcelo Luis Ojeda que, apenas empezó su “informe” por la muerte de Francisco en el noticiero de Televisa, remarcó que el presidente Javier Milei envió sus condolencias “cuando siempre fue crítico de él”. “Es muy contradictorio, es muy contradictorio” espetaba, mientras que el periodista que estaba en el estudio se reía silenciosa, pero socarronamente, en un claro ejemplo de lógica ignorancia. Esto también fue otro “logro” del kirchnerismo: poner “corresponsales” que, de una forma u otra, sigan propagando el relato nacional y popular, vendiendo un “diario de Yrigoyen” a países donde muchos creen que los argentinos son todos porteños. Y otro dato curioso de este señor Ojeda: prácticamente no tiene redes sociales. Sólo su Instagram y está con candado. Raro en un periodista que, en tiempos de redes sociales e inmediatez tecnológica, apenas use el zoom para salir al aire en alguna incauta emisión internacional. ¿El candado será para que nadie vea su ideología?

El papa Francisco, Jorge Mario Bergoglio, ya se fue con Dios. Tenía ya 88 años e inmensos achaques producto de la edad. Se terminó una era. La ridícula grieta que se formó con su apostolado, lentamente se va a ir erosionando. Ya no va a haber otro Papa argentino. Ahora va a volver el famoso mito urbano del “Papa negro” del “fin de los tiempos”, cuando en la historia ya hubo tres y el mundo sigue andando. La fe católica renovará su esperanza en el próximo “Habemus Papam”. Y a Francisco, a Bergoglio, se le recordará por muchas cosas que han revolucionado el difícil trayecto de ser Papa. Pero en nuestra Argentina, además, será recordado como el que osó pecar haber nacido en el país más loco del mundo.

RÉQUIEM PARA UN PERIODISTA DE ESPÍRITU JOVEN

1024 575 Juan Emilio Mirabustos

Por Juan Emilio Mirabustos

“No soy ni de derecha ni de izquierda, sino todo lo contrario”
J.E.L.

Esta historia tiene dos comienzos y bastantes coincidencias. El primero fue en 1988, cuando un joven periodista, tras varios intentos de ingresar en los medios grandes (fue a un casting de Nuevediario, el noticiero sensacionalista más visto del país), funda su propio diario. Le iba a poner de nombre “Repórter” pero alguien le ganó de mano con el nombre, presuntamente Luis Pedro Toni con su “Repórter del Espectáculo”. Terminó llamándose por la cantidad de páginas que empezó teniendo: doce. A partir de una moderada inversión monetaria de parte de la comunidad judía que ya estaba dejando de estar conforme con el gobierno del Dr. Raúl Alfonsín, aparece en los kioscos un diario que inmediatamente se convirtió en algo de culto. Aquel Página 12 era un hervidero de creatividad para presentar las noticias y una factoría enorme de artículos y textos de plumas renombradas. En un medio gráfico se juntó todo el “otro progresismo”, aquel que ya se cansó de los cantos de sirenas de los primeros años del regreso a la democracia. Nos estábamos acercando a la última década del siglo 20 y la cabeza nos empezaba a funcionar de otra forma, mientras mucha gente, asustada por los saqueos organizados a comercios, empezó a ver con ojos algo más amables a los muchachos peronistas que, según ellos, todos unidos triunfarán.

En 1990, ya con dos años de Página 12, Jorge Lanata se presentó a un casting para ser columnista político en Nuevediario, aún el noticiero más visto del país. No quedó, quizá porque Alejandro Romay, el dueño del canal, quería hacer buenas migas con el presidente Carlos Menem, a pocos meses de asumir.

El creador del diario empezó a tener repercusión mediática. Llenaba los auditorios de facultades dando charlas a futuros periodistas. Muchos de ellos, con el tiempo, vieron en él un verdadero gurú de la vocación, un motivador nato de profesión bien ejercida. A principios de los 90 también incursionó en radio, con dos programas exitosos, el periodístico “Rompecabezas” por la mañana y el intimista “La Hora 25” por la medianoche, en una radio, Rock & Pop, la más escuchada en esos tiempos, que lentamente iba dejando el pop para abrazar definitivamente al rock. De Página 12 nacieron Página 30, el spin off del diario con forma de revista que venía con videos de clásicos del cine de todos los tiempos, y los CDs coleccionables que iban desde música hasta poemas recitados por Eduardo Galeano. Los años 90 no eran solo pizza, champán y artistas exclusivos de Telefé. Había mucha bohemia, arte, cultura y una fantasía oscuramente romántica del fin del milenio. Una burbuja que terminó explotando un año después de comenzar el nuevo siglo, con el ataque terrorista a las Torres Gemelas y el golpe de estado peronista que derrocó a Fernando De la Rúa. Para ese entonces, el otrora joven periodista, ya auto-eyectado de su propia creación gráfica diaria, crea Veintiuno, una revista con mucho de Página 12, que cambiaría su nombre a Veintidós, para terminar llamándose Veintitrés. Siempre por el mismo camino de la independencia editorial, a través de Vocación SRL, su productora audiovisual y comercial. Para ese tiempo, ya empezó a incursionar en la televisión, con programas periodísticos semanales de discreta repercusión, como Día D y Detrás de las Noticias, siempre presentando investigaciones serias con absoluta creatividad. Fue el único que se animó a pasar un fragmento de un informe de Telenoche Investiga que comprometía al recién asumido presidente Adolfo Rodríguez Saa, tras el cuarto violento derrocamiento a un gobierno no peronista. Nadie se animaba a pasar algo así en esos días de presión mediática con los dedos en ve y de saqueos y caos social que mágicamente se acabaron apenas pusieron al Dr. De la Rúa en un helicóptero. Por esos años donde parecía que todo acabó, aquel joven fundador de un diario comenzó su adicción a la cocaína, que años después superó. La primera década del siglo 21 fue signada en su carrera por producciones televisivas de poca repercusión, dado que se emitían en canales de cable que apenas arañaban el punto de rating, y de un nuevo medio gráfico, Crítica de la Argentina, del cual también se fue por desacuerdos económicos y, sin su creador, el diario languideció en tiempo récord. Para ese entonces, aquel joven periodista, ya no tan joven, tenía en su haber una película y varios libros de ficción y no ficción editados.

Una vez, el riojano dijo que Página 12 era un diario “amarillista”. La respuesta de Lanata fue publicar todo el diario en papel amarillo y cambiarle momentáneamente el nombre.

Pero un día, el matrimonio que empezó a gobernar la Argentina, que incluso ya estaba empezando a investigar aquel otrora joven periodista, popularizó una frase que empezaba a cambiar todo: “¿qué te pasa, Clarín? ¿Estás nervioso?”. Néstor Kirchner, en su afán obsesivo de comprar voluntades, estaba empecinado en comprar el grupo multimedios más grande del país y uno de los más grandes de la región con dinero de los impuestos de la gente. La junta directiva del grupo lo mandó a volar y ahí comenzó una guerra innecesaria, cuyo otro punto de ignición fue el voto “no positivo” del vicepresidente Julio Cobos (en esos momentos, la esposa de Kirchner era la presidente de la nación) a la resolución 125 que literalmente destruía el área agropecuaria del país, inundándola de más impuestos. La credibilidad del matrimonio comenzó a derrumbarse y, siguiendo ciertos manuales políticos, decidió aplicar el plan B: la militancia fundamentalista. Terminaron cooptando el 80% de los medios privados con pauta oficial. Todo para derrumbar al grupo que no pudieron comprar “por las buenas”. Llegó la estatización de los partidos de fútbol, llegó una millonada de inversión para “resucitar” los medios públicos que sólo tenían rating cuando jugaba la selección, crearon canales de TV como Encuentro y Paka Paka, aparecieron grupos multimedia que sólo subsistían con dinero del erario público, como Electroingeniería o Veintitrés, el grupo que compró la revista antes citada y creó una sarta de medios adscriptos al régimen kirchnerista, siendo de los más famosos el canal CN23… Y llegó la Ley de Medios, que no solo se limitaba a poner obligatoriamente “espacio publicitario” al principio y final de las tandas, sino que repartió discrecionalmente carnets de locución a cuanto fanático del kirchnerismo se les cruce. En todo ese tiempo, Néstor Kirchner muere en circunstancias menos claras que cuando falleció el periodista Juan Castro, y Cristina Fernández, la viuda más famosa del país, enterneció al electorado y arrasa en las elecciones del 2011 ante absolutamente nadie que la enfrente. Y aquí es el segundo comienzo de esta historia.

