NACIONAL

NO SE FUERON TODOS

650 365 Juan Emilio Mirabustos

A 20 años del último golpe de estado en nuestro país.

Por Juan Emilio Mirabustos

“Para todos los que hacemos periodismo, lo del 2001 fue nuestro bautismo de fuego y nuestro paraíso. Tenías noticias cada media cuadra. Un comercio saqueado, una fogata en cada esquina, un cana pateado en la cabeza por un pibe, un patrullero incendiado… Muchos colegas lloraban de emoción en esos momentos, no sólo por la cantidad de información que iba cayendo, sino porque volvía el peronismo y con él, la guita para mantener nuestros medios, ya a nivel nacional”.
Testimonio de un periodista de Moreno, recordando los sucesos de diciembre de 2001.

No fue de un día para el otro. Comenzó el mismo lunes posterior a que la Alianza, esa necesaria coalición que garantizaba progresismo y libertad entre la centenaria Unión Cívica Radical y el FREPASO, un frente creado por los que quedaron afuera del menemismo, ganó la presidencia de la nación. La mayoría de los votantes se terminaron aburriendo de las dos presidencias consecutivas de Carlos Menem, alguien que ganó con una campaña populista, “revolución productiva”, “salariazo” y coso, pero terminó siendo el mayor privatizador de la historia reciente y logró meter a todo un país en un notable simulador de primer mundo. Ya la Alianza había ganado las elecciones de medio término de manera contundente y ya se veía un nuevo siglo lejos de un peronismo que ya no sabía que disfraz ponerse para ganar las elecciones.

Ahora bien, ¿por qué desde el mismo lunes de ganar? Las reservas del Banco Central se empezaron a esfumar rápidamente. Ese fue el primer saqueo. La mayoría de las empresas y medios de comunicación, bendecidas hasta el paroxismo por el anterior gobierno justicialista, miraban con muchísimo recelo a los nuevos inquilinos de la Casa Rosada, presagiando que iban a terminar siendo una bolsa de gatos que se iban a terminar peleando en tiempo récord. No fue tan así. Los sindicatos, todos peronistas por convicción o de manera esclava o en modo Estocolmo, fueron a verlo al flamante presidente, el Dr. Fernando De la Rúa. Y no precisamente para dialogar y generar consensos. Iban a ser los convidados de piedra de cada decisión política del nuevo gobierno. Sólo les faltaba hacer el gestito mafioso con los dos dedos de “te estamos mirando”. En tanto, en el Senado, estaba Carlos “Chacho” Álvarez, otro peronista independiente que formó el Frente Grande para cuestionar, desde los dedos en ve, la gestión neoliberal del riojano Menem. Como pasó con Miguel Ángel Pichetto, histórico peronista, cuando el ex presidente democrático Mauricio Macri decidió que sea su compañero de fórmula en 2019, las miradas cruzadas entre los pares se multiplicaron, pero, a diferencia de este hecho reciente, el primero en desconfiar de esta recomendación que le hizo el mismísimo Dr. Raúl Alfonsín para no quebrar la Alianza, fue el propio De la Rúa. Y no estaba equivocado el dirigente “aburrido”. Como todo peronismo, aunque sea de closet, la idea de poner cuadros y más cuadros militantes o mínimamente fieles a los preceptos del frente neoperonista en los principales estamentos, idea de Álvarez por cierto, fastidió enormemente al hasta ese momento pasivo dirigente radical, quien decidió hacer cambios en el gabinete para emparejar la cúpula aliancista y equilibrarla como corresponde. La respuesta de “Chacho” fue brutal, inconsulta, desubicada: renunció a su cargo de vicepresidente de la nación. Algo que se podía haber solucionado con más diálogo y consenso real, terminó siendo un berrinche de alguien que, quizá sin proponérselo, fue un caballo de Troya que le abrió las puertas de par en par a un peronismo desesperado por volver al poder.

Podía haber sido el fin de la hegemonía peronista, pero el vicepresidente electo venía de ahí, no pudo con sus berrinches y, con su renuncia, activó el plan desestabilizador peronista por tercera vez en el siglo.

