OPINIÓN

CRISTINITA Y EL LOBO

1024 538 Juan Emilio Mirabustos

No hay que pedir permiso para dudar, cuestionar, descubrir, conocer. De eso se trata el verdadero periodismo.

Por Juan Emilio Mirabustos

Ustedes ya conocen el cuento. Pedrito era un niño muy piola que a todos les decía “ahí viene el lobo, ahí viene el lobo” y era un chiste, No venía ningún lobo. Hasta que el lobo vino y nadie le creyó a Pedrito. Conclusión, un poco “gore”, el lobo se comió a Pedrito.

Sólo es cuestión de tiempo para llegar a una conclusión de la cual muchos, en caliente, no se animan a decir porque queda sólo en una simple opinión de un mortal intrascendente: Cristina es nuestro Pedrito. Y el caos social es el lobo que acecha todo el tiempo. Lo peor de todo, es que a este lobo lo criaron ellos mismos para sembrar el terror.

Cuando pensamos que el kirchnerismo había quemado todos sus cartuchos en pos de seguir cubriendo a su líder suprema y sus familiares lacayos, después del desastre que hicieron en uno de los barrios más lindos de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, fueron más allá, además de siempre querer ir “por todo”. Un loquito, de apellido Sabag Montiel, a quien lentamente van apareciendo famosos y no tanto que lo conocen por ser un cholulo de las cámaras y ser parte del elenco estable de la última época de mediáticos que aparecían en Crónica TV, se metió entre la multitud y con una Bersa apuntó a la cara de CFK. No gatilló, sólo apuntó a la cara. Al investigarse el revólver, estaba cargado, pero sin una bala en la recámara. En los videos en vivo, donde los medios acólitos al régimen K tuvieron la “primicia” en primera plana se podía ver cómo a Sabag lo sacaban del escenario y lo dejaban ir en una esquina. Horas después, lo detuvieron. ¿Ya sabían quién era?

Un día después del “intento de magnicidio” contra CFK, y gracias a un instantáneo “feriado nacional” decretado por el presidente Alberto Fernández, la militancia kirchnerista y los fanáticos de la presidenta vice salieron a Plaza de Mayo a pedir que pare “el odio y la violencia”. El monstruo que ellos alimentaron se les empezó a ir de las manos.

El ataque, atentado o el nombre más de indignación que le quieran poner, perpetrado a la vicepresidente de la Nación, tiene más dudas que certezas. Pero aún tiene que pasar más tiempo para empezar a develarlas. De repente, nos encontramos en abril de 2020, con un Alberto Fernández exultante, con ropa de fajina, combatiendo al virus que “lo combatimos entre todos”, con los medios en pleno, críticos y obsecuentes, mostrando la foto de un Albertito de peluche y lana que hizo una señora jubilada, con Fabiola “organizando” una maratón televisiva onda “Las 24 horas de Malvinas”, donde se recaudaron 85 millones de pesos de los cuales ni un centavo se blanqueó ni se supo de su destino. Una cautela que en realidad disimulaba un creciente miedo e ignorancia ante un covid que no se sabía a quién le iba a tocar porque ni siquiera había una vacuna. Y en el cuarto gobierno kirchnerista que hoy está en el poder gracias al “voto berrinche” capitalizaron todo eso a los ponchazos. La primavera de los primeros meses de gobierno del “capitán Beto” venían bárbaros para que ningún medio los moleste, pero era todo a los ponchazos. Nunca en Argentina hubo, ni hay, una política de prevención. Todos lloramos cuando se inunda, pero baja el agua y nos olvidamos. Todos nos enojamos porque Macri nos empezó a hacer pagar lo que realmente vale la luz y salir del rojo fiscal y votamos al kirchnerismo que tanto odiamos hace 5 minutos. Cuando nos damos cuenta que volvieron al poder por impunidad y seguir robándola en pala, lloramos como cuando se inunda. Y hoy nos inunda la cautela de quienes no se animan a mínimamente suponer que este “atentado” no podría ser más que otra operación político-mediática de gente que antes de fin de año va a terminar lavando tápers. Y no es sólo tapar el trabajo silencioso pero eficiente del fiscal Diego Luciani, presentando una por una las pruebas que incriminan a Cristina Fernández de Kirchner como jefa de una banda delictiva que robó más de 2000 millones de dólares al estado argentino. También se tapó la ineficiente gestión de Sergio Massa en Economía, un abogado que de economía no sabe nada, pero que todavía le siguen debiendo cargos y, quizá, dinero tras haberse trasvestido al kirchnerismo en 2019 junto a su esposa, Malena Galmarini.

El medio oficialista Moreno Visión, donde el 90% de las noticias que emite son comunicados municipales, publicó el comunicado del gobierno de la piquetera Mariel Fernández sobre el feriado nacional. Para el peronismo, “expresar repudio” y “respaldar la democracia” es no trabajar.

El incidente del jueves 1ro de septiembre parecía meticulosamente organizado. Pasa un jueves, el presidente testimonial declara feriado nacional el viernes para que “el pueblo externe su dolor” a algo que nunca sucedió y todo el fin de semana sirve para bajar los ánimos. El lunes, la noticia se va a ir esfumando por sí sola, como suele pasar, que una noticia pasa por encima a la otra. Se ganó tiempo, se ganó empatía, pero para las elecciones falta todavía un año y medio. Aún está el fantasma de la repentina muerte de Néstor Kirchner, que su viuda capitalizó por más de tres años, incluso ganando cómodamente las elecciones de 2011. Ronald Reagan fue víctima de un atentado y en las elecciones posteriores ganó con más de la mitad del electorado. No son simples suposiciones. La empatía que logra la muerte para con cualquier persona es inherente a quien la emite. Ya lo dijo Durán Barba cuando CFK logró más poder sobre el poder en el 2011: “es imposible competir con una viuda”.

Zulma Lobato, el travesti que se hizo una triste fama en los medios, mostró una foto con el agresor a CFK. Un ejemplo de los golpes en el pecho que se dio la colonia artística kirchnerista con el incidente del jueves 1ro.