Después de ese batacazo electoral, y ya sintiendo que todo está perdido para muchos argentinos que sentían llegar un kirchnerperonismo eterno, el Grupo Clarín pega un volantazo inimaginable años atrás. Contrata en exclusividad a aquel periodista, que para ese entonces estaba sin actividad fija en los medios y había cerrado su productora pocos años atrás. Terminó siendo la bala de plata que empezó a herir de muerte a un régimen que se perfilaba como la sucursal del chavismo en Argentina. El programa se llamó “Periodismo para Todos”, o más conocido por sus siglas, PPT, un sarcasmo a la productora de Diego Gvirtz, que se volcó abruptamente a la militancia agresiva en los medios, teniendo como buque insignia 678, el programa ultra-K que se emitía por el canal estatal, al cual ya todos llamaban “la televisión pública”. Aquel ya no tan joven periodista puso al aire las más feroces investigaciones contra un gobierno que tenía decidido eternizarse. “La ruta del dinero K” fue la apoteosis, apenas meses después de la reelección de Cristina Kirchner.

“Periodismo para Todos” fue el programa más exitoso en la carrera de Jorge Lanata, sacando a mucha gente del termo kirchnerista durante 12 años. La foto es del último año del ciclo, que llegó a tener hasta 30 puntos de rating en su mejor momento, superando hasta al fútbol estatizado por Cristina Kirchner.

Ni el “Fútbol para Todos” estatizado le pudo ganar en audiencia a esos informes, que superaban cómodamente los 30 puntos de rating cada domingo por la noche. Aquel fundador de Página 12 tuvo su revancha personal y profesional, tras ser levantado incontables veces del aire televisivo, incluso cuando a los canales que estuvo, por ejemplo, América, les resultó extremadamente rentable que esté frente a una cámara. La gente, que votó a CFK por compasión (lo cual siempre alimenta la otra teoría del “voto semana”, es decir, si esta semana estoy bien de plata, voto a que todo esté como está) se dio cuenta del tiro en el pie, dejó de renguear y empezó a manifestarse en las calles, insistimos, apenas un año del triunfo de Cristina. La marcha del 8 de noviembre de 2012 fue el espaldarazo que necesitaba el kirchnerismo, pero para empezar a perder elecciones. Con el crecimiento de PPT, el programa empezó a expandir su público y sus preferencias. Empezó a meter humoristas, más humoristas, pero el colmo fue, en plena pandemia, lo de “los soldaditos”, donde se explicaba la realidad argentina con muñequitos y maquetas, mientras de fondo se escuchaban risas grabadas. Un absurdo tan grande como lo fue el encierro casi eterno que impuso el peronismo al volver al poder en 2019 gracias al “voto berrinche”. Por esos años de covid, se llamó PPT Box, siendo su escenario una caja gigante y totalmente despojada de decorados. De esa manera fue el último ciclo del programa, en 2023, con informes de impacto, aunque sin la fuerza de los primeros años. Lentamente, la salud de aquel joven periodista se iba languideciendo. Su programa de radio, aquel que salvó a una AM que no podía llegar a ser primera y desde hace más de una década es líder en audiencia, lo estaba haciendo desde su casa. Para ese entonces, ya estaba en su cuarto matrimonio, naturalmente visto de manera muy celosa por sus dos ex parejas y sus respectivas hijas, que se mostraron muy unidas en la última internación de aquel periodista. A los seis meses, dejó de existir, justo un día antes de terminar el 2024.

Ese otrora joven periodista, el de los dos comienzos, se llamó Jorge Ernesto Lanata. O Jorge Lanata. O Lanata, a secas. Su muerte fue llorada por casi todo el gremio periodístico, pero celebrada, muchas veces de manera silenciosa, por los protagonistas de sus informes. Lanata fue un verdadero detector de termos, no importa de qué lado aparezcan. Lo pueden ser de Kirchner, algunos pocos de Macri o unos cuántos más del actual presidente Javier Milei. Ellos, junto al nazi Santiago Cuneo o el milico K César Milani, no se ahorraron palabras de desprecio y de poco respeto al difunto. Pero son los menos. Nadie puede negar la contribución a la democracia que ha hecho Lanata para que no nos terminemos convirtiendo en una segunda Venezuela. Jorge ha sido íntimo amigo de la siempre polémica Lilita Carrió, quien una vez le propuso candidatearse, pero el periodista se negó amablemente a semejante salto al vacío.

Una de las fotos de Lanata luego del trasplante de riñón que le dio más años de vida. Al contarlo en su programa de radio, no pudo contener el llanto, siendo la única vez que el periodista se quiebra en medios.

Hoy la creadora del ARI, junto a Mariana Zuvic, se convirtieron en críticas recalcitrantes del gobierno libertario, que logró en tiempo récord frenar una segura hiperinflación y estabilizar el país económica y socialmente, sin saqueos, sin piquetes extorsivos y sin emitir moneda. Y hasta el tiempo de volver a internarlo, Lanata empezó a criticar fuertemente a Milei, después de que este lo acusó de “ensobrado” en un lejano tuit del que ya nadie se acuerda. Independientemente de la salud del periodista, este ya estaba en retirada de los medios y muchos tomaron la posta de su método de informar, pero bancando implícita o sugestivamente las medidas extremas que está tomando el actual gobierno para estabilizar la Argentina, aunque algunos otros, también salidos de su escuela periodística, abogan una “Corea del Centro” permanentemente, siempre poniendo entre algodones al peronismo, para que “no los moleste”. Lanata siempre fue crítico de cuanto poder se le cruce, incluyendo a los que de manera muy discreta mostró cierta simpatía. De eso se trata el periodismo, si no, como se leyó alguna vez, serían relaciones públicas.

El diario que fundó Jorge Lanata hace 37 años, hoy pertenece al Grupo Octubre, del jefe del sindicato de porteros Víctor Santa María, explícitamente alineado con el kirchner-peronismo. Tras la muerte del periodista, apenas lo anunciaron en un mínimo espacio como “uno de sus fundadores” y en una corta nota sin firma, aclaran que “toda la derecha lo lloró”. No les alcanzó con ignorarlo en la celebración de los 30 años del diario en la ex ESMA con CFK de oradora. Los canallas e irrespetuosos nunca dan puntada sin hilo.

Fue el único que, frente a una cámara, le dijo “pobre vieja enferma” a Cristina Kirchner. Terminó convocando a más gente que Bernardo Neustadt y su “marcha del Sí” en apoyo a Menem y que a este le sirvió para marcar la cancha a los sindicatos que le estaban empezando a dar la espalda. Jorge, que nunca usó redes sociales, se sirvió de ellas para aumentar su popularidad y fue uno de los primeros en prestarle atención, cuando todavía hoy cierta parte del periodismo sólo se mira el ombligo. Seguramente si hubiera tenido la salud que tenía hace unos años, haría un PPT contra el gobierno de Milei, a costa de perder miles de seguidores, pero no hubiera sido él si no lo hacía. Además, con todo el libreto que le ha dado el kirchnerismo, de ese lado tenía informes ad infinitum. En 2013, al ganar uno de sus 23 Martín Fierro, habló de “la grieta”. Por primera vez alguien le puso nombre a uno de los “logros” más grandes del kirchnerismo. El apotegma de “divide y triunfarás” le funcionó en su momento, pero solo había quedado el “divide”. En aquel discurso, Lanata fue muy claro. Es cultural en sentido extenso, tiene que ver cómo vemos el mundo. La grieta ha separado amigos, hermanos, parejas, compañeros de laburo. Antes había más gente que yo saludaba acá y ahora no me saludan. Esta historia que quien está en contra es un traidor a la patria… y se tiene que poder estar en contra sin serlo. La última vez que pasó fue en los años 50 y esa grieta duró 50 años. Creo que todos somos la patria, nadie tiene el copyright de la patria, la Argentina no es de ningún partido. Ojalá que algún día podamos superar esta grieta porque dos medias Argentinas no suman una Argentina entera”. Todavía no sabemos cuánto va a durar la grieta que creó el kirchnerismo. Una pregunta que nos vamos a hacer en cada cambio de época y cada nueva generación.