EL AROMA DEL MIEDO
De ahí en más, nada fue igual. Con las cajas estatales recargadas, la oposición peronista se encargó de empezar a preparar la cancha (o embarrarla) para volver al poder antes de cualquier elección. Y casi lo logran. Sólo necesitaban el espaldarazo de las elecciones legislativas. En octubre, el peronismo ganó por el 38,39% de los escaños, mientras que la Alianza se derrumbó a poco más de un 22% de votos, perdiendo la friolera de 27 bancas. El fantasma del golpe del ’89 que derrocó a Alfonsín apenas el peronismo ganó las elecciones, se podía oler de lejos. Prácticamente todos los canales de TV y radios hablaban de un presidente inepto, con falta de poder y hasta de “papanatas”. La falta de respeto a la investidura presidencial y el bullying 24/7 a la figura de De la Rúa era una constante. Se veían venir cambios fuertísimos en medición de audiencia y en posterior pauta, con ambas cámaras dominadas por papá Juan Domingo. La primavera menemista, aún con el uno a uno con el dólar, parecía que volvía y los multimedios se restregaban las manos, mientras esmerilaban aún más el ánimo de la gente a través de sus noticieros y hasta en sus programas de chimentos. Y ya con el Congreso haciendo la ve de la victoria, la cosa iba a empeorar aún más en tiempo récord.

El grito de guerra que fue sagrado para el peronismo que se aprestaba a usurpar el poder una vez más y de la clase media que lo abrazó, pensando que iban a perder sus dólares con la Alianza y los terminaron perdiendo con Duhalde como presidente, con default y aumento de la divisa americana incluidos. Pero claro, el peronismo volvió y todos felices, ¿nocierto?

Era el 18 de diciembre de 2001. Sí, apenas ocho días después de asumir los nuevos legisladores y reelegirse algunos de los que ya estaban. El intendente de Moreno, Mariano West, se despertó con un llamado del entorno del derrotado dos años atrás candidato a presidente, Eduardo Duhalde, que construyó una fortaleza militante durante su gestión como gobernador bonaerense y era el dirigente más “capanga” de todo el peronismo. El llamado fue claro: activar. Lo que fue una propuesta entre dirigentes apenas asumió el poder la Alianza, ya era momento de hacerlo realidad. El objetivo: ir por todo. Ya se copó el Congreso, ahora le toca a la Rosada. La gente estaba con el humor por el suelo y nada cambió con el recambio legislativo, pero la meta, aunque no explícitamente pública, era muy clara: voltear al gobierno de la Alianza, ya diezmado por la renuncia del principal líder de la pata peronista de la coalición. Así que, si bien el rechazo popular a la renuncia de “Chacho” Álvarez fue contundente, eso no se veía reflejado en los medios que, a falta aún de redes sociales en una internet todavía en pañales, eran los todopoderosos de la información. Lo que salía en la tele era real, creíble, sin medias tintas. Y si te decían que salgas en calzoncillo a la calle, vas y salías. Así fue como sin prisa pero sin pausa, las imágenes de saqueos a supermercados empezaron a ser una constante, no sólo acompañada por las imágenes. Muchos periodistas se encargaron de ensalzar ese caos organizado sin dejar el rictus de su rostro. Santo Biasatti, hasta ese momento uno delos periodistas más creíbles de Argentina, no dudó en enfrentar la cámara desde su púlpito de presentador de noticias con un “si sale a la calle, no se olvide de la cacerola” en referencia a los cacerolazos que empezaron a ser moneda corriente por esos días, ante el necesario “corralito” financiero que evitó una descomunal fuga de patrimonio privado. Sí, aún el dólar estaba uno a uno con el peso, pero los negocios empezaban a cerrar por temor a que una turba de delincuentes los saquée. Porque ya no era comida, también se terminaban afanando electrodomésticos, ropa cara… Las imágenes que reflejó la televisión de ese entonces siguen siendo igual de indignantes como en aquellos tiempos. El peronismo empezó la estocada final al gobierno democrático de un presidente que quedó absolutamente solo, sin el apoyo de un pueblo que se embobó y se paranoiqueó con los noticieros desde la caída de las Torres Gemelas, un par de meses atrás.

Las tapas de todos los diarios expresaban su alivio “celebrando” el golpe y el derrocamiento de De la Rúa. Volvía el capanga de la cárcel y volvía el adoctrinamiento peronista a los medios.