El arco político opositor, de la manera más razonable, mostró su solidaridad con la víctima. Algo que muchos tuiteros y opinadores de las redes cuestionaron, en muchos casos, duramente. Pero hay que separar la paja del trigo. Nadie quiere a CFK en un cajón. Todos coincidimos que debe ser juzgada y condenada en las múltiples causas que le pesan. Nadie murió, como deseaba públicamente Máximo, el afortunado hijo del matrimonio más corrupto de la historia argentina, quien la mañana antes del incidente dijo “quieren un muerto peronista”. Están completamente decididos a “pudrirla” y por unas horas lograron silenciar a los periodistas más críticos de su gestión. Y así cómo recordamos que la muerte logra empatizar hasta al más descreído, también recordamos que, en el medio del encierro producido por la cuarentena más larga del mundo, la argentina, Alberto festejó el cumpleaños de Fabiola con unos cuántos invitados, en contra del decreto que él mismo firmó, prohibiendo las reuniones sociales. La foto y los videos de la fiesta en la Quinta de Olivos, trabajo encomiable de la periodista Guadalupe Vázquez, fueron la mecha que encendió la bomba que al kirchnerismo le explotó en la cara y que hizo que pierdan las intermedias de 2019 de manera humillante, destapando además, una de las peores gestiones preventivas contra el covid 19 de todo el planeta.

Algunas de las presuntamente espontáneas intervenciones de Fernando Sabag Montiel en los móviles del medio oficialista Crónica TV. Un loco que el mismo kirchnerismo alimentó con su clásico odio. Hoy, todos lloran en la llorería por lo que pasó, o podía haber pasado.

Y otra carta en la manga que siempre tiene el kirchnerismo es el del “discurso de odio”. Siempre recurren a él para tapar su propio discurso de odio. Cuando los afectados son ellos, desaparecen de repente Madonna Quirós apuntando con un chumbo en un mitin peronista en la quinta de San Vicente, desaparece el gordo mortero y las 14 toneladas de piedra en el Congreso, desaparecen los miserables de la revista Barcelona pidiendo que Antonia, la hija de Mauricio Macri y Juliana Awada, sea una nueva Ana Frank, desaparece el nazi de Luis D’elia pidiendo, en el programa del hoy converso a la oposición Santiago Cúneo, que a Macri lo ahorquen en Plaza de Mayo, desaparece Hebe de Bonafini con sus seniles declaraciones tomadas por sus fanáticos como si fueran las de un gurú hindú, desaparecen los colectivos feministas como cuando la víctima no es una de ellas, desaparecen los que festejaron el asesinato de Nisman… Los creadores de “el amor vence al odio” siempre y cuando, tanto el odio como el amor sean todos de ellos, hoy se golpean el pecho por un tal Fernando Sabag Montiel al que casualmente lo entrevistaban en Crónica y otros medios oficialistas, mientras “pasaba por ahí”. Muchachos, ese pibe es creación del kirchnerismo, directa o indirectamente. En el “feriado nacional” que inventó el señor que puso Cristina en el sillón de Rivadavia, la

Algunos ejemplos del “amor kirchnerista” cuando el odio, como siempre, los vence.

militancia salió a la calle con un compungimiento como si su líder suprema haya muerto. Volvemos al cartoneo de la empatía. Un cartoneo que se quema solo cuando el mismo kirchnerismo señala con dedo acusador a los medios “transmisores de odio”. Les molesta que se dude, se cuestione. La naturaleza del verdadero periodismo es así. No les alcanzó con que casi el 100% de los medios y la política nacional se solidarice con la vicepresidente. A quienes piensan distinto, los quieren ver pedir perdón, llorando y escupiendo sangre. Ilusos. Y lo peor de todo, casi igual de locos como el que le apuntó a la cara a quien, durante años, generó odio disfrazado de amor.

Vayamos más allá de repudiar el atentado, intento de magnicidio o como se quiera llamar. Repudiemos la violencia, repudiemos el odio, repudiemos a quienes los construyen, pero cuando las papas queman se las tiran al de enfrente. Repudiemos la mafia. Repudiemos la corrupción. Repudiemos a quienes nos llevaron a esta vorágine de locura que nunca termina de estallar porque ellos tienen los derechos de transmisión del caos social, como cuando en el ’89 derrocaron a Alfonsín y en 2001 a De La Rúa. El cuento del lobo ya lo sabemos, Pedrito. No llores si, Dios no lo permita de nuevo, te pegan un susto como el de aquel jueves.

Es lo que hay.

NO SE FUERON TODOS

650 365 Juan Emilio Mirabustos

A 20 años del último golpe de estado en nuestro país.

Por Juan Emilio Mirabustos

“Para todos los que hacemos periodismo, lo del 2001 fue nuestro bautismo de fuego y nuestro paraíso. Tenías noticias cada media cuadra. Un comercio saqueado, una fogata en cada esquina, un cana pateado en la cabeza por un pibe, un patrullero incendiado… Muchos colegas lloraban de emoción en esos momentos, no sólo por la cantidad de información que iba cayendo, sino porque volvía el peronismo y con él, la guita para mantener nuestros medios, ya a nivel nacional”.
Testimonio de un periodista de Moreno, recordando los sucesos de diciembre de 2001.

No fue de un día para el otro. Comenzó el mismo lunes posterior a que la Alianza, esa necesaria coalición que garantizaba progresismo y libertad entre la centenaria Unión Cívica Radical y el FREPASO, un frente creado por los que quedaron afuera del menemismo, ganó la presidencia de la nación. La mayoría de los votantes se terminaron aburriendo de las dos presidencias consecutivas de Carlos Menem, alguien que ganó con una campaña populista, “revolución productiva”, “salariazo” y coso, pero terminó siendo el mayor privatizador de la historia reciente y logró meter a todo un país en un notable simulador de primer mundo. Ya la Alianza había ganado las elecciones de medio término de manera contundente y ya se veía un nuevo siglo lejos de un peronismo que ya no sabía que disfraz ponerse para ganar las elecciones.

Ahora bien, ¿por qué desde el mismo lunes de ganar? Las reservas del Banco Central se empezaron a esfumar rápidamente. Ese fue el primer saqueo. La mayoría de las empresas y medios de comunicación, bendecidas hasta el paroxismo por el anterior gobierno justicialista, miraban con muchísimo recelo a los nuevos inquilinos de la Casa Rosada, presagiando que iban a terminar siendo una bolsa de gatos que se iban a terminar peleando en tiempo récord. No fue tan así. Los sindicatos, todos peronistas por convicción o de manera esclava o en modo Estocolmo, fueron a verlo al flamante presidente, el Dr. Fernando De la Rúa. Y no precisamente para dialogar y generar consensos. Iban a ser los convidados de piedra de cada decisión política del nuevo gobierno. Sólo les faltaba hacer el gestito mafioso con los dos dedos de “te estamos mirando”. En tanto, en el Senado, estaba Carlos “Chacho” Álvarez, otro peronista independiente que formó el Frente Grande para cuestionar, desde los dedos en ve, la gestión neoliberal del riojano Menem. Como pasó con Miguel Ángel Pichetto, histórico peronista, cuando el ex presidente democrático Mauricio Macri decidió que sea su compañero de fórmula en 2019, las miradas cruzadas entre los pares se multiplicaron, pero, a diferencia de este hecho reciente, el primero en desconfiar de esta recomendación que le hizo el mismísimo Dr. Raúl Alfonsín para no quebrar la Alianza, fue el propio De la Rúa. Y no estaba equivocado el dirigente “aburrido”. Como todo peronismo, aunque sea de closet, la idea de poner cuadros y más cuadros militantes o mínimamente fieles a los preceptos del frente neoperonista en los principales estamentos, idea de Álvarez por cierto, fastidió enormemente al hasta ese momento pasivo dirigente radical, quien decidió hacer cambios en el gabinete para emparejar la cúpula aliancista y equilibrarla como corresponde. La respuesta de “Chacho” fue brutal, inconsulta, desubicada: renunció a su cargo de vicepresidente de la nación. Algo que se podía haber solucionado con más diálogo y consenso real, terminó siendo un berrinche de alguien que, quizá sin proponérselo, fue un caballo de Troya que le abrió las puertas de par en par a un peronismo desesperado por volver al poder.