“Lanata fue un genio igual que Maradona, se drogaba igual que Maradona, terminó gordo igual que Maradona y murió joven como Maradona” fue la comparativa que hizo Jaime Bayly sobre el periodista. Nunca se pudo librar del fantasma de sus vicios, en el caso de Jorge, del cigarrillo, del cual ni siquiera un comprometido trasplante de riñón que le salvó la vida y que lo contó entre fuertes lágrimas en su programa, logró que lo deje. Más allá de su semblante de rockstar excéntrico, siempre fue generoso y nunca fue egoísta con sus colegas. Tampoco le hizo asco al trabajo en campo, no importa cuál haya sido el lugar, sea la selva chaqueña o las islas Seychelles o el hotel fantasma de los Kirchner. Se peleó con cuanto medio de comunicación haya mostrado su intimidad sin su permiso y luego se le pasó el enojo y hasta terminó abriendo las puertas de su casa hasta para sus propios informes. Pasó de ser de culto a ser popular, algo que pocos logran. Pasó Lanata, pero como decía Machado, “todo pasa y todo queda”. Y de Jorge Ernesto, todo lo de él quedó para mucho tiempo.


Esta es la primer publicidad del diario Página 12 en 1988, con la locución de Eduardo Aliverti, quien años después despotricaría el trabajo del fundador del diario por no alinearse con el kirchnerismo.

EL VETO VENCIÓ AL ODIO

790 592 Juan Emilio Mirabustos

¿Fue una de las derrotas no electorales más grande que tuvo el peronismo? Fue una de las derrotas no electorales más grande que tuvo el peronismo.

Por José Jorge Del Tejado

Están groggys. Sudan impotencia. Están sin el poder que tuvieron por dos décadas. El Kirchner-peronismo está viviendo uno de sus peores momentos. Por mayoría, el veto presidencial que impidió más despilfarro en el presupuesto de las universidades públicas sigue firme. Y en la calle, esa que perdieron gracias al protocolo anti-piquetes, se sintió con fuerza violenta. Y decimos la calle, porque las amenazas de muerte a los diputados que votaron a favor del veto se multiplicaron como conejos en menos de dos días por todas las redes sociales. Las tomas a las facultades crecieron desde mucho antes de la votación, sabiendo o intuyendo el inminente final. Todas ellas, comandadas por docentes resentidos del cambio de época y “pibis” a los que no les interesa seguir cursando y siguen ahí sabiendo que es una pantalla para su proyección de futuro político. Todos quieren ser la impresentable Ofelia Fernández, ex funcionaria del último gobierno K y hoy desaparecida hasta de los medios. Todos quieren vivir del Estado. Toda una generación devastada mentalmente por ese fentanilo que era el “Estado presente”.

No pasará mucho tiempo para tomar dimensión de lo que fue la aprobación en Diputados del veto al despilfarro universitario. Mucho menos la aplastante derrota que cargará durante mucho tiempo en sus hombros todo el “club del helicóptero”; peronistas, kirchneristas, radicales con síndrome de Estocolmo y la izquierda, ese eterno “pata de lana” del movimiento que inventó ese milico de apellido Perón. Si algo marcó el comienzo del fin del gobierno democrático de Cambiemos, fueron las 14 toneladas de piedras que tiraron en 2018 las hordas populistas en contra de una ley que beneficiaba a los jubilados.

El comienzo del fin del Kirchner-peronismo, quizás ahora sí, sea la persecución al periodista Fran Fijap para lincharlo. Lo salvó un pibe que trabajaba de delivery y las empleadas de un local de empanadas, que casi queda destruido de no ser porque cerraron a tiempo las persianas. Fijap se salvó de milagro. Con 22 años dejó una vez más en evidencia que ellos no toleraron ni tolerarán la paliza electoral que se comieron el año pasado, mucho menos que, con casi todo el Congreso en contra del Gobierno, pierdan ahí tanto como ya perdieron en la calle. De nada sirvió la pantomima en algunas universidades de declarar “persona no grata” a quien ose estar a favor del veto, un verdadero “apartheid” en un lugar público, donde deberían convivir muchas ideas y pensamientos. Lo de la inmensa cantidad de universidades abiertas por el kirchnerismo no es una idea loca. Su objetivo principal fue ser los aguantaderos de ellos cuando no son gobierno. La gran mayoría de los que intentan estudiar en esos “templos del saber” ya están hartos de la militancia impuesta, de que interrumpan las clases exigiendo que firmes un petitorio por Aerolíneas, cuando en su vida se subieron a un avión. La gente ya está harta de ellos, por eso pierden elecciones, por eso perdieron el poder. Por eso a ellos sólo les quedan las redes sociales, C5N, Blender, Gelatina, Radio Con Vos y El Destape para desahogarse, para hacer catarsis, para hablarle a su propia pared. Por eso sólo les queda vociferar cantos racistas y antisemitas, “con los huesos del Peluca, vamo’ a hacer una escalera”, “como a los nazis les va a pasar” … pero sabemos que, entre toda esa violencia, de putear a la tele cada vez que sale la foto del fiscal Nisman (de buena fuente sabemos que muchas familias fanáticas K hacen eso), de caranchear a una de pañuelo celeste entre cinco de pañuelos verdes (qué época nefasta), de “autorizar” a la policía a detener, torturar y a veces matar a quienes salían a la calle durante la cuarentena más larga del mundo, de intentar matar en una marcha a un periodista que piense distinto… sabemos que, al llegar a sus casas, se encierran en el baño a llorar. Así, como cuando su cuadro de fútbol pierde por goleada. Fútbol y política, un solo corazón. No les importó votar a quien casi nos deja en una híper, “lo dijo la jefa” y no se discute. Ahora lloran, rompen cosas como el Tano Pasman.

El Presidente Javier Milei junto a Fran Fijap y el chico del Rappi que le salvó la vida al periodista cuando el kirchnerismo y la izquierda troskista quiso lincharlo en las afueras del Congreso.

Perdieron, pero todavía faltan más cosas. Con gestión, frenaron una hiperinflación inminente y hoy, la mensual es cuatro veces menor que la que estaba dejando Sergio Massa, el “candidato de los trabajadores”, como decía la mafia sindical. El 52% de pobres es todo del kirchnerismo y de la gestión de los Fernández; de la condenada y del golpeador de mujeres. Todavía faltan más cosas. Falta que lleguen inversiones al país, falta una nueva etapa de un plan económico que está dejando en cero el déficit fiscal. Y aunque muchos medios están caminando por las paredes padeciendo el síndrome de abstinencia de pauta que, en teoría, finaliza el 10 de diciembre, el humor de la gente se blindó. La popularidad de Milei bajó unos puntos, pero la mayoría dice que es mejor una cirugía mayor que seguir tomando aspirinetas. Esto recién comenzó. La gente, el ciudadano de a pie, empieza a aprender a salir de las crisis por uno mismo en lugar de dejarse psicopatear por los espejitos peronistas de colores de siempre.

Para terminar, un par de preguntas. Lo que le pasó al colega Fran Fijap, curiosamente, no despertó el clásico “ah, pero” del kirchnerperonismo. ¿No se acordaron de la agresión a un movilero de C5N durante el histórico #8N allá por el 2012? ¿No se acordaron de cuando corrieron a Ezequiel Guazzora y se tuvo que refugiar en un sex shop? El silencio militante en los grupos de whatsapp y en las redes sobre ese tema, por parte de la militancia K, es sepulcral. Es lógico. Lo de C5N lo armaron entre el movilero y su amigo. Y Guazzora está lavando tápers en la cárcel por abusar de una menor de edad. Todo del kirchnerismo, como su reciente derrota en el Congreso.

MÉXICO Y SU SÍNDROME DE ESTOCOLMO POPULISTA

300 168 Juan Emilio Mirabustos

Claudia Sheinbaum, la elegida del presidente López Obrador sin pasar por internas, fue votada por seis de cada diez mexicanos en una de las elecciones con más votantes de la historia de México, signada por una violencia política sin precedentes. Mientras que nuestro país vive un cambio de época histórico, terminando con 20 años de kirchner-peronismo, al segundo país más grande de la región le esperan seis años más de populismo explícito, ¿o no?

Por Juan Emilio Mirabustos, corresponsal desde México

“¡Piso parejo! ¡Piso parejo!” era el grito que resonaba cuando el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, decidió sin elecciones internas, a puro dedazo, que su sucesora en el poder sería Claudia Sheinbaum Pardo, la ex jefa de gobierno de la Ciudad de México, que venía de una gestión difícil de defender, con la tragedia de la Línea 12 del Metro en sus espaldas. La falta de mantenimiento en uno de los transportes públicos más grandes de Latinoamérica, hizo que se derrumbara una de las columnas de esa línea, causando la caída en picada de la formación y llevándose varias vidas. Ni la delincuencia y el vandalismo a la propiedad privada en las manifestaciones feministas de cada 8 de marzo, algo que jamás ocurrió en la ciudad, que se enorgullecía de tener los monumentos y edificios más limpios, hizo que bajara la popularidad de una funcionaria de profunda ideología progre-comunista. Sólo dejó su cargo para ser candidata a presidente, a diferencia de nuestro Sergio Massa que nunca dejó su cargo de ministro de Economía y a la vez fue candidato, con el “plan platita” a todo vapor.