Pero volvamos a Moreno, uno de los epicentros de este golpe que aún hoy muchos lo llaman tímidamente “estallido social”. Cristian Armagno era el camarógrafo del canal 4 de Moreno y, como corresponde a su profesión, fue a cubrir los incidentes en el centro del municipio y la periferia. No pasaron más de diez minutos que una patota municipal lo molió a golpes, le rompió la cámara, pero en el fragor de la resistencia no le quitaron el video que estaba grabando. En él, aparece nítidamente Mariano West arriba de una camioneta mirando todo el descontrol y señalando con el dedo a tal o cual lugar. Rápidamente Armagno huye de ahí y pone en resguardo ese video, del cual nunca se supo de su paradero hasta el día de hoy. Ya en lugar seguro, el camarógrafo fue reporteado por sus mismos compañeros de trabajo y contó cómo fue la agresión que sufrió sin más detalles. Fue hasta hace pocos años que cada 20 de diciembre recordaba en sus redes sociales la agresión repudiable que recibió. Hasta que un llamado del municipio lo cambió todo. Y no era un llamado de amenaza o de presión. Se estaba armando la primera radiodifusora pública del distrito y lo convocaron para ser operador técnico. De ahí en más, sus posteos anti peronistas y anti kirchneristas se esfumaron por completo y las ironías al gobierno de Macri se multiplicaron. Parece ser que en el contrato de esa empresa estatal peronista viene ese apartado cada vez que te llaman a laburar para ellos. Del famoso video, prácticamente nada se sabe. Algunos dicen que una copia la tiene un encumbrado dirigente opositor al peronismo que espera un momento personal importante para difundirlo. Otros, que Armagno lo destruyó. La cuestión es que ese imprescindible testimonio visual no debería terminar en una leyenda urbana de un tiempo donde los rumores y el miedo permanente nos destruían hasta las ganas de vivir.

El camarógrafo y su laberinto. En el primer video lo vemos a Cristian Armagno testimoniando cómo lo agredieron mientras Mariano West mandaba a saquear supermercados en todo Moreno. Veinte años después presta su testimonio para el especial del programa de TN “A dos voces” sobre cómo vio el caos esos días en el municipio, previos al golpe que derrocó a De la Rúa. Del famoso video donde se lo ve al caudillo peronista arriba de la camioneta señalando qué saquear, el actual operador técnico de la oficialista Radio Pública de Moreno no ha dicho palabra alguna. Lo que se ve en el segundo video es sólo lo que en esos momentos filmó el canal de noticias capitalino.

 

Así terminó la votación en primera vuelta aquel 2003. Juntando los votos del ARI y Recrear se le podía haber ganado al peronismo, que participó dividido en tres. Claro, sin contar a Leopoldo Moreau, que representaba a una erosionada UCR y que pronto abrazaría al kirchnerismo, en ese invento artero de los “radicales K”.

EL NO FINAL
Hasta hace poco, todos teníamos solamente la versión épica de ese golpe, con indignantes titulares como “La caída” de Clarín o “El pueblo echó a De la Rúa y el peronismo volvió al poder” de La Nueva Provincia con la famosa foto del helicóptero llevándose al presidente renunciante a resguardo de la turba peronista. La radio La Red publicó una publicidad en los principales diarios con una demagoga foto de una bandera argentina cosida. Los noticieros dejaron de agitar a la gente a que salga a romper todo y empezaron a relegar las noticias de política al último rincón de sus emisiones. Había asumido el polémico gobernador feudalista catamarqueño Adolfo Rodríguez Saa. Crónica, firme junto al pueblo peronista, tituló “Rodríguez Saa le devolvió la alegría a los argentinos”. Lo único que hizo el eternamente impresentable dirigente peronista fue declarar el default y renunciar tres días después. La Argentina tuvo cinco presidentes en una semana. Nadie quería agarrar la papa caliente que ellos mismos pusieron en la olla. Hasta que el autor intelectual del regreso del peronismo al poder, Eduardo Duhalde, se convirtió ¿involuntariamente? en el “plan B” de este desastre que ellos mismos organizaron y asumió la presidencia hasta que haya nuevas elecciones. Como por arte de magia, el 21 de diciembre no había más caos, ni fogatas en las esquinas, ni gritos de miedo, ni comercios saqueados… Hasta los muertos que le endilgaron a De la Rúa en todo el país desaparecieron de las noticias. La revista Noticias, que siempre se acomoda con el poder de turno, tituló “Peronismo infinito”. En la calle, la tristeza le dio paso a la resignación. Ya no había forma de sacar al peronismo de su eterna auto-hegemonía. Pero así y todo se estuvo cerca dos años después, como casi todo en nuestro país, que cambia y cambia cada elección. Ustedes dirán “pero si el primero y el segundo eran peronistas, tanto Menem como Kirchner”, pero si se miran los resultados de ese entonces (lo único fidedigno del artículo de Wikipedia explícitamente redactado por escribas kirchneristas), si se unían las fuerzas de Recrear de López Murphy y el ARI de Lilita Carrió, hubieran superado holgadamente a ambos dirigentes peronistas. Pero aún las papas estaban calientes y ni siquiera el electorado quería dar su opinión en las urnas. Nunca en la historia reciente de nuestra democracia había caído tanto la participación electoral.