Podía haber sido el fin de la hegemonía peronista, pero el vicepresidente electo venía de ahí, no pudo con sus berrinches y, con su renuncia, activó el plan desestabilizador peronista por tercera vez en el siglo.

EL AROMA DEL MIEDO
De ahí en más, nada fue igual. Con las cajas estatales recargadas, la oposición peronista se encargó de empezar a preparar la cancha (o embarrarla) para volver al poder antes de cualquier elección. Y casi lo logran. Sólo necesitaban el espaldarazo de las elecciones legislativas. En octubre, el peronismo ganó por el 38,39% de los escaños, mientras que la Alianza se derrumbó a poco más de un 22% de votos, perdiendo la friolera de 27 bancas. El fantasma del golpe del ’89 que derrocó a Alfonsín apenas el peronismo ganó las elecciones, se podía oler de lejos. Prácticamente todos los canales de TV y radios hablaban de un presidente inepto, con falta de poder y hasta de “papanatas”. La falta de respeto a la investidura presidencial y el bullying 24/7 a la figura de De la Rúa era una constante. Se veían venir cambios fuertísimos en medición de audiencia y en posterior pauta, con ambas cámaras dominadas por papá Juan Domingo. La primavera menemista, aún con el uno a uno con el dólar, parecía que volvía y los multimedios se restregaban las manos, mientras esmerilaban aún más el ánimo de la gente a través de sus noticieros y hasta en sus programas de chimentos. Y ya con el Congreso haciendo la ve de la victoria, la cosa iba a empeorar aún más en tiempo récord.

El grito de guerra que fue sagrado para el peronismo que se aprestaba a usurpar el poder una vez más y de la clase media que lo abrazó, pensando que iban a perder sus dólares con la Alianza y los terminaron perdiendo con Duhalde como presidente, con default y aumento de la divisa americana incluidos. Pero claro, el peronismo volvió y todos felices, ¿nocierto?

Era el 18 de diciembre de 2001. Sí, apenas ocho días después de asumir los nuevos legisladores y reelegirse algunos de los que ya estaban. El intendente de Moreno, Mariano West, se despertó con un llamado del entorno del derrotado dos años atrás candidato a presidente, Eduardo Duhalde, que construyó una fortaleza militante durante su gestión como gobernador bonaerense y era el dirigente más “capanga” de todo el peronismo. El llamado fue claro: activar. Lo que fue una propuesta entre dirigentes apenas asumió el poder la Alianza, ya era momento de hacerlo realidad. El objetivo: ir por todo. Ya se copó el Congreso, ahora le toca a la Rosada. La gente estaba con el humor por el suelo y nada cambió con el recambio legislativo, pero la meta, aunque no explícitamente pública, era muy clara: voltear al gobierno de la Alianza, ya diezmado por la renuncia del principal líder de la pata peronista de la coalición. Así que, si bien el rechazo popular a la renuncia de “Chacho” Álvarez fue contundente, eso no se veía reflejado en los medios que, a falta aún de redes sociales en una internet todavía en pañales, eran los todopoderosos de la información. Lo que salía en la tele era real, creíble, sin medias tintas. Y si te decían que salgas en calzoncillo a la calle, vas y salías. Así fue como sin prisa pero sin pausa, las imágenes de saqueos a supermercados empezaron a ser una constante, no sólo acompañada por las imágenes. Muchos periodistas se encargaron de ensalzar ese caos organizado sin dejar el rictus de su rostro. Santo Biasatti, hasta ese momento uno delos periodistas más creíbles de Argentina, no dudó en enfrentar la cámara desde su púlpito de presentador de noticias con un “si sale a la calle, no se olvide de la cacerola” en referencia a los cacerolazos que empezaron a ser moneda corriente por esos días, ante el necesario “corralito” financiero que evitó una descomunal fuga de patrimonio privado. Sí, aún el dólar estaba uno a uno con el peso, pero los negocios empezaban a cerrar por temor a que una turba de delincuentes los saquée. Porque ya no era comida, también se terminaban afanando electrodomésticos, ropa cara… Las imágenes que reflejó la televisión de ese entonces siguen siendo igual de indignantes como en aquellos tiempos. El peronismo empezó la estocada final al gobierno democrático de un presidente que quedó absolutamente solo, sin el apoyo de un pueblo que se embobó y se paranoiqueó con los noticieros desde la caída de las Torres Gemelas, un par de meses atrás.

Las tapas de todos los diarios expresaban su alivio “celebrando” el golpe y el derrocamiento de De la Rúa. Volvía el capanga de la cárcel y volvía el adoctrinamiento peronista a los medios.

Pero volvamos a Moreno, uno de los epicentros de este golpe que aún hoy muchos lo llaman tímidamente “estallido social”. Cristian Armagno era el camarógrafo del canal 4 de Moreno y, como corresponde a su profesión, fue a cubrir los incidentes en el centro del municipio y la periferia. No pasaron más de diez minutos que una patota municipal lo molió a golpes, le rompió la cámara, pero en el fragor de la resistencia no le quitaron el video que estaba grabando. En él, aparece nítidamente Mariano West arriba de una camioneta mirando todo el descontrol y señalando con el dedo a tal o cual lugar. Rápidamente Armagno huye de ahí y pone en resguardo ese video, del cual nunca se supo de su paradero hasta el día de hoy. Ya en lugar seguro, el camarógrafo fue reporteado por sus mismos compañeros de trabajo y contó cómo fue la agresión que sufrió sin más detalles. Fue hasta hace pocos años que cada 20 de diciembre recordaba en sus redes sociales la agresión repudiable que recibió. Hasta que un llamado del municipio lo cambió todo. Y no era un llamado de amenaza o de presión. Se estaba armando la primera radiodifusora pública del distrito y lo convocaron para ser operador técnico. De ahí en más, sus posteos anti peronistas y anti kirchneristas se esfumaron por completo y las ironías al gobierno de Macri se multiplicaron. Parece ser que en el contrato de esa empresa estatal peronista viene ese apartado cada vez que te llaman a laburar para ellos. Del famoso video, prácticamente nada se sabe. Algunos dicen que una copia la tiene un encumbrado dirigente opositor al peronismo que espera un momento personal importante para difundirlo. Otros, que Armagno lo destruyó. La cuestión es que ese imprescindible testimonio visual no debería terminar en una leyenda urbana de un tiempo donde los rumores y el miedo permanente nos destruían hasta las ganas de vivir.