Lo de “piso parejo” era el reclamo por elecciones internas de varios dirigentes de Morena, el partido que fundó AMLO, desentendiéndose del PRD, el más grande partido de izquierda mexicano hasta el 2014, cuando López Obrador se cortó solo y de esa escisión también nació Movimiento Ciudadano, verdaderos “outsiders” de la política que, si bien siguen reteniendo algunos gobiernos estatales (provinciales), nunca superan el 10% en otras elecciones. Eso sí, no se cansan de decir que son “la nueva política”, mientras el gobernador de Nuevo León, Samuel García, se mete en innecesarias polémicas y ostentaciones. Su novia, Mariana Rodríguez Cantú, se postuló para alcaldesa de Monterrey, la capital del estado, y perdió por 8 puntos contra la coalición PRI-PAN-PRD.

En el estado de San Luis Potosí, los militantes de Morena y el Partido Verde, que iban unidos por la presidencia de Sheinbaum, no se podían ni ver en los actos.. Para evitar conatos de violencia entre las dos facciones, había una vergonzante línea divisoria.

Volviendo a las elecciones presidenciales, el ascenso de Claudia Sheinbaum (de militante a alcaldesa, jefa de gobierno y candidata a presidente) fue tan meteórico como el del partido Morena. En solo una década lograron tanto poder como el Partido Revolucionario Institucional, PRI, en 80 años de ganar elecciones consecutivamente. Casi todos los analistas políticos coinciden en que Sheinbaum era la candidata ideal para suceder a AMLO: de apariencia sumisa a su jefe, desangelada, con muy pocas fotos sonriendo, pero, según la lectura de su electorado, “si votamos a Claudia es como votar a Andrés Manuel”. Pero, ¿a quién tenía en frente Sheinbaum?

LA CANDIDATA DE LA FUERZA

Xóchitl Gálvez nació en el estado de Hidalgo, tiene dos años menos que Sheinbaum y demostró en campaña ser la antítesis de la candidata de AMLO. Casi siempre sonriente, empática con sus seguidores, de actitud positiva y de responder con bastante altura cada requisitoria, incluso cuando le preguntaron por su hermana, encarcelada por privación ilegítima de la libertad y sentenciada, dos semanas antes de las elecciones (nada es casual), a 80 años de prisión. Fue la candidata de la coalición Fuerza y Corazón por México, integrada por el Partido Acción Nacional, de donde viene ella, y los mencionados PRI y PRD. Algunos otros partidos chicos se acoplaron, pero en ciertos municipios. A diferencia de Sheinbaum, a Xóchitl le cuidaron de manera ejemplar su imagen en los spots y afiches de campaña, mientras que a la ganadora de las elecciones se la veía totalmente demacrada en los carteles del Partido Verde y brutalmente photoshopeada en los de Morena y el Partido del Trabajo. El cierre de campaña en el Zócalo, centro neurálgico de los encuentros sociales del país, se lo llamó “Marea Rosa” y ante su inmensa convocatoria, todos empezaron a hablar de un “empate técnico” entre las dos candidatas. Las encuestas, desde el vamos, la daban ganadora hasta por 15 puntos a Sheinbaum. Y después de la catástrofe que significó para el PRI perder el Estado de México después de décadas gobernándolo, se empezaron a mirar con menos recelo a las encuestas que, al igual que esa elección estatal, predijeron el resultado final nacional.

En los tres debates que se hicieron por la candidatura a la presidencia, Xóchitl Gálvez le pasó el trapo a Claudia Sheinbaum. Hasta la canchereó en medio de una pregunta comprometedora diciéndole
“te regalo de mis segundos para que respondas”.

 

LA HUÍDA MENOS PENSADA

Alejandra del Moral fue la candidata de la misma coalición opositora que este domingo 2 de junio fue derrotada por el populismo. En esas elecciones para gobernadora, celebradas el año pasado, Del Moral perdió contra Delfina Gómez, de Morena, por 8 puntos de diferencia. El gobernador saliente, Alfredo Del Mazo, se desentendió totalmente de esos comicios, sin hacer una “elección de estado” para asegurar la continuidad del partido en el poder y casi confirmando su retiro de la política. Igualmente, ante las pruebas de un virtual “arreglo” con Morena, el PRI lo expulsó de su partido. Una semana antes, Alejandra Del Moral renuncia al PRI para irse a las filas del partido que le ganó las elecciones. Sí, a poquísimos días de la veda electoral, confirmando que ellos fueron los “culpables” de haber perdido uno de los tres estados más grandes de México. La indignación y el repudio enérgico de casi todo el arco opositor a Del Moral y su panquequeada a lo Borocotó se hizo sentir, tanto como el de la gente que la votó. Y eso que en México es muy común que una figura política se pase de un partido a otro como de muda de ropa. Muchos que le bancaron los trapos a López Obrador en sus primeros meses de gestión, huyeron despavoridos del partido populista al ver que “el viejito” estaba cumpliendo su sueño de autócrata desde que militaba en el PRI allá por los años 80.

PANQUEQUEADA INMORAL. Alejandra del Moral, apoyando a Xóchitl Gálvez y semanas después, a su rival directa, Claudia Sheinbaum. A la derecha, Alfredo del Mazo, hoy expulsado del partido que lo encumbró a la gubernatura del Estado de México. Ambos, señalados por “facilitar” el triunfo de Morena en ese populoso estado mexicano.

 

UN GRANO NARANJA

Jorge Álvarez Máynez fue el candidato del mencionado Movimiento Ciudadano, el partido que vocifera “con el PRI, ni a la esquina” y en el estado de Coahuila, por dar un solo ejemplo, sacaron menos de cinco puntos. Su campaña se basó, en su gran mayoría, en imponer pasitos de baile en tiktok, sorteos de camionetas Tesla si llegaban a salir segundos y un acto en Nuevo León que terminó en tragedia, al derrumbarse el débil escenario donde se hacía el cierre de campaña. Esa necesidad de sobresalir sin llegar a nada, hizo que en el estado de Morelos se reelija Morena, incluso con la desastrosa gestión del ex jugador de fútbol Cuauhtémoc Blanco en sus hombros. En ese estado, el “movimiento naranja” sacó 11 puntos, los suficientes para alcanzar a quien ganó si se aliaba con la alianza del PRI, PAN, PRD y Red Progresista. Lo más curioso es que al MC no le interesa el “voto útil”, es decir, bajarse porque saben que pierden, o mínimamente aliarse con el posible ganador, como hicieron los Partidos Verde y PT, que no existirían en México de no estar cobijados por Morena. Se podría valorarles lo de “morir con la de ellos”, si no fuera porque con esa actitud le hacen el caldo gordo al partido gobernante, que provocó la ruptura más grande que tuvo la izquierda mexicana. Máynez, que nunca se acostumbró a las multitudes, evitándolas lo más posible en sus actos proselitistas, cerró su campaña en un teatro, lleno de jóvenes tomando cerveza y fumando porro. Un cuadrazo…

LA CAMPAÑA QUE VIVIMOS EN PELIGRO

Nunca en México hubo tanta violencia política como en estas elecciones. Alrededor de 70 candidatos, de todos los colores y sexos, fueron asesinados en el transcurso de sus campañas. El más impactante fue el del candidato por Fuerza y Corazón por México a presidente municipal (intendente) del municipio de Coyuca de Benítez, José Alfredo Cabrera. Luego de bajar del escenario montado en una escuela pública tras su discurso de cierre de campaña, se le acerca por detrás un individuo en silla de ruedas, que se levanta de allí y le dispara dos veces en la nuca. Al intentar huir, la guardia de seguridad del candidato lo abate. Recordemos que el estado costero de Guerrero está cercado por cuatro cárteles narcos que disputan cada metro de la costa para el transporte ilegal de estupefacientes. La emblemática ciudad de Acapulco, tras el desastre que hizo allí el huracán Otis, empeoró su situación por ello y por las mafias que piden derecho de piso a los comerciantes, ahuyentando el turismo como nunca sucedió en esa ciudad. En ese controversial estado gobierna Evelyn Salgado, de Morena, oficialismo que arrasó en los comicios estatales. Un brutal síndrome de Estocolmo y un miedo encarnado en los guerrerenses a “dejar todo como está”.