Quien más sacó votos en esa primera vuelta, Carlos Menem, no llegaba a los 25 puntos, cuando generalmente la victoria se da con más del doble. Tras la renuncia de Menem al balotaje, automáticamente asume Néstor Kirchner la presidencia. A la gente le empezó a caer simpático el santacruceño con su impronta campechana y sureña. Y antes de volver a votar al riojano, todo el arco político lo recibió con los brazos abiertos. Comenzaba la primavera kirchnerista, que iba a durar hasta la aparición del caso Skanska y la obsesión del fallecido presidente con el dinero estatal y con los medios de comunicación, que primero los compró con simpatía y después con abultadísimas pautas y presiones a los “infieles”. El ejemplo más destacable fue el del Grupo Clarín, quien fue uno de los más grandes agitadores del golpe del 2001 y apoyó fuertemente a Kirchner desde 2003. “El gran diario argentino” se divorció de la realidad paralela del santacruceño cuando este quiso comprar el grupo multimedia y se topó con la pared del rechazo. Todo lo demás es historia conocida.

Barón poco varón. Raúl Othacehé, el intendente de Merlo que estuvo 24 años en el poder, comete el sincericidio más descomunal, admitiendo que el peronismo estaba perpetrando un golpe contra la Alianza. Hoy, todos se hacen los desentendidos, no recuerdan lo que dijeron y hacen puchero cuando hablan de “estallido social y coso”.

LA HISTORIA (que debería ser) OFICIAL
Con la llegada para quedarse de las redes sociales y la explosión de puntos de vista y referencias, los medios grandes quedaron en offside y muy lentamente se empezó a conocer la verdadera historia del “levantamiento popular” del 2001, no sólo que fue pergeñado por el peronismo desde el día uno del gobierno democrático de la Alianza, sino también en detalles que fueron obviados, con o sin intención, del anecdotario de esos tiempos. Un día después, sí, un día después, de que el Dr. De la Rúa fuese sacado en helicóptero de la Casa Rosada, se acercó nuevamente a ese lugar para buscar sus últimas cosas y saludar al personal del recinto. Eso ningún medio lo dio a conocer, como tampoco la auto-prohibición de pasar el informe de Telenoche sobre las tierras usurpadas por Rodríguez Sáa en su provincia, informe que repitió Jorge Lanata en su programa Día D por el canal América. El ex presidente derrocado por el peronismo, siendo el tercero después de Illia y Alfonsín, podía caminar tranquilamente las calles del barrio donde vivía hasta el día de su fallecimiento. No fue repudiado en las calles ni siquiera por la gente que se comió el sapo en silencio cuando el peronismo volvió a quitar al país un presidente democrático. Quizás, y de esto depende mucho de cómo se vote en el futuro, la última vez que se van a atrever a hacerlo. ¿Y Chacho? Fue tratado como un paria por sus mismos compañeros del FREPASO y volvió mucho tiempo después a ejercer como profesor en universidades privadas, rodeado de alumnos que ni vivieron esos momentos.

Una celebración de golpe. Los creadores del feriado celebratorio por el comienzo del gobierno militar que los echó a patadas en 1976, se golpean el pecho recordando el último golpe de estado que cometieron contra la República. Nunca una disculpa pública. Nunca las cosas por su nombre.