El camarógrafo y su laberinto. En el primer video lo vemos a Cristian Armagno testimoniando cómo lo agredieron mientras Mariano West mandaba a saquear supermercados en todo Moreno. Veinte años después presta su testimonio para el especial del programa de TN “A dos voces” sobre cómo vio el caos esos días en el municipio, previos al golpe que derrocó a De la Rúa. Del famoso video donde se lo ve al caudillo peronista arriba de la camioneta señalando qué saquear, el actual operador técnico de la oficialista Radio Pública de Moreno no ha dicho palabra alguna. Lo que se ve en el segundo video es sólo lo que en esos momentos filmó el canal de noticias capitalino.

 

Así terminó la votación en primera vuelta aquel 2003. Juntando los votos del ARI y Recrear se le podía haber ganado al peronismo, que participó dividido en tres. Claro, sin contar a Leopoldo Moreau, que representaba a una erosionada UCR y que pronto abrazaría al kirchnerismo, en ese invento artero de los “radicales K”.

EL NO FINAL
Hasta hace poco, todos teníamos solamente la versión épica de ese golpe, con indignantes titulares como “La caída” de Clarín o “El pueblo echó a De la Rúa y el peronismo volvió al poder” de La Nueva Provincia con la famosa foto del helicóptero llevándose al presidente renunciante a resguardo de la turba peronista. La radio La Red publicó una publicidad en los principales diarios con una demagoga foto de una bandera argentina cosida. Los noticieros dejaron de agitar a la gente a que salga a romper todo y empezaron a relegar las noticias de política al último rincón de sus emisiones. Había asumido el polémico gobernador feudalista catamarqueño Adolfo Rodríguez Saa. Crónica, firme junto al pueblo peronista, tituló “Rodríguez Saa le devolvió la alegría a los argentinos”. Lo único que hizo el eternamente impresentable dirigente peronista fue declarar el default y renunciar tres días después. La Argentina tuvo cinco presidentes en una semana. Nadie quería agarrar la papa caliente que ellos mismos pusieron en la olla. Hasta que el autor intelectual del regreso del peronismo al poder, Eduardo Duhalde, se convirtió ¿involuntariamente? en el “plan B” de este desastre que ellos mismos organizaron y asumió la presidencia hasta que haya nuevas elecciones. Como por arte de magia, el 21 de diciembre no había más caos, ni fogatas en las esquinas, ni gritos de miedo, ni comercios saqueados… Hasta los muertos que le endilgaron a De la Rúa en todo el país desaparecieron de las noticias. La revista Noticias, que siempre se acomoda con el poder de turno, tituló “Peronismo infinito”. En la calle, la tristeza le dio paso a la resignación. Ya no había forma de sacar al peronismo de su eterna auto-hegemonía. Pero así y todo se estuvo cerca dos años después, como casi todo en nuestro país, que cambia y cambia cada elección. Ustedes dirán “pero si el primero y el segundo eran peronistas, tanto Menem como Kirchner”, pero si se miran los resultados de ese entonces (lo único fidedigno del artículo de Wikipedia explícitamente redactado por escribas kirchneristas), si se unían las fuerzas de Recrear de López Murphy y el ARI de Lilita Carrió, hubieran superado holgadamente a ambos dirigentes peronistas. Pero aún las papas estaban calientes y ni siquiera el electorado quería dar su opinión en las urnas. Nunca en la historia reciente de nuestra democracia había caído tanto la participación electoral.

Quien más sacó votos en esa primera vuelta, Carlos Menem, no llegaba a los 25 puntos, cuando generalmente la victoria se da con más del doble. Tras la renuncia de Menem al balotaje, automáticamente asume Néstor Kirchner la presidencia. A la gente le empezó a caer simpático el santacruceño con su impronta campechana y sureña. Y antes de volver a votar al riojano, todo el arco político lo recibió con los brazos abiertos. Comenzaba la primavera kirchnerista, que iba a durar hasta la aparición del caso Skanska y la obsesión del fallecido presidente con el dinero estatal y con los medios de comunicación, que primero los compró con simpatía y después con abultadísimas pautas y presiones a los “infieles”. El ejemplo más destacable fue el del Grupo Clarín, quien fue uno de los más grandes agitadores del golpe del 2001 y apoyó fuertemente a Kirchner desde 2003. “El gran diario argentino” se divorció de la realidad paralela del santacruceño cuando este quiso comprar el grupo multimedia y se topó con la pared del rechazo. Todo lo demás es historia conocida.

Barón poco varón. Raúl Othacehé, el intendente de Merlo que estuvo 24 años en el poder, comete el sincericidio más descomunal, admitiendo que el peronismo estaba perpetrando un golpe contra la Alianza. Hoy, todos se hacen los desentendidos, no recuerdan lo que dijeron y hacen puchero cuando hablan de “estallido social y coso”.

LA HISTORIA (que debería ser) OFICIAL
Con la llegada para quedarse de las redes sociales y la explosión de puntos de vista y referencias, los medios grandes quedaron en offside y muy lentamente se empezó a conocer la verdadera historia del “levantamiento popular” del 2001, no sólo que fue pergeñado por el peronismo desde el día uno del gobierno democrático de la Alianza, sino también en detalles que fueron obviados, con o sin intención, del anecdotario de esos tiempos. Un día después, sí, un día después, de que el Dr. De la Rúa fuese sacado en helicóptero de la Casa Rosada, se acercó nuevamente a ese lugar para buscar sus últimas cosas y saludar al personal del recinto. Eso ningún medio lo dio a conocer, como tampoco la auto-prohibición de pasar el informe de Telenoche sobre las tierras usurpadas por Rodríguez Sáa en su provincia, informe que repitió Jorge Lanata en su programa Día D por el canal América. El ex presidente derrocado por el peronismo, siendo el tercero después de Illia y Alfonsín, podía caminar tranquilamente las calles del barrio donde vivía hasta el día de su fallecimiento. No fue repudiado en las calles ni siquiera por la gente que se comió el sapo en silencio cuando el peronismo volvió a quitar al país un presidente democrático. Quizás, y de esto depende mucho de cómo se vote en el futuro, la última vez que se van a atrever a hacerlo. ¿Y Chacho? Fue tratado como un paria por sus mismos compañeros del FREPASO y volvió mucho tiempo después a ejercer como profesor en universidades privadas, rodeado de alumnos que ni vivieron esos momentos.