Como al candidato en las internas del PRI Luis Donaldo Colosio a principios de los años 90, varios disparos cortaron de cuajo la candidatura de José Alfredo Cabrera en el convulsionado estado de Guerrero. La gente, con mucho miedo, hizo que Morena arrase en los comicios y se reelija en el gobierno estatal por seis años más.

 

¿Y AHORA QUÉ?

El populismo de izquierda de Morena recuperó gran parte de lo que perdió en las elecciones de medio término, hace tres años. Hoy gobierna 24 de los 32 estados mexicanos, casi toda la cámara de senadores es de ellos y se hizo de municipios y alcaldías que parecía no volver a tener. En 2021 se le arrebató la mitad de las alcaldías de la Ciudad de México. Hoy, hasta la jefatura de gobierno la volvieron a ganar y por más de la mitad de los votos. ¿Cómo es posible que hayan ganado nuevamente, después de la mencionada tragedia de la línea 12 y el descuido descomunal en una ciudad tan turística? Y no era porque del lado de Fuerza y Corazón por México no tenían a nadie para enfrentar al aluvión populista. De hecho, los candidatos que pusieron eran muchísimo mejor que los cachivaches que compitieron contra AMLO en 2018, hoy casi todos retirados de la política. Parte de lo que triunfó en estas elecciones fue el “voto descarte”, el “no voy a votar a alguien del PRIAN (el apodo despectivo que crearon los seguidores de López Obrador a la unión del PRI y el PAN), así que voto al que por ahí va a ganar, para no sentirme sapo de otro pozo”. Otro factor fueron las espaldas que tiene México para afrontar momentos difíciles como el triunfo de Donald Trump y la pandemia, donde el dólar, tras subir abruptamente al comienzo de esos momentos, bajó paulatinamente al valor de antes de asumir AMLO. México es un país con fuerte iniciativa privada y esa estabilidad apacigua el ánimo de la gente, confirmando que, no importan las ideologías que gobiernen, nunca se va a dejar de ser una nación capitalista que siga teniendo alianzas con su vecino Estados Unidos. En medio de una de las crisis económicas más fuertes que tuvo México a finales del siglo pasado, el PAN le arrebata el poder al PRI después de ocho décadas, comenzando un período de alternancia como nunca sucedió en el país y que, de seguir los lineamientos autócratas del saliente presidente, puede hacer que Morena, sin prisa, pero sin pausa, sea el PRI del siglo veintiuno. Un siglo que encontraba a Enrique Peña Nieto, el último presidente priista que tuvo el país, logrando las reformas petroleras y de telecomunicaciones más grandes de la historia reciente de México, borrando el monopolio de Pemex (la YPF mexicana) y ampliando el espectro radiotelevisivo y de comunicaciones.

Ahora bien, ¿qué se puede esperar de Claudia Sheinbaum, además de ser la primera presidente mujer de la historia mexicana? Hasta ahora, lo que demostró en sus gestiones: cumplir a rajatabla las directivas de su jefe directo, López Obrador, que seguirá digitando todo entre las sombras a pesar de haber dicho que se “jubilará” de la política apenas termine su mandato. Si con el tiempo Sheinbaum se volverá pragmática, hará un gobierno pluralista y se diferenciará de su “maestro”, se verá en no muy poco tiempo. Cuando ganó AMLO, nadie se imaginaba el presidente que resultó ser, emulando las extensas conferencias del dictador Hugo Chávez, apoyando regímenes autocráticos o pelafustanes como Daniel Ortega o Lula da Silva, cancelando obras públicas sólo porque no las había empezado él, como el del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México, inventando encuestas con dinero público donde siempre ganaba él y nunca haciéndose cargo de los yerros incontables de su gestión, siempre culpando a los “conservadores” o a los “neoliberales”. Esto recién empieza, aunque en realidad ya empezó hace seis años. Hoy, Claudia Sheinbaum tiene un peso descomunal en su espalda: ser ella misma en el poder o ser la Alberto Fernández de López Obrador. Mucha suerte, México. La van a necesitar.

 

MIEDO o CAMBIO: la gran encrucijada argentina de cara a la segunda vuelta electoral

320 158 Juan Emilio Mirabustos

El triunfo del peor gobierno de la historia democrática argentina en las elecciones presidenciales sorprendió a propios y ajenos. Sin embargo, nada está definido. Todavía la República tiene un as en la manga para desterrar al populismo. El dilema es cómo se va a usar.

Por Juan Emilio Mirabustos

La primera impresión fue un graph de La Nación Mas: “Euforia en el bunker de Massa”. Después era ver cada uno de los tuits (ahora se llaman posts por el cambio de Twitter a X) donde el desánimo se hacía notar. No pasaron muchos minutos para enfrentarse cara a cara con lo imposible: Sergio Massa, el peor ministro de economía de la historia, que con su “gestión” trepó el dólar arriba de los 1000 pesos, una inflación interanual del 120% y una devaluación aún más devastadora que la de Duhalde después del golpe a De la Rúa, quien se postula como presidente de la nación por cuenta y orden de Cristina Fernández de Kirchner ¡¡ganó las elecciones!! Y lo más curioso es que va a segunda vuelta con Javier Milei, que quedó segundo a 6 puntos y medio. La verdadera “esperanza blanca” republicana Patricia Bullrich quedó tercera y lejos. Eran los resultados de las PASO pero con las planillas dadas vuelta y desordenadas. Ni ellos, el kirchnerismo, podían creerlo. La mayoría de la gente eligió al tipo que arruinó el país en tiempo récord. ¿Cómo fue posible? Resumiéndolo, en una palabra: miedo. Ganó el miedo. Ganó el “dejemos todo como está antes de darle las llaves de la rosada a un loco”. La gente se paralizó mientras contaba los billetes crocantes que le regaló el “estado presente”. El infame “plan platita” funcionó como un reloj, mientras que, del otro lado de la grieta, los estadíos pasaron de la sorpresa a la tristeza y de ahí, sin escalas, a la furia. ¿Cómo puede ser que un chantapufi como Massa, después de decenas de casos de corrupción y dinero malhabido, como los casos de Chocolate Rigaud y el yate de Insaurralde, haya dado vuelta una elección así?

Es cierto, las PASO fueron demasiado parejas y cualquiera lo podía ganar y pasar a un seguro balotaje con el segundo en votos, pero de ahí a que uno que haya salido tercero, termine primero, es algo que nunca sucedió desde que el mismo kirchnerismo pudo imponer este sistema de internas obligatorias. Y en esa campaña del miedo, tiene que haber un villano enfrente. Era imposible competir con una heroína como Bullrich. Había que tener enfrente un villano batmanesco, histriónico, fácil de cachetear mediáticamente. Casi como un relojito, la micromilitancia K empezó con el “si gana Milei”, casi como un calco del “si gana Macri” del 2015. Milei y toda La Libertad Avanza compró la pulseada. La campaña del partido de Milei fue la más embolante de todas, con spots brutalmente aburridos, sin la creatividad y el impacto de las de Juntos por el Cambio. La pelea de fondo que se supo imponer es la del “loquito” contra el futuro “moderado”. Y el kirchnerismo no solo ganó poniéndole plata en el bolsillo a la gente, sino que tenía enfrente a alguien que se sacó de encima a una candidata a base de insultos y mentiras, como la de “poner bombas en los jardines de infantes”. Todos los dardos iban para Patricia. Ninguno, absolutamente ninguno, iba para Massa. De hecho, el líder libertario lo confesó: “quiero un balotaje con Massa”. Ambos sabían que con Bullrich perdían por paliza la elección nacional. Había que correr a “la borracha”, como la insultan desde todo el kirchnerismo. Y la polarización funcionó. Todos hablaban de una pulseada Massa-Milei. Patricia Bullrich, que hizo un campañón recorriendo el país, que le ganó a Horacio Rodríguez Larreta limpiamente las internas y que iba a ser Jefe de Ministros en su mandato, quedó afuera de todo. A diferencia del peronismo cuando pierde, todos dieron la cara, confirmando unidad y dignidad al mismo tiempo.

