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VACUNADOS DE CINISMO

716 389 MORENO ES LO QUE HAY

A una morenense educadora y mediática, kirchnerista de closet, le descubrimos lo que todos los de su condición e ideología hacen. Y se enojó, como lo que todos de su condición e ideología hacen.

Para comenzar, hay que aclarar una premisa que siempre se da en este ejercicio del periodismo: las fuentes nunca no son buenas. Parece raro pero así es. No significa que no sean falibles, para eso existe el chequeo de varias fuentes. Si de tres fuentes, dos coinciden, eso quiere decir que la noticia es fehaciente. Y más si una de esas dos fuentes es la protagonista de la noticia.

Estos últimos días nos ha llegado un trascendido muy fuerte de algo que ya se notaba en las redes sociales: la desesperación de la militancia kirchnerista por mostrarse vacunados de COVID 19, aún faltando muchísimas personas adultas mayores y personal médico por inocularse. No les importó. La orden de arriba, de la jefa, es mostrar que la única vacuna que hay en Argentina para más de 45 millones de personas es buena, aunque la hayan comprado cuando todavía no había ni siquiera superado su fase 3.

Fue tan desastroso el plan de vacunación “más grande de la historia” que tuvieron que comprar de apuro otra vacuna china para los docentes porque las clases había que empezarlas sí o sí. La euforia de los maestros/as, profesores/as y porteros/as de escuela admiradores de Roberto Baradel, quizá el peor dirigente de los docentes de toda la historia argentina, no tardó en notarse. Las fotos de todos aquellos que hasta les daba fiaca dar clases por zoom y que sin ponerse colorados te decían que “para qué dar clases si cobramos igual todos los meses”, vacunados, mostrando el cartoncito al lado del banner de Vacunate del gobierno del poco provinciano Axel Kiciloff y en muchos casos, haciendo la V con los dedos. Sí, se sacan fotos vacunándose como cuando te sacás la foto con los lobos marinos de Mar del Plata. Una inusitada falta de respeto a todos los adultos mayores y personal de salud que aún no fueron inoculados ni siquiera con la primera dosis de la famosa vacuna rusa. De repente se acordaron que eran “personal esencial” y fueron a internet a registrarse para vacunarse, cuando estuvieron todo el año rascándose el higo haciendo que enseñaban desde sus casas y cobrando religiosamente cada 29. Pero además, muchos de ellos hicieron un máster de golpes de pecho.

Hace pocos días publicamos una foto de una profesora que se fue a vacunar y, de muy buena fuente, sabemos que prácticamente no trabajó en todo el año pandémico sin siquiera dar clases por zoom. Esa publicación fue hecha en base a varias fuentes, entre ellas, la de un importante medio periodístico donde su único “defecto” es tener dos facebook, de los cuáles no se sabe si uno de los dos o ambos, son reales. No fue que en esa sola fuente se vio y ahí nomás se publicó. Varias personas nos han dicho que esa persona, la “profe”, es muy difícil, de carácter muy especial y que lo de su año casi sabático, como la mayoría de los docentes bonaerenses, fue cierto. Tras la publicación, muchos de sus amigos y colegas empezaron a atacar al medio colega y luego la protagonista fue directamente a nuestra publicación y a llamar a uno de nuestros integrantes a altas horas de la noche para decir que la hemos difamado, que quería disculpas públicas y que digamos “la verdad”. En ningún momento se le faltó el respeto en el soliloquio telefónico que ha armado. Inmediatamente se levantó esa publicación en nuestras redes sociales y se la reemplazó por otra donde, independientemente de las disculpas del caso, nada impide que la libertad de expresión sea manchada por agentes externos.

Eso fue lo que no le gustó a la protagonista de las publicaciones, la “profe” que, orgullosa de la “vacuna peronista”, se sacó fotos al momento de la inoculación que le correspondía a un jubilado o a un personal médico. Y decimos bien, “vacuna peronista”, porque no hay foto que no sea de algún admirador de CFK o un militante kirchnerperonista, vacunándose y mostrándolo en sus redes sin el más mínimo tapujo. Como si la vacuna la hubiera hecho Alberto de guardapolvo o Cristina entre tubos de ensayo sacando humito. Y la gran mayoría de sus amigos que se ocuparon de bancarle los trapos a este personaje a través de comentarios agresivos hacia el medio que publicó primero las fotos de la protagonista vacunándose alegremente, todos, absolutamente todos, son kirchnerperonistas. Todo su entorno, tanto laboral como personal. Cualquier excusa de “no tengo ideología” es como el viejo pero poco efectivo “no soy kirchnerista, ah pero Macri…”. Nadie le impide que haga los dedos en V adentro de un ropero, pero que encima se enoje porque todo su entorno lo hace fuera de él, es un despropósito inútil.

Inmediatamente de nuestra retractación, no terminó ahí. Durante toda la madrugada la “profe” mandó decenas de mensajes quejándose de nuestras disculpas públicas con frases incongruentes como “No se retractan de lo que ustedes imaginan” (?) o “cuasi disculpa” (??) o “son la casta de gente que nos pretende representar” como si fuéramos esos políticos que tanto odian porque no roban, son honestos ni apañan a gente que, de docente, tiene menos de educadores y más de levantarse a las doce.

Nadie cuestiona su profesión como a nosotros no deberían hacerlo estos adolescentes crónicos que se emocionan con una señora desvariada emocional que les grita desde un palco que vayan por todo. Nadie bien pensante le va a señalar con el dedo cuando se emocionó hasta las lágrimas arriba de un avión low cost, esos que el kirchnerperonismo gobernante exterminó porque “Macri lo hizo”. La única verdad es la realidad, como decía aquel milico que sus fans quieren hacer pasar como democrático. Nosotros nunca vamos a dejar de retractarnos ante una información de la que falten aún más fuentes y siempre que lo hagan con el mismo respeto con el que lo hacemos nosotros, aunque después se envalentonen y digan gatafloramente “ah, tus disculpas no me gustan”, como nos ha pasado esta vez. Lo que nos gustaría (y sí, es utópico que un militante enfermo de esta casta política que se vacunó primero antes que a nuestros viejos y personal de hospital lo haga) son disculpas públicas por quitarle la vacuna a quien realmente la necesita. Porque eso va a pasar: se vacunan, piden una licencia que van a cobrar religiosamente cada mes, no van a dar clases ni siquiera en la compu (que la van a usar para ver Netflix) y van a dormir felices gracias a que los Fernández de Kirchner los vacunaron y los “salvaron” de una muerte evitable. Y están con salud, tienen menos de 60 años, pero lo que menos tienen es vergüenza.

Nosotros hacemos periodismo, pero nunca al borde. Es lo que hay.

JEM