Una celebración de golpe. Los creadores del feriado celebratorio por el comienzo del gobierno militar que los echó a patadas en 1976, se golpean el pecho recordando el último golpe de estado que cometieron contra la República. Nunca una disculpa pública. Nunca las cosas por su nombre.

Pasaron 20 años de aquel nefasto golpe. El “que se vayan todos” fue el cántico más inútil de la historia contemporánea de nuestro país. No se fueron todos. Hasta formaron un “Frente de Todos”. No solucionaron los problemas del país, los empeoraron. Pero como ellos son el poder, los capanga, los poronga de esta cárcel, no se les puede discutir nada mientras nos regalan planes sociales y fútbol de primera. El pueblo siempre fue sumiso al peronismo. Siempre le tuvo miedo. Saben cómo son cuando se enojan y quieren el poder. Tiraron 14 toneladas de piedras junto a esa eterna pata de lana que es la izquierda para evitar una jubilación que le ganara a la inflación y que ellos, de puros guapos, la eliminaron porque “ah pero Macri”. Lentamente pero sin pausa, la gente empezó a madurar, a crecer, a pensar lo que vota. Y el cachetazo final fue en las elecciones de 2019, cuando no aguantaron que JxC les diga quiénes eran los Reyes Magos. El aún infantil electorado le dio la espalda y apenas ganó el peronismo de nuevo, el dólar se disparó. Pero no hubo saqueos ni caos organizado. Hubieron las marchas del “sí se puede” que levantaron una segura catástrofe electoral y la achicaron 10 puntos a favor de Juntos por el Cambio. No alcanzó. Volvió la corruptela K, el papá Estado cuasi salvador, el poder ejecutivo asociado con el judicial, la escribanía en el Congreso. Pero en el medio, llegó la pandemia para ver de qué estaban hechos esos pingos en la cancha y desnudó lo que realmente el peronismo es en el poder. Tarde pero seguro, llegó el reacomodamiento legislativo y por primera vez en la historia reciente, el Senado no es más una escribanía kirchnerperonista. Poco importa si ahora las leyes salen rápido o lento sin esa mayoría automática justicialista del 2001, que aprobaba mamarrachos con forma de Presupuesto Nacional. Ya no hay más hegemonía peronista y ojalá, por el bien del país, que eso sea para siempre.

El rostro del dolor. Whan era un chino dueño de un supermercado, cuando este tipo de comercios empezaban a florecer en todo el país. No paraba de llorar al ver que decenas de delincuentes le robaban toda su mercadería y, además, toda su esperanza y sacrificio. Por esos años, a falta de redes sociales, los canales de noticias eran el único medio informativo que veía la gente todos los días y su línea editorial era de fuerte agitación para lograr el derrocamiento de Fernando De la Rúa y la vuelta del peronismo al poder.

CRECER DE GOLPE
El país está mucho peor económicamente que en el 2001. Muchísimo peor. Pero no se ven saqueos y hasta está la ridícula idea de homenajear ese 20 de diciembre funesto con manifestaciones.
No es raro. Los cráneos de este gobierno declararon que el día del comienzo del Proceso de Reorganización Nacional, el 24 de marzo de 1976, sea un día feriado. Tampoco es raro que no haya caos social porque esa exclusividad siempre la tuvo el peronismo al ser oposición y hoy es oficialismo. Lo raro, pero a la vez bueno, es que el país comenzó a madurar fuerte en los últimos tiempos, se informó más y hoy pone a prueba cada dos años todas las gestiones, incluso las que pretenden ser eternas en los municipios peronistas. Sólo falta que deje el voto berrinche de lado, ese que hace que el populismo no se quiera ir nunca del poder. Y además, lo más importante, decir las cosas como son. Ni levantamiento popular, ni estallido social, ni pueblada, ni argentinazo ni nada de eso. El 20 de diciembre de 2001 ocurrió el último golpe de estado en la República Argentina.

#SOSCuba: EL BRUTAL HILO DE UNA ARGENTINA QUE FUE TURISTA EN LA ISLA Y DE CUBANOS CLAMANDO LIBERTAD

739 415 Juan Emilio Mirabustos

No todo fue ver triunfar a la Selección como si se hubieran recuperado las Malvinas de nuevo. No todo fue la desesperación del peronismo por la foto con el equipo campeón de América frente a los golazos políticos que uno tras otro está dando una oposición que de a poco se rearma de cara a las elecciones más importantes en años de democracia argentina. En todo el mundo la pandemia provocada por el mayor virus de la historia contemporánea está, ahora sí, desnudando a muchos reyes que parecían intocables.

Cuba, la isla comunista por excelencia, el último páramo del régimen más inútil y vetusto de la historia reciente junto a Corea del Norte y Venezuela, está viviendo horas cruciales con manifestaciones en casi todos los puntos principales del país. Así es también el contraataque de la dictadura que comenzó hace ya más de 6 décadas, prometiendo libertad y coso, tras derrocar a Fulgencio Batista en los años 50. Ya empezaron a aparecer los mercenarios del castrismo a reprimir y a cortar todo tipo de comunicación. Así y todo, como sea, los cubanos que quieren de una buena vez “patria y vida” siguen caminando por las calles, clamando que tantos años de auto-bloqueo al mundo, se acabe de una vez. Todo es cuesta arriba; están solos ante un monstruo lleno de balas por descargar.

LaTanaOriginal es una tuitera argentina que ya ha ido varias veces a la isla, mayormente con fines turísticos, pero no se quedó encerrada en esa nube de gases hecha para los turistas. A través de un “hilo” en la red social, empezó a contar sobre la cruda realidad de la isla caribeña. Un verdadero callejón sin salida donde la única forma de escapar es en balsa esquivando tiburones.

El 30 de mayo comenzó a escribir: “¿Quieren discutir sobre medicina cubana o sobre condiciones de vida en Cuba y conocen Cuba? Los espero.