¿Y AHORA QUÉ?
Atrás quedaron los términos de “casta” después de transar con los sindicatos peronistas de Barrionuevo y Sobrero, de “viejos meados” a los opositores históricos, la “montonera que ponía bombas en jardines de infantes”, la famosa “motosierra” que ahora es un animalito de peluche en brazos de la polémica Lilia Lemoine, hoy diputada electa, que le hizo perder votos a LLA con sus delirantes propuestas parlamentarias. Hasta parece que va a quedar atrás también ese papelón de cantar “Panic Show” a capella delante de una horda de post-adolescentes ávidos de sangre, aunque sea comprada en Bazar Yankee. Javier Milei y todo su séquito de La Libertad Avanza empezó, desde el minuto cero y con los resultados en la mesa, a hablar de “unidad para sacar al kirchnerismo”. Semejante confianza y guapeza de semanas atrás, los puso entre la espada y la pared. Aún no le pidió disculpas públicas a Patricia Bullrich, pero ya la quiere en su gabinete de ganar las elecciones. Massa es menos ambicioso: quiere sumar al radicalismo tibio, que tiene en Ricardito Alfonsín y Leopoldo Moreau, su ala más peronista y arrodillada. Ahora sí La Libertad Avanza se acordó que el verdadero enemigo de la democracia es el kirchnerismo, pero necesita “desenemistarse” en menos de tres semanas con quienes podrían ser sus aliados no sólo en segunda vuelta. Y es así: desde JxC van a seguir las propuestas que emanen del partido que ya no tiene sólo 3 diputados y ningún senador. A pesar de los títulos catástrofe de muchos medios, que solo ven los 16 partidos bonaerenses que perdió con el peor gobernador bonaerense de la historia, hoy reelecto, Axel Kicilof, Juntos por el Cambio tiene 10 de las 14 provincias argentinas. Cualquiera de los dos que gane, tiene por delante mucho consenso con esas provincias que no son los clásicos feudos del peronismo. Hablando de uno de ellos, como Catamarca, todavía está vivo el recuerdo de Alberto Rodríguez Saa retando a la población mientras se daba virtuales golpes en el pecho por perder unas PASO. Salió a la calle con una libretita, al mejor estilo del patrón del mal, y fue preguntándole a la gente qué quiere. Y le decías “una casa”, “un auto” y él anotaba. El resultado de ese cartoneo fue de una vergüenza ajena monumental: dio vuelta el resultado en las generales y fue reelecto. Compró a la gente y la gente lo compró a él, como si fuera una transacción comercial y no el destino de una provincia. Nadie se anima a decir que la culpa es de la gente cuando sucede esto. Cuanto más pobres son, más miedo tienen de progresar, de cambiar, de jugarse a algo mejor. Prefieren seguir haciendo caca en un balde porque es más cómodo y nadie los molesta. No hagamos enojar a papá Perón. Malo conocido sí, bueno por conocer, no.

¿Y DESPUÉS QUÉ?
El paladar negro cambiemita le dio la espalda al balotaje. Rosario Agostini, la periodista jujeña que se jugó a meterse de lleno en política, dijo que no va a ir a votar, después del desastroso resultado en su provincia, perdiendo dos senadores. La mayoría de los trolls de Juntos, seguramente con la sangre aún caliente, tuiteaban al borde del suicidio. Pero cuando la sangre se empieza a enfriar, nos damos cuenta que ahora los roles se cambiaron. Ya no es LLA el decisor de una elección. Ahora lo es JxC. 24, casi 25% de los sufragios, te definen una elección. Eso fue lo que sacó Juntos. Obviamente que nadie del cambiemismo te va a votar a “Ventajita” Massa, pero el voto en blanco lo puede llegar a favorecer si la tendencia le es ganadora. El ausentismo no sirve salvo para decidir rápido una elección. La gente tiene que participar y, como dijo el periodista Javier Lanari, “votar en contra del peor”. En el exterior, la tendencia fue casi la misma que hace cuatro años: Juntos por el Cambio arrasó con el 70% en todo el mundo, incluso con el voto por correo prohibido por el gobierno de Alberto Fernández. No hay que dejar eso de lado. Las casi 500.000 personas que viven fuera de Argentina y están habilitadas a votar son el 2% del total de electores y, como se vio en los medios, tuvo una concurrencia masiva a los consulados. Son dos puntos que también suman, aunque en el exterior no es obligatorio el voto y se hace con boleta única. El cordobés Juan Schiaretti, que sacó casi 9 puntos en estas generales, les dio libertad a sus votantes. La izquierda, ese eterno furgón de cola del peronismo, muy probablemente vote con alegría a Massa. Una posibilidad es que el kirchnerismo haya llegado a su techo. El 74% de participación electoral, el más bajo desde que volvió la democracia en 1983, puede que no suba más de dos puntos. Aún nada está definido, será el mes más largo del año y todo puede suceder, incluso, una catástrofe como la del domingo 22 o si no, algo mucho peor. El periodista Jonatan Viale le dijo prácticamente en la cara a su invitado Javier Milei mientras hacía su editorial post-elecciones: cuando la oposición va dividida, el peronismo siempre gana. Pasó en el 2003 y ganó Néstor. Pasó en el 2007 y ganó Cristina. Pasó ahora y ganó Sergio. Todas victorias kirchneristas. Todas. Va a ser muy difícil que la gente entienda lo que es una interna en unas PASO, otro de los grandes talones de Aquiles de JxC, donde se han dado innecesariamente con todo, como si fueran dos partidos distintos y no dos corrientes de un partido, pero ya pasaron esas y las generales. Repetimos: Juntos por el Cambio define la segunda vuelta. Depende de la templanza de unos, el consenso de otros y de que la sociedad le pierda el miedo al kirchner-peronismo, que el fin de este año sea el comienzo del fin del populismo que nos ha hecho retroceder más de 20 años como país.

MÉXICO Y SU LABERINTO POPULISTA

1024 576 Juan Emilio Mirabustos

Morena, el kirchnerismo mexicano que gobierna nacionalmente desde 2018, ganó uno de los tres estados más grandes del país del norte. Los otros dos, los tiene la “otra izquierda” ¿Continuidad del régimen populista de López Obrador o refugio ante una posible derrota en las presidenciales del 2024? Los preocupantes paralelos de un país que en menos de seis años se empezó a parecer demasiado a la Argentina kirchnerperonista que estamos padeciendo.

“Fue el partido el que robó a trabajadores de Texcoco, no yo”. Una frase que haría perder a cualquier candidato, la dijo alguien que terminó ganando las elecciones este domingo 4 de junio. El contexto es devastador. Quien dijo esa frase en un debate fue Delfina Gómez, la candidata a Gobernadora por el Estado de México por Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), el partido de izquierda populista que fundó el actual presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador (AMLO) y que logró, además de desintegrar el movimiento izquierdista que él integraba con el PRD (Partido de la Reconstrucción Democrática) a la cabeza, integrar a México en ese selecto grupo de países inundados de asistencialismo, falso progresismo y agresión física y verbal a todo lo que se oponga a su ideología. La “maestra” Delfina, cuando fue presidente municipal de Texcoco, uno de los municipios más pobres del Estado, le quitó (ni siquiera le pidió) a cada empleado del municipio el 10% de sus sueldos para “la causa del partido”. Sí, cada municipal le tenía que dar el “diezmo” a la “maestra” cada mes. Esta situación escandalosa hizo que se iniciaran acciones legales contra Morena, que seguramente quedarán cajoneadas por seis años, lo que dura un período gubernamental en cada estado mexicano sin posibilidad de reelección, salvo en las áreas municipales, que duran dos años con una reelección posible.

Un debate que definía una elección, fue ninguneado por la mayoría de los votantes. En el primero de los dos que se hicieron, Delfina Gómez (a la izquierda de la foto, naturalmente), la candidata del populista Morena, mandó al frente a su propio partido en un caso de corrupción que la tocaba. Un papelón que hoy es apenas una anécdota, al menos por seis años.

El “diezmo de Texcoco”, un escándalo que haría perder hasta al más posicionado candidato, se ignoró por completo en las urnas. Enfrente, Delfina Gómez tenía a Alejandra Del Moral, una muy joven candidata por la Alianza Va por el Estado de México, que integra casi toda la oposición al régimen morenista. Y cuando se dice casi toda, es tal cual: la derecha del PAN (Partido Acción Nacional), el conservacionismo del PRI (Partido Revolucionario Institucional), la izquierda del PRD y el progresismo de Nueva Alianza. Juntos, venían de unas elecciones de medio término exitosas, recuperando la mitad de la Ciudad de México y cambiando el color guinda de Morena que invadía casi todo el territorio mexiquense, con excepción de un solo municipio chico. Las encuestas no favorecían desde un principio a la candidata aliancista, pero muy lentamente se empezó a notar la experiencia en los armados de los principales partidos, con actos en lugares estratégicos, invasión de carteles “espectaculares”, como les dicen allí a las gigantografías, en las principales vías de acceso al Estado y algo inédito en la política local: la candidata tenía una campaña distinta por cada partido que integraba la alianza, por ejemplo, para los afiches del PRD, se ponía una camisa amarilla; para los del PAN, la camisa blanca con el logo y para el PRI, de donde es Del Moral, el rostro de ella junto al logo del centenario partido. La diferencia con la campaña de Morena era abismal. Los afiches de Delfina Gómez, además de ser escasos en comparación con su rival, sólo resaltaban el logo del partido de AMLO y muy en pequeño, sus aliados; el polémico Partido Verde y los fundamentalistas de la izquierda rancia del Partido del Trabajo.