Pasaron 20 años de aquel nefasto golpe. El “que se vayan todos” fue el cántico más inútil de la historia contemporánea de nuestro país. No se fueron todos. Hasta formaron un “Frente de Todos”. No solucionaron los problemas del país, los empeoraron. Pero como ellos son el poder, los capanga, los poronga de esta cárcel, no se les puede discutir nada mientras nos regalan planes sociales y fútbol de primera. El pueblo siempre fue sumiso al peronismo. Siempre le tuvo miedo. Saben cómo son cuando se enojan y quieren el poder. Tiraron 14 toneladas de piedras junto a esa eterna pata de lana que es la izquierda para evitar una jubilación que le ganara a la inflación y que ellos, de puros guapos, la eliminaron porque “ah pero Macri”. Lentamente pero sin pausa, la gente empezó a madurar, a crecer, a pensar lo que vota. Y el cachetazo final fue en las elecciones de 2019, cuando no aguantaron que JxC les diga quiénes eran los Reyes Magos. El aún infantil electorado le dio la espalda y apenas ganó el peronismo de nuevo, el dólar se disparó. Pero no hubo saqueos ni caos organizado. Hubieron las marchas del “sí se puede” que levantaron una segura catástrofe electoral y la achicaron 10 puntos a favor de Juntos por el Cambio. No alcanzó. Volvió la corruptela K, el papá Estado cuasi salvador, el poder ejecutivo asociado con el judicial, la escribanía en el Congreso. Pero en el medio, llegó la pandemia para ver de qué estaban hechos esos pingos en la cancha y desnudó lo que realmente el peronismo es en el poder. Tarde pero seguro, llegó el reacomodamiento legislativo y por primera vez en la historia reciente, el Senado no es más una escribanía kirchnerperonista. Poco importa si ahora las leyes salen rápido o lento sin esa mayoría automática justicialista del 2001, que aprobaba mamarrachos con forma de Presupuesto Nacional. Ya no hay más hegemonía peronista y ojalá, por el bien del país, que eso sea para siempre.

El rostro del dolor. Whan era un chino dueño de un supermercado, cuando este tipo de comercios empezaban a florecer en todo el país. No paraba de llorar al ver que decenas de delincuentes le robaban toda su mercadería y, además, toda su esperanza y sacrificio. Por esos años, a falta de redes sociales, los canales de noticias eran el único medio informativo que veía la gente todos los días y su línea editorial era de fuerte agitación para lograr el derrocamiento de Fernando De la Rúa y la vuelta del peronismo al poder.

CRECER DE GOLPE
El país está mucho peor económicamente que en el 2001. Muchísimo peor. Pero no se ven saqueos y hasta está la ridícula idea de homenajear ese 20 de diciembre funesto con manifestaciones.
No es raro. Los cráneos de este gobierno declararon que el día del comienzo del Proceso de Reorganización Nacional, el 24 de marzo de 1976, sea un día feriado. Tampoco es raro que no haya caos social porque esa exclusividad siempre la tuvo el peronismo al ser oposición y hoy es oficialismo. Lo raro, pero a la vez bueno, es que el país comenzó a madurar fuerte en los últimos tiempos, se informó más y hoy pone a prueba cada dos años todas las gestiones, incluso las que pretenden ser eternas en los municipios peronistas. Sólo falta que deje el voto berrinche de lado, ese que hace que el populismo no se quiera ir nunca del poder. Y además, lo más importante, decir las cosas como son. Ni levantamiento popular, ni estallido social, ni pueblada, ni argentinazo ni nada de eso. El 20 de diciembre de 2001 ocurrió el último golpe de estado en la República Argentina.

20 AÑOS DESPUÉS PERSISTE LA PREGUNTA: ¿HUBO UN GOLPE CONTRA DE LA RÚA?

780 470 Juan Emilio Mirabustos
Por Christian Sanz. Director de Diario Mendoza Today.

Hace casi 20 años, el 19 de diciembre de 2001 fue el comienzo del fin de un gobierno que venía haciendo agua desde casi sus comienzos: el de Fernando de la Rúa. Ese día se produjo su salida anticipada del poder Ejecutivo y se dio un quiebre en lo que a política tradicional respecta.

Para la mayoría de las personas se trató sólo de la renuncia de un mandatario que se encontraba perdido en su propio laberinto de indecisión, empujado por el clamor popular. Pero aquellos que han investigado y analizado a fondo todos los factores que sucedieron antes, durante y después de ese día, saben que no fue así. Hay demasiados indicios que —analizados en conjunto— demuestran que hubo un verdadero golpe institucional, llevado a cabo por un conjunto de personas que agrupaban intereses políticos —y no políticos— específicos.

Si bien el Gobierno de De La Rúa fue un rotundo fracaso —desde que asumió bajaron las reservas monetarias del Banco Central, y se incrementaron tanto la desocupación como los índices de pobreza— eso no quita que, desde ciertos círculos importantes de poder, se le haya dado un “empujoncito” para ayudarlo a caer.