1- El mito de la medicina cubana: tienen una alta tasa de médicos per cápita; es gratis y es la única manera de trabajar en contacto con turistas. Hay cardiólogos vendiendo pulseras, siendo camareros, etc. En mi primer viaje en 2001, el canal de tv anunciaba “Cura para la hepatitis C”. Me quedo mirando. Era Interferón, usado en el mundo desde 1980 aproximadamente. Desde ya que, si vivís en Cuba y ves solo los dos canales del estado (no hay otros), creés que descubrieron una droga para curar la hepatitis C. No, no existe tal droga cubana.

En mi primer viaje descubrí el comunismo. Puro y duro. Unos 50 hombres sentados mirando una TV de 20 pulgadas con el único canal que les dejan ver. Programas infantiles donde hablaban de Fidel todo el tiempo. Mentiras flagrantes y burdas, que sólo el que no ve otra cosa puede creer.

Fui al Tropicana, como todo turista. Vi bailarines del mejor ballet que tienen, del que facturan, con los zapatos agujereados y las medias cosidas. Le pedí unos datos a una coreógrafa; en mi siguiente viaje llevé 30 pares de zapatos. Casi me detienen por ingresar UNA DONACIÓN.

2- La educación: los niños van a la escuela con uniforme (creí que era una escuela privada); se los da el gobierno al inicio de clases y tienen que DEVOLVERLO al finalizar el año. Si en un año te crecen los pies, mala suerte. Una señora me corrió una cuadra para cambiarme un mantel por una gomita de pelo de esas baratas que compramos acá por dos mangos. Allá no había. Ni siquiera elástico y cinta para hacer moños en el pelo. Ni pomada para el calzado, cosas obvias para nosotros. Después del horario escolar los niños TRABAJAN EN EL CAMPO PARA PAGARLO. A esa señora que me queria cambiar un mantel por una gomita de pelo, se la llevaban dos de los miles de tipos del gobierno que están por todos lados vigilando todo. Arrastrándola como si fuera un delincuente. Intervine. Casi fue mi segundo problema con la autoridad en Cuba.

En el mismo día, en Santa Clara, cinco o seis mujeres me dieron papelitos, no vendían ni pedían. El papelito decía sus datos y POR FAVOR, ESCRÍBAME UNA CARTA PARA QUE VAYA A TRABAJAR A SU PAÍS PARA QUE ME DEJEN SALIR. Una persona poniendo su vida en manos de otra, desconocida.

Tres autoridades del aeropuerto se pasaban mi pasaporte de mano en mano con cara de duda: tenía una funda plateada con alas, de Victoria’s Secret y ellos no entendían bien que no era parte del documento, sino una funda. Nunca habían visto un artículo similar y era SOSPECHOSO.

En una callecita de La Habana, mi ex estaba sacando fotos, yo sacaba por otro lado, se aleja y lo rodean mujeres. Me acerco, una me ve y se pone a llorar pidiendo disculpas, que no sabía que estaba conmigo, que por favor no diga nada. LE ESTABAN OFRECIENDO NIÑAS MENORES.

En el primer viaje entendí muy bien por qué un hotel 5 estrellas te ponía un solo jabón para toda la estadía: NO TIENEN. Tampoco te dan una birome para completar el check-in. El azúcar es un día rusa, al otro española, y así como la manteca, de distintos países porque NO PRODUCEN.

Ingenua, le pregunté al guía ¿y si quiero venir a vivir acá, puedo comprar una casa? Las casas son del gobierno; no se venden, se otorgan, donde el gobierno disponga, pueden ser a compartir con otras familias si tienen habitaciones libres. Nadie puede comprar ni vender, como acá.

En el primer viaje supe que había tres monedas: CUC (cubano), cubano convertible, y euros que usábamos los turistas. También circula el dólar, solo en el mercado clandestino en el que un camarero puede recibir una propina y con eso comprarle a un turista UN JEAN, por ejemplo.

Los habitantes de la isla que no tienen contacto con turistas, simplemente no pueden comprar (tampoco hay dónde), viven de alimentos que les da el gobierno, y trabajan TODOS PARA EL ESTADO. Del primero al último: azafatas, pilotos, maestros, médicos, todos trabajan para el estado.

Fui a un shopping (estatal, obviamente) y vi un local de joyas, quedado en 1950. Vendían Rolex, cuatro mujeres en ojotas, mal vestidas, con medias cosidas mil veces. Como en un municipio pobre. Gráficas quemadas por el sol, arena en el piso. En un local de Rolex.

Un día vi una larga fila de gente, y en una cosa similar a un refugio de colectivos, sin paredes, sólo techo y columnas de cemento, paraba un camión (sin caja fría) y bajaban con unos cajones de madera (al sol) con pedazos de carne que la gente se llevaba en sus manos.

Esa es la forma que tienen de tener alimentos, los reparte el estado. ¿Y si uno siembra su huerta?, pregunté. Es del estado, lo que coseches se lo llevan, por eso nadie siembra nada, ni se molesta en producir NADA. No existe la propiedad privada ni el acto de comprar/vender.

Los escasos locales son para los turistas. Los cubanos no compran porque prácticamente no usan dinero. En un free shop vi una empleada acomodando preciosamente una fila prolija de SHAMPOO SEDAL. Tenían eso a la venta, CDs de salsa, habanos y ron, eso es todo. Nadie les vende nada.

En el primer viaje mi ex me dice “le voy a dar una buena propina al camarero así nos atiende bien” Le dio cien euros. Al otro dia el señor sabía que yo tomaba café doble no tan fuerte y él, Decaf. Charlando le preguntamos cuánto ganaba al mes: 25 euros. Le saqué una foto y le pedí su mail para mandársela. No tenía, no sabía que era eso. Era gastroenterólogo. Se consideraba privilegiado porque podía trabajar en turismo. Del hotel los llevan a sus casas y nuevamente al trabajo, bien vigilados para que no se roben comida de los hoteles para sus familias.

¿Internet en el hotel? 50 euros la media hora, velocidad dial up. Dato: no se podia ingresar a Hotmail ni a ningún sitio que fuera de EEUU, directamente banneado del buscador. Ni siquiera los turistas, pagando, podían acceder a información que no fuera del gobierno.

En mi último viaje (2011) vi con mis propios ojos cómo bajaron a un matrimonio mayor de españoles, y los dejaron llorando afuera del vuelo, en la pista. Sus dos lugares fueron ocupados por tipos del servicio, de bigote, pelo con gomina y Rayban negros, chinos. Sin explicaciones.

La cantidad de cosas atroces que ví se están agolpando en este momento en mi cabeza. En Cuba no hay basura en las calles, como acá, que en los lugares pobres hay basura y perros callejeros. En Cuba no hay basura, ¿se entiende? Nadie produce basura porque no tiene nada que tirar.