El resultado de esa campaña fuerte empezó de manera lenta a dar vuelta las encuestas que favorecían al populismo. Nadie quería escupir para arriba, pero muchos empezaban a mirar con menos recelo a Alejandra Del Moral, una mujer que fue presidente del municipio de Cuautitlán Izcalli y renunció a su cargo (no se tomó licencia: renunció) para ser candidata a Diputada Local por el PRI y luego pasando por distintos estamentos en el gobierno estatal actual. Nunca le cazaron un fulbo. Nunca le descubrieron un acto de corrupción, ni siquiera su oposición más directa. Era, de las dos que terminaron compitiendo, la más “limpia”. Pero, ¿iba a alcanzar con eso para llegar a la gobernación de uno de los tres estados más importantes del país?

El conteo rápido de votos daba, desde horas tempranas, a la candidata de izquierda como ganadora de las elecciones para gobernar el Estado de México. Sin embargo, esos 8 puntos de diferencia fueron pocos comparándolos con los del Estado de Coahuila, donde la alianza opositora a Morena aplastó al partido de López Obrador con casi 35 puntos de diferencia. La abstención en el “Edoméx” fue de más del 50%. En México no es obligatorio votar. (foto: Imagen Noticias)

EL INFIERNO TAN TEMIDO

El PREP o Conteo Rápido que se hace apenas cierran las urnas (en el mismo horario que en nuestro país) se hace en base a lo que se pone en el formulario general. La siguiente etapa es el conteo de los votos uno por uno, pero ese conteo primario ya es una seguridad de lo que va a ser el conteo de votos más largo. En los primeros 15 minutos se veía un cabeza a cabeza que favorecía a la candidata de la alianza, pero no pasaron ni otros 15 minutos que se dio todo vuelta y por poco más de 8 puntos de diferencia a favor de la candidata del presidente. Con casi el 35%, la cosa terminó siendo irremontable y Alejandra Del Moral, Ale, la “valiente” como era la palabra clave de su campaña, salió a admitir la derrota y le deseó muchos éxitos a Delfina Gómez en su nueva etapa como gobernadora mexiquense. Un gesto inédito si ocurriese en nuestro país, donde gente condenada ni siquiera entrega el bastón presidencial.

BANCANDO LOS TRAPOS. Ale del Moral no tuvo drama en ponerse la camisa o el saco o el chaleco de cada partido que conforma la alianza Va por el Estado de México para promocionar su candidatura. Más ejemplo de unidad, imposible. Distinto panorama fue el de Delfina Gómez, quien solamente tuvo ese modelo de afiche con el logo de Morena bien grande y los “socios” políticos abajo, bien chiquitos.

Las preguntas salen solas. ¿Qué tuvo que pasar para que una maestra militante, que tiene muy poca preparación perdiendo los dos debates en que participó (junto a esa famosa frase del principio de esta nota), que se choreó hasta el agua de las macetas siendo “intendente” de un municipio subdesarrollado, haya ganado un Estado tan clave como el de México? ¿Por qué esta vez falló el armado del PRI, que gobernó durante décadas y se aseguraba más décadas de gobierno? Quizás una de las respuestas haya sido la elección de la candidata, aunque haya sido por voluntad unánime de todos los partidos que se aliaron. Ale Del Moral tenía todo para ganar una elección, de no ser porque es del PRI, un partido al que muchos le huyen por episodios que marcaron negativamente la historia de México. Desde el asesinato de un candidato de su propio partido, Luis Donaldo Colosio, a principios de los ’90, que le dio vía libre a que el delfín del presidente Carlos Salinas de Gortari llegue a la presidencia, luego de aplicar un Rodrigazo que devastó la economía mexicana, pasando más atrás en el tiempo por cachivaches como Gustavo Díaz Ordaz, quien mandó a reprimir con balas de verdad las manifestaciones estudiantiles durante las olimpíadas locales en 1968. Ese año, el 2 de octubre, se juntaron miles de jóvenes en la expalanada de los edificios de Tlatelolco. Díaz Ordaz mandó a poner decenas de francotiradores y pergeñó una de las masacres más dolorosas de la región, con incontables víctimas fatales. Ni Salinas ni Díaz fueron enjuiciados: metieron un par de perejiles a la cárcel y a dar vuelta la página. Algo empezó a cambiar en esa década cuando aparece en escena el PRD con toda la izquierda unida ganando por primera vez la cosmopolita Ciudad de México y en la siguiente década con la nación en manos del PAN. El PRI empezó a perder mucha fuerza electoral y, si bien seguía teniendo fuertes bastiones, algo no tan agradable empezaba a oler en esa Dinamarca. Y así fue que en 2012, Andrés Manuel López Obrador se va, no en muy buenos términos, del PRD tras perder por muy poco las elecciones del 2006 (recordemos que sus comienzos políticos fueron en los años 80 ni más ni menos que con el PRI, para luego abrazar el otro extremo de la política) y funda Morena, llevándose a muchos militantes y dejando pedalear en el aire a quienes no se subieron a ese tren, que en parte fundaron Movimiento Ciudadano, una escisión de toda esa izquierda hoy desunida, que actualmente gobierna Nuevo León y Jalisco, los otros estados más importantes del país. Si bien el PRI terminó siendo el “peronismo mexicano” por todos los años que gobernó y tuvo varias intentonas de algunos presidentes de reivindicar su imagen a través de marchas de apoyo, en el partido nunca hubo un “líder mesiánico” como sí lo hay en Morena con AMLO. Nadie se percató de ello, la gente estaba con hambre de alternancia y tras dos intentos de llegar al poder, en 2018, frente a dos candidatos “inexistentes”, AMLO llega a la presidencia del país con casi el 55% de los votos. El pensamiento promedio de la gente era “ya está grande, démosle una oportunidad”, pero el tiro en el pie se empezó a sentir fuerte al año del mandato, con conferencias de prensa todos los días despotricando a los “conservadores”, con la cancelación de la construcción del aeropuerto más moderno de la historia de la región y reemplazándolo por uno más precario, presumiendo una austeridad que no existe entre sus familiares con casas en Miami y Europa, intentando desintegrar al INE, el instituto que regula todas las elecciones del país, para intentar poner su propio régimen electoral, agitando todo el tiempo entre sus seguidores, ya fanáticos, el culto a su personalidad… Muchos dan cuenta que este sexenio (seis años de gestión, a diferencia de los cuatro en nuestro país) es el más interminable. Aún falta un año para las generales, toda una eternidad. Al menos en el plano político, ya que la economía, siempre fluctuante, se mantuvo bastante estable en estos años gracias a la iniciativa privada. Un salvavidas de donde agarrarse para el “kirchnerismo mexicano” que hasta el año que viene gobierna el 90% de los Estados del país.

COSTUMBRES ARGENTINAS. Con el mismo color guinda del partido de López Obrador, aparecieron en la populosa Ciudad Nezahualcóyotl estas pintadas. A través de una investigación y posterior demanda, se supo que Delfina Gómez, siendo intendente de Texcoco, le sacó el 10% del sueldo a cada empleado municipal para las arcas de Morena. El día de la votación fueron detenidas decenas de militantes de ese partido mientras les daban dinero a la gente para que voten a la gobernadora electa. Así y todo, el “ah pero la otra es del PRI” terminó ganando, no solo en los municipios más pobres del Estado de México.