Hablábamos de indicios. Bien, uno de ellos se dio cuando Eduardo Duhalde, en un almuerzo informal con financistas y banqueros, pronunció una frase que provocó silencios y miradas entre los comensales: “En diciembre, el presidente de la Argentina soy yo”.

La afirmación de Duhalde quedó plasmada en un informe de inteligencia reservado norteamericano que llegó a dos escritorios de Buenos Aires. Ninguno de esos dos escritorios era el de De la Rúa.

¿Más indicios? Previo a la caída de De la Rúa hubo reuniones, conspiraciones, saqueos, movilizaciones y declaraciones públicas referidas a la posibilidad de que no terminara su mandato.

Incluso existió una carta certificada escrita por un agente de Inteligencia varios meses antes del 19 de diciembre en la que se hablaba de la posibilidad de que De La Rúa no terminara su mandato. El agente se llama Mario Aguilar Rizzi (1) y se reunió con quien escribe este artículo a fines del año 2000 (2), a quien le dio copia de la misiva referida, la cual fue entregada a su vez a funcionarios de Casa de Gobierno.

Debe mencionarse que en una de las partes de la carta, Aguilar asegura que entregó “más de 21 notas en casa de Gobierno (…) dirigidas al Sr. Presidente. Todas ellas selladas y firmadas como recibidas” y asegura saber acerca de “la existencia de un plan de desestabilización”. La trama la repitió el espía ante el juez Norberto Oyarbide.

Demasiadas casualidades.


El libro

Los periodistas Guillermo Arisó (3) y Gabriel Jacobo (4) investigaron exhaustivamente lo sucedido antes y después de los sucesos de diciembre y volcaron su experiencia en un elocuente —y no menos brillante— libro llamado El Golpe SA, en el que desentrañan los pormenores de lo ocurrido en torno a la caída de De La Rúa.

A ese respecto, los autores detallan un panorama que nos permite entender parte del contexto de esos días: “La complejidad de intereses en pugna que hay en nuestro país demuestra que existen muchas orfandades normativas, que no ponen un límite claro entre los derechos y necesidades de la sociedad y los intereses de las corporaciones.

Pocas dudas puede haber acerca de que en el año 2001 en la Argentina se tramó y realizó un golpe de Estado. Esa corporación bien se pudo haber llamado ‘El Golpe S.A.’ y por la disparidad de socios y accionistas, de intereses económicos y políticos, que se conjugaron para un mismo fin: tomar el Estado como botín de una guerra política y económica”.

Más adelante, Arisó y Jacobo cuentan dos anécdotas reveladoras: “El Mercurio, de Chile, en su edición del 9 de enero de 2002, tituló: ‘Menem acusa a Duhalde de derribar a De la Rúa’. El ex presidente, en la nota, vinculó también a Ruckauf y Alfonsín. En su declaración ante la justicia argentina, Menem habría ratificado todo lo que dijo ante el diario chileno.

Meses después de la asunción de Duhalde, allegados directos a fuentes norteamericanas de información dejaron trascender que altos integrantes del Gobierno solicitaron y recibieron de algunos empresarios y banqueros una cifra varias veces millonaria en dólares para decretar la pesificación asimétrica sin límite de montos.

A pesar de que la primera fuente de esta versión podría ser poco confiable, y seguramente interesada, un influyente senador de la UCR reveló cara a cara a los autores de este libro que el decreto 214102 (pesificación de todas las deudas) ‘salió en 24 horas, fue un gran misterio y ni siquiera se sabe quién lo redactó’. Consultado sobre las versiones referidas a que se pagaron varios cientos de millones para que ese decreto viera la luz, afirmó en silencio. Un diputado del peronismo también lo corroboró sin dudar durante la entrevista que se le realizara para esta investigación”.