La poca comida que tienen, se las da el gobierno; es un poco de carne al mes, arroz y frijoles (porotos), no hay envases, ni botellas, ni cajas, ni envoltorios. Los únicos que producen basura son los hoteles. La única vez que vi un perro, estaba trabajando: lo usaban para vender fotos. Un perro salchicha con una camisita; te podías sacar una foto a cambio de dinero. Para los cubanos, tener una mascota es un lujo capitalista, porque consume alimentos y no produce nada. Nunca vi un niño con un juguete; ni una juguetería, por ejemplo.

En un viaje intenté comprar luego de una escala, desodorante y protector solar que habían quedado olvidados en otro hotel. Había. Bien. Vencidos hace cinco años. Mal. Lo digo siempre: lo peor de Cuba no es la pobreza, que es extrema, sino la opresión y la dictadura, que es peor.

En un restaurante del hotel de La Habana, pedi una pasta y eran fideos secos (pensé que no podía estar en mal estado): tenía gorgojos. Lo poco que tienen, es para el turismo; casi ningún país les vende nada, y sólo producen ron y habanos: El mantenimiento de las construcciones, de 1950.

Los cubanos no pueden ir a la playa. Muchos se mueren sin conocer el mar, porque el mar es lo único que tienen para los turistas y los cubanos no pueden ir a las playas a las que va el turismo. Por otro lado, según ellos, no necesitan.

No, tampoco se puede decir que sos homosexual. Tampoco podés tener una pareja de tu mismo sexo. Mucho menos que te vean. Ni hablar de oponerte al régimen. Si por tratar de cambiar un mantel por una colita de pelo se la llevaron arrastrando, imaginen ustedes el resto.

Las casas son del gobierno, los autos también. Si el gobierno te da un auto por tu trabajo, no podés trasladarte de un punto al otro sin levantar a la gente que esté esperando. Repito: no es tu auto, es del gobierno y ellos deciden. Hay muy poco transporte público y antiguo.

Me estoy acordando de datos interesantes: ningún ciudadano de los EEUU puede ingresar a Cuba ni como turista; entonces se llena de canadienses, europeos, lituanos, coreanos… cualquier cosa menos estadounidenses. Para ingresar te exigen una visa que es un papelito suelto que no deja registro. Saben que en algunos países puede ser problemático volver de viaje con un sello de Cuba en el pasaporte, y tienen la gentileza de no sellártelo, salís de tu país y volvés, pero tu pasaporte no dice dónde estuviste. Así logran que el turista vuelva sin problemas. Por eso cada vez que un desubicado me quiere cuestionar algo sobre Cuba, le pregunto de qué color es el sello que le pusieron en el pasaporte al ingresar. Si responde azul o negro, nunca pisó Cuba.

De más está contarles que cada escuela, hospital o edificio al que le puedan poner nombre, le ponen el de José Martí, Máximo Gómez, Antonio Maceo, o cualquier variante de Fidel y sus amigos. El aeropuerto se llama José Martí, por ejemplo. Las viviendas se caen a pedazos, pero la propaganda (estilo 1950, porque no conocen otra) llena cada paredón con grandes pintadas de rostros y banderas; por donde mires, hay un mural. Podrían usar esa pintura para hospitales o escuelas, pero no, todo propaganda. Subís al vuelo y ahi está en papel GRANMA, el único diario. Diario es una forma de decir, en realidad es el boletín oficial del Comité Central del Partido Comunista de Cuba. Si los cubanos pudieran leer cómo es el mundo fuera de ese Truman Show, harían una revolución en un año. Pero no pueden, es una isla y controlan todo.

En mi primer viaje quería saber por qué ese fanatismo de Cuba con el Che Guevara. Hasta que fui al mausoleo. Donde mires (fuera del hotel) ves pobreza estructural, atraso, ignorancia sobre el mundo actual, pero llegás al mausoleo y es un lujo inmoral.

Le pregunté al primer guía que me llevó de Cayo Coco a Trinidad y Cienfuegos si los turistas podíamos conocer desde afuera Guantánamo (de curiosa). Hizo parar al bus, me hizo bajar y me llevó con dos que estaban en una esquina, les dijo que yo quería conocer Guantánamo y me empezaron a interrogar de modo poco amable sobre mi interés en la base de Guantánamo, si tenía familiares en EEUU y cosas asi. Creo que nunca mas volví a preguntar ni donde queda la base de Guantánamo. Tienen un nivel de paranoia atroz con el “imperio”.

Yo fui en una epoca en la que trabajaba en adicciones, y obviamente pregunté si tenían ese problema ahi tambien. Me dijeron que drogarse está prohibido, es delito, te llevan preso. Despues de un par de dias me di cuenta: no tendrían ni con qué drogarse, aunque quisieran.

Dato: cosas que usamos cotidianamente y que muchos cubanos no usaron en su vida: papel higiénico, papel de cocina, pañuelos descartables, envases descartables, pañales descartables o toallitas, desodorante, dentífrico, traje de baño.

¿Que países le harían préstamos a un país como Cuba? Argentina, desde ya. Hace 46 años estamos tratando de cobrarles.

Agrego un detalle: Cuba es riquísima en petróleo. Varios de sus deudores propusieron como forma de pago, instalar bases para extracción. Pero claro, cuando todo está funcionando, quizás te lo expropian. Así son las dictaduras, les vale mierda matarte de hambre.

Esto es parte del impresionante hilo escrito por esta usuaria de twitter que se puede ver completo aquí, con más fotos, testimonios externos y algún que otro desubicado o desubicada de izquierda diciéndole que “destila odio”.

VACUNADOS DE CINISMO

716 389 Juan Emilio Mirabustos

A una morenense educadora y mediática, kirchnerista de closet, le descubrimos lo que todos los de su condición e ideología hacen. Y se enojó, como lo que todos de su condición e ideología hacen.

Para comenzar, hay que aclarar una premisa que siempre se da en este ejercicio del periodismo: las fuentes nunca no son buenas. Parece raro pero así es. No significa que no sean falibles, para eso existe el chequeo de varias fuentes. Si de tres fuentes, dos coinciden, eso quiere decir que la noticia es fehaciente. Y más si una de esas dos fuentes es la protagonista de la noticia.

Estos últimos días nos ha llegado un trascendido muy fuerte de algo que ya se notaba en las redes sociales: la desesperación de la militancia kirchnerista por mostrarse vacunados de COVID 19, aún faltando muchísimas personas adultas mayores y personal médico por inocularse. No les importó. La orden de arriba, de la jefa, es mostrar que la única vacuna que hay en Argentina para más de 45 millones de personas es buena, aunque la hayan comprado cuando todavía no había ni siquiera superado su fase 3.