Paulina Alejandra Del Moral Vela perdió por ser del PRI. Ni más ni menos. Era la candidata ideal. 39 años, casada, dos hijos gemelos y un prontuario de corrupción nulo. Perdió con Delfina Gómez. 60 años, soltera, conviviendo en su casa con 10 perros y 2 gatos y con el “diezmo de Texcoco” en sus hombros. Alejandra Del Moral tenía a los Salinas de Gortari y los Díaz Ordaz de la vida en sus espaldas y eso fue lo que no quiso votar la mayoría, sin contar a los fanáticos de AMLO. De poco sirvieron los afiches de cada partido aliancista y de convencer al electorado que no es una elección del PRI sino del resto de los partidos. Sin embargo, no hubo resquemores, rencillas ni acusaciones de fraude. En el “Edoméx” se perdió con la frente en alto. Distinto a Coahuila, donde la coalición opositora al régimen obradorista aplastó a su candidato por más de abominables 35 puntos de diferencia. El joven dirigente Manolo Jiménez se impuso con abrumadora mayoría al sexagenario representante de Morena, Armando Guadiana quien, si bien admitió la derrota, no tardó ni un segundo en denunciar “corrupción oficialista” y decirles de todo a los candidatos del PT y de Movimiento Ciudadano por no aliarse con él. Así y todo, ni juntando a los tres llegaban a alcanzar al electo gobernador. Por eso cada elección estatal en México es un mundo aparte. Mientras que en el Estado de México ambos partidos se arroparon bajo las faldas de la electa Delfina, en Coahuila, un conflictivo estado en materia de seguridad, pero emergente en el área industrial por su cercanía al límite con Estados Unidos, la izquierda fue toda dividida. Y es la ley de la política: vas dividido, perdés seguro. Allá en México, acá en Argentina, en donde sea. De no haberse creado Va por México y sus representaciones en cada estado, tal río revuelto iba a terminar con sus aguas de bruto color morado hasta por décadas. Por más que ahora los formadores de opinión, que los hay y muchos en ese país, hablen de que “a Del Moral la dejaron sola”, que el actual gobernador mexiquense Alfredo del Mazo (del PRI) no armó una “elección de Estado” y que todo es una “guerra de egos” entre los líderes de cada partido coalicionista. Algunos de ellos hasta minimizaron el triunfo en Coahuila porque, en teoría, sólo aporta el 4% del padrón si van a votar todos los que están aptos para ello. Como en el fútbol, cuando se pierde, los dedos acusadores aparecen de abajo de las baldosas.

LAS DOS CARAS DE LA VERDAD. Arriba, Manolo Jiménez, el electo gobernador de Coahuila. Abajo, Armando Guadiana, el campechano candidato populista que perdió por una descomunal diferencia. Las caras largas de quienes lo acompañan en esa humilde puesta en escena, lo dicen todo.

DESDE EL ABISMO

Se terminaron 90 años de hegemonía priista en el tercer estado más importante de México. Ese invicto aun lo sigue teniendo Coahuila a través de una alianza con el resto de la oposición. El año que viene comienza una etapa, para muchos oscura, para otros muchos, de total incertidumbre. Delfina Gómez será la representante estatal de un gobierno nacional en franco desgaste y que del cual aún no se sabe quién será el candidato o candidata a seguir con la “cuarta transformación”, la pomposa denominación que le puso AMLO a su propio gobierno, siendo las tres anteriores la independencia del país, la Revolución y la expropiación petrolera, que garantizó el monopolio estatal de los combustibles por más de 8 décadas. A los posibles candidatos los llaman “corcholatas” (tapitas de gaseosa) porque al momento de anunciarse un candidato, ese candidato se “destapa”. Y aunque vociferen lo contrario, ese candidato será ungido por el dedo del líder supremo, así como Cristina ungirá a Wado de Pedro, un seguro sucesor de la política lacayista de Alberto Fernández. El error, si se lo puede llamar así, de Va por el Estado de México, es haber elegido de candidata a una supuesta representante de la “vieja política”, cuando en realidad los oscuros años del más rancio PRI quedaron atrás desde el 2000, cuando el PAN fue gobierno por dos períodos y volvió al poder con Enrique Peña Nieto, el presidente que puso a México en el siglo XXI con dos reformas determinantes: la de telecomunicaciones, ampliando el espectro radiotelevisivo con la llegada de la TV digital junto a la modernización de las comunicaciones telefónicas y de Internet, ampliando la oferta y bajando sus precios, y la petrolera, que logró lo impensado hace años; que petroleras que no sean Pemex (la YPF mexicana) puedan abrir estaciones de servicio propias, ampliando la competencia a niveles inimaginables. En menos de un año, los carteles de Pemex se cambiaban por los de BP, Mobil, Shell, Chevron, Repsol o las nacionales Hidrosina y G500. Todavía hay gente que piensa que el PRI es el de hace más de tres décadas. Ese PRI jamás se hubiera alineado con partidos tan disímiles. Y hablamos de las bases, no de sus polémicos líderes a quienes se les culpa directamente del resultado en tierras mexiquenses. Una muestra: Alejandro Moreno, presidente del centenario partido, salió a festejar un virtual triunfo de Alejandra Del Moral con una camisa roja y su apodo, “Alito” impreso en letras gigantes. Cuando la tortilla se dio vuelta, “Alito” desapareció y, sola con su alma, Ale, la valiente, puso el cuerpo al resultado adverso. Un gesto valorado hasta por los ganadores de la elección de una mujer que, como Mbappé en el mundial que ganó nuestra selección, tiene mucho camino por delante gracias a su juventud. Si los electores ven esa desubicada camisa solamente, no es de extrañarse que se repita en el ámbito nacional lo que pasó en el estatal. En pocos días se estarían definiendo las candidaturas para el año que viene. Y si en ese camino ruedan algunas cabezas, sería hasta el camino más lógico para que la gente deje de votar a “los otros” porque “estos no me gustan”. Así ganaron los Fernández de Kirchner en 2019 y  más atrás en el tiempo, Kirchner en 2003. Y ya sabemos las consecuencias regionales del “voto berrinche”.

DESUBICADOS. Alejandro Moreno, presidente del Partido Revolucionario Institucional, apareció con una camisa con su apodo al anunciarse la posible victoria, que no ocurrió, de Alejandra Del Moral. Con los resultados adversos en la mesa, “Alito” y su camisa desaparecieron. Acá en Argentina como allá en México, es igual: los “líderes” nunca se toman la foto de la derrota. Mientras, en el Palacio de Gobierno, el “kirchnerista” López Obrador “gastaba” a la oposición en su conferencia matutina, que cada vez se parece más a los programas de TV del dictador venezolano Maduro, poniendo un video de una narco-banda llamado “Ya supérame”. Del mamarracho de Coahuila, ni una palabra.

Los tiempos cambiaron, no solamente metiendo de prepo el lenguaje inclusivo en las comunicaciones gubernamentales. El año que viene hay elecciones presidenciales en México. Y de toda la oposición depende que Morena no termine convirtiéndose en una versión aun más rancia que el otrora PRI más rancio. Desde el vamos, se les sudan las manos en hacer la “vamos por todo” de su amiga Cristina Kirchner. Bastantes tiros en el pie se pegaron los que confiaron en “el viejito” y sus fieles representantes.

 

UN CAMINO LARGO Y SINUOSO

Denisse Dresser le bancó los trapos a la “4T” desde sus comienzos, en contra del “dinosaurio” PRI, que aun sigue detestando. Hoy, su realidad es prácticamente inversa a la de aquellos años mozos, como tantos otros decepcionados con este gobierno autocrático. Famosa periodista, escritora y formadora de opinión, no deja íes sin puntos en sus redes sociales y escribió un certero resumen de lo ocurrido, dos días después de aquel domingo electoral donde la izquierda populista ganó otro bastión: “Para los entusiasmados por la victoria de Delfina Gómez, por ser mujer, por su origen, y por el desplazamiento del PRI, van algunas precisiones:
1) AMLO/Morena acaban de encumbrar a una delincuente electoral, que descontó dinero ilegalmente a los trabajadores de Texcoco. Morena fue multado con 4 millones de pesos por la utilización de un esquema paralelo de financiamiento para su partido.
2) Es ingenuo creer que la llegada de Delfina significará el desmantelamiento de las viejas maneras priistas de hacer política en Edomex. Su carrera política en la entidad está vinculada al viejo sindicalismo priista.
3) El mito de su origen contradice su aspiracionismo. Es egresada del Tec de Monterrey, una universidad privada. Colecciona bolsas Louis Vuitton, Chanel y Gucci. Fue representante legal de uno de los colegios privados más caros de Texcoco. Su ruta no ha sido la austeridad republicana o la pobreza franciscana, sino el ascenso social que el presidente tanto critica. (…) Señalar estas contradicciones y mitos en torno a Delfina no es clasismo. Es crítica legítima de ciudadanos que queremos y merecemos más. En la “4T” puedes ser delincuente y gobernadora. Esa es la triste moraleja de un movimiento que nació diferente y se volvió igual.