Más claro, echarle soda…


La entrevista

“Hacer este libro nos llevó un año y medio”, comenta café de por medio Guillermo Arisó, “es una guía para desentrañar un laberinto borgiano y kafkiano que constituyó la caída de Fernando De la Rúa. Si bien la trama que descubrimos, por fuentes que nos exigieron un estricto ‘off de record’, corresponde a un golpe de estado, también ese gobierno invitó a que esto ocurra. Efectuado para lograr una devaluación que trajo aparejada una brutal transferencia de recursos, que aniquiló el poder adquisitivo de los salarios de los sectores de menores recursos, y benefició a la burguesía nacional pues así pudo licuar sus deudas. Con el telón de fondo de la disputa económica entre los dolarizadores y los devaluadores, cuyo enfrentamiento enconado se llevó puesto a un gobierno. El Golpe SA. es el revés de la trama, que surge cuando con Javier nos juntamos en un almuerzo y cotejamos lo que comentaron sobre el tema algunas fuentes comunes. No nos sorprendió para nada el silencio de los grandes medios, que se mantuvieron absolutamente fieles al pacto de silencio porque este tema les resultó indudablemente demasiado pesado. “La investigación que están haciendo es inútil —dijo alguien que entrevistamos—. Los que realmente tienen la información no hablan, y los que hablan no tienen la información. Cuelguen los botines que es tiempo perdido. No van a sacar nada en limpio”.

“Nosotros lo miramos con cara de suficiencia. Era uno de los primeros reportajes que hacíamos para esta investigación y derrochábamos a los cuatro vientos la seguridad de los osados. Él apoyó las manos en el escritorio, se paró, y dio por terminada la entrevista”.

Es la declinación de la tarde del lunes 21 de marzo, inicio del otoño, y este cronista dialoga con los nombrados, buscando dilucidar el “detrás” de tanto silencio oprobioso. “Pero el plan de los devaluadores no se cumplió”, continúa Ariso, “Remes Lenicov no estaba tan errado, pero no llegó al seguro de cambio aunque sí logró la pacificación y la devaluación. Básicamente, esta trama constituyó el trasfondo del enfrentamiento entre el sector financiero y la oligarquía exportadora, o sea la provincia de Buenos Aires contra el resto del país. Y la clave, se encargó de elaborarla Duhalde, cuando cinco meses antes del 19-20 de diciembre, en agosto, charlando con sectores financieros neoyorquinos, les comenta que en diciembre el presidente argentino iba a ser él. Pero para lograr esto no estuvo solo, puesto que contó con la inapreciable ayuda del radicalismo bonaerense que lo apoyó en bloque. También contó con el apoyo de la Liga Federal de Ramón Puerta, mientras que Cavallo, aunque se obstinaba en no prestarle dinero a la provincia, por detrás bancaba a Ruckauf”.

“Aunque todo esto fue una vertiginosa ordalía”, enfatiza Jacobo, “en la actualidad parece que pasó un siglo de estos sucesos. Porque, viendo lo que está sucediendo, parece que los argentinos no aprendimos nada. Nuestros gobernantes, parecen que no pueden, pero en realidad no quieren acabar con la maldita corporación política bonaerense, que desde 1987 ostenta un poder absoluto. Por eso, estamos asistiendo a una degradación del sistema del sistema democrático, y la gente se limita a una participación netamente tangencial. En estos 20 años, el capitalismo argentino se convirtió en el zorro al que dejaron suelto en el gallinero pues la teoría liberal del derrame fracasó estrepitosamente”.

Las palabras de Arisó y Jacobo de pronto se vuelven proféticas. De golpe, nos comienzan a cerrar un montón de cosas que nos habían quedado en el aire.

De golpe… empezamos a entender el golpe.

—-

(1) Mario Aguilar Rizzi es uno de los tantos denunciadores públicos que pululan por ahí, sólo que tiene el prestigio de haber anticipado algunos temas clave, como el atentado a la AMIA y la muerte de Carlos Menem Junior.

(2) La reunión fue con Christian Sanz en una confitería de Liniers, en Capital Federal.

(3) Guillermo Arisó es licenciado en comunicación de la UBA, donde fue jefe de trabajos prácticos de la cátedra de Aníbal Ford. Es consultor en comunicación masiva y comunicación pública y ejerció el periodismo gráfico en distintas publicaciones como editor, redactor de política y colaborador en temas de filosofía, sociología y semiótica. Su mail es ariso@ssdnet.com.ar

(4) Gabriel Jacobo tiene un posgrado en periodismo institucional en la OEA (centro de ex becarios de Naciones Unidas) y fue docente en el Círculo de la Prensa y consultor en comunicación. Trabajó en varias publicaciones de la editorial Perfil y en el diario La Prensa. Fue adjunto de la Dirección de Relaciones Institucionales y responsable de prensa de Azul Televisión. Su mail es Gabriel.jaco@hotmail.com.

(*) Con la colaboración de Fernando Paolella

(c) Diario Mendoza Today. Fuente del artículo.