Fue tan desastroso el plan de vacunación “más grande de la historia” que tuvieron que comprar de apuro otra vacuna china para los docentes porque las clases había que empezarlas sí o sí. La euforia de los maestros/as, profesores/as y porteros/as de escuela admiradores de Roberto Baradel, quizá el peor dirigente de los docentes de toda la historia argentina, no tardó en notarse. Las fotos de todos aquellos que hasta les daba fiaca dar clases por zoom y que sin ponerse colorados te decían que “para qué dar clases si cobramos igual todos los meses”, vacunados, mostrando el cartoncito al lado del banner de Vacunate del gobierno del poco provinciano Axel Kiciloff y en muchos casos, haciendo la V con los dedos. Sí, se sacan fotos vacunándose como cuando te sacás la foto con los lobos marinos de Mar del Plata. Una inusitada falta de respeto a todos los adultos mayores y personal de salud que aún no fueron inoculados ni siquiera con la primera dosis de la famosa vacuna rusa. De repente se acordaron que eran “personal esencial” y fueron a internet a registrarse para vacunarse, cuando estuvieron todo el año rascándose el higo haciendo que enseñaban desde sus casas y cobrando religiosamente cada 29. Pero además, muchos de ellos hicieron un máster de golpes de pecho.

Hace pocos días publicamos una foto de una profesora que se fue a vacunar y, de muy buena fuente, sabemos que prácticamente no trabajó en todo el año pandémico sin siquiera dar clases por zoom. Esa publicación fue hecha en base a varias fuentes, entre ellas, la de un importante medio periodístico donde su único “defecto” es tener dos facebook, de los cuáles no se sabe si uno de los dos o ambos, son reales. No fue que en esa sola fuente se vio y ahí nomás se publicó. Varias personas nos han dicho que esa persona, la “profe”, es muy difícil, de carácter muy especial y que lo de su año casi sabático, como la mayoría de los docentes bonaerenses, fue cierto. Tras la publicación, muchos de sus amigos y colegas empezaron a atacar al medio colega y luego la protagonista fue directamente a nuestra publicación y a llamar a uno de nuestros integrantes a altas horas de la noche para decir que la hemos difamado, que quería disculpas públicas y que digamos “la verdad”. En ningún momento se le faltó el respeto en el soliloquio telefónico que ha armado. Inmediatamente se levantó esa publicación en nuestras redes sociales y se la reemplazó por otra donde, independientemente de las disculpas del caso, nada impide que la libertad de expresión sea manchada por agentes externos.

Eso fue lo que no le gustó a la protagonista de las publicaciones, la “profe” que, orgullosa de la “vacuna peronista”, se sacó fotos al momento de la inoculación que le correspondía a un jubilado o a un personal médico. Y decimos bien, “vacuna peronista”, porque no hay foto que no sea de algún admirador de CFK o un militante kirchnerperonista, vacunándose y mostrándolo en sus redes sin el más mínimo tapujo. Como si la vacuna la hubiera hecho Alberto de guardapolvo o Cristina entre tubos de ensayo sacando humito. Y la gran mayoría de sus amigos que se ocuparon de bancarle los trapos a este personaje a través de comentarios agresivos hacia el medio que publicó primero las fotos de la protagonista vacunándose alegremente, todos, absolutamente todos, son kirchnerperonistas. Todo su entorno, tanto laboral como personal. Cualquier excusa de “no tengo ideología” es como el viejo pero poco efectivo “no soy kirchnerista, ah pero Macri…”. Nadie le impide que haga los dedos en V adentro de un ropero, pero que encima se enoje porque todo su entorno lo hace fuera de él, es un despropósito inútil.

Inmediatamente de nuestra retractación, no terminó ahí. Durante toda la madrugada la “profe” mandó decenas de mensajes quejándose de nuestras disculpas públicas con frases incongruentes como “No se retractan de lo que ustedes imaginan” (?) o “cuasi disculpa” (??) o “son la casta de gente que nos pretende representar” como si fuéramos esos políticos que tanto odian porque no roban, son honestos ni apañan a gente que, de docente, tiene menos de educadores y más de levantarse a las doce.

Nadie cuestiona su profesión como a nosotros no deberían hacerlo estos adolescentes crónicos que se emocionan con una señora desvariada emocional que les grita desde un palco que vayan por todo. Nadie bien pensante le va a señalar con el dedo cuando se emocionó hasta las lágrimas arriba de un avión low cost, esos que el kirchnerperonismo gobernante exterminó porque “Macri lo hizo”. La única verdad es la realidad, como decía aquel milico que sus fans quieren hacer pasar como democrático. Nosotros nunca vamos a dejar de retractarnos ante una información de la que falten aún más fuentes y siempre que lo hagan con el mismo respeto con el que lo hacemos nosotros, aunque después se envalentonen y digan gatafloramente “ah, tus disculpas no me gustan”, como nos ha pasado esta vez. Lo que nos gustaría (y sí, es utópico que un militante enfermo de esta casta política que se vacunó primero antes que a nuestros viejos y personal de hospital lo haga) son disculpas públicas por quitarle la vacuna a quien realmente la necesita. Porque eso va a pasar: se vacunan, piden una licencia que van a cobrar religiosamente cada mes, no van a dar clases ni siquiera en la compu (que la van a usar para ver Netflix) y van a dormir felices gracias a que los Fernández de Kirchner los vacunaron y los “salvaron” de una muerte evitable. Y están con salud, tienen menos de 60 años, pero lo que menos tienen es vergüenza.

Nosotros hacemos periodismo, pero nunca al borde. Es lo que hay.

JEM

DESALOJO EN LAS BIBIANAS

1024 170 Juan Emilio Mirabustos

FINALMENTE SE PRODUJO EL DESALOJO DEL CAMPO PRIVADO EN LA ZONA DE LAS BIBIANAS SOBRE LA RUTA 23.

De esta manera solapada la Justicia dispuso de un costoso operativo que incluyó agentes de infanteria, de policía provincial, móviles y camiones municipales; para levantar las precarias habitaciones levantadas a lo largo de estos 10 meses de ocupación, con la promesa de ser restablecidos en otros terrenos de la localidad de Moreno.

Supuestamente también esta dispuesto el desalojo de las tierras privadas de Guernica, en donde ya se habrían retirado la mayoría de los ocupantes ilegales, a cambio de la entrega de materiales y subsidios por parte del Ministerio de Desarrollo Social comandado por el cuervo Larroque.