TODA LA DERROTA DE FRENTE

879 586 Juan Emilio Mirabustos

Se acabó lo que se daba. Como cada elección post PASO, se confirma, números más, números menos, lo que sucedió en las urnas. Los segundos pueden remontar un poco más lo pésimo que les fue dos meses atrás, pero no les alcanza para “darlo vuelta”. Le pasó a Juntos por el Cambio, en la remontada más épica que haya tenido una coalición en toda la historia de nuestro país. De un mamarracho de 17 puntos de diferencia, terminó perdiendo por 7. Sí, diez puntos subió poniéndose al hombro una campaña internacional, una masiva concurrencia a las urnas y también, apoyados con el desplome del peso horas después del resultado de unas PASO que aclaraban el panorama para que el kirchnerismo vuelva al poder, con un Alberto Fernández como candidato a presidente que a principios de ese mismo año seguía despotricando contra su empleadora Cristina Kirchner. Allí ocurrió otro fenómeno explícito: la compra de voluntades políticas. Ocurrió en nuestro distrito. Lucas Franco, el eterno y más combativo opositor del kirchnerperonismo, se sentó con Mariano West (el mismo que lo mandó a golpear en una de sus protestas unos años antes) en la Petrobras de Victorica y la vía. Meses después, consigue una banca de concejal haciendo los dedos en ve, tragándose un sapo del tamaño de su orgullo y traicionando a cada uno de sus compañeros del Frente Progresista que lo apoyó en sus caminatas, mate y termo de por medio. A nivel nacional, la agachada monumental de Segrio “ventajita” Massa quien, desde su Frente Renovador, le dio pelea a un kirchnerismo herido en las elecciones de 2013 y se la ganó. Pero así como a Franco o a Alberto Fernández, la cooptación llegó rápida. Él quedó como presidente de la Cámara de Diputados y su esposa, Malena Galmarini, como directora de AySA, la empresa paraestatal que maneja el agua de la provincia. Y lo logró apenas sabiendo cuál es la canilla caliente y cuál la fría. “Gobierno de científicos, no de CEOs” dijo quien hace que funge como presidente.

Si bien el resultado final fue de fotografía de carrera de caballos, Juntos por el Cambio volvió a ganarle al peronismo en la difícil provincia de Buenos Aires, lo cual no es un dato menor.

Pero en todo este entuerto, que vaticinaba un peronismo otra vez eterno, sumado a empresarios periodísticos embelezados por ese espejito de colores del “Alberto moderado”, apareció la pandemia del coronavirus, luego llamado Covid 19. Resignados muchos, enfervorizados algunos, depositaron toda su esperanza en el paternalismo del flamante presidente. Fueron meses que le perdonaron todo, hasta que su joven pareja organice un programa ómnibus para recaudar dinero para combatir la pandemia del cual se sabe menos que con todo lo que se recaudó en el Fondo Patriótico de Malvinas. Llegó a tener casi el 70% de aprobación por cómo “gestionó” la pandemia, quedate en casa que yo te cuido y coso. Pero ese castillo de naipes se cayó al primer chiflete. Se llevó puesto a ministros que se colaron en la fila para vacunarse y organizó un cumpleaños en Olivos durante las más fuertes restricciones. Eso último fue el “cajón de Herminio” que devino durante las PASO en una paliza histórica para el peronismo que se creía “eterno”.  Parecía que se iba a repetir o ampliar ese cachetazo. Pero, rápido de reflejos para cooptar a un complaciente electorado, decidieron emitir más billetes y hasta hacer sorteos de autos para que los voten. El famoso “plan platita”, con Máximo Kirchner como autor intelectual. Al estilo Alberto Rodriguez Saa, que en elecciones pasadas, tras perder, les escribió una carta pública a sus coprovincianos golpeándose el pecho y entristecido porque no lo votaron. Él mismo salió a la calle con un cuaderno para anotar las dádivas que les tenía que dar a cada persona para que lo voten. Y ganó. Al revés que la frase, la culpa no es de quien le da de comer al chancho.

Y eso se sintió fuerte en nuestra difícil provincia, donde sólo se le puede ganar al peronismo con un mínimo márgen, como pasó esta vez, donde Diego Santilli le ganó por casi dos puntos a Victoria Tolosa Paz, la esposa del mejor amigo del presidente (otra vez volvemos con los favores políticos), una impresentabilidad caminando, llena de yerros y ahperomacris, que sólo está ahí arriba porque hace los dedos en ve.

Vaya uno a saber por qué razón, Alberto Fernández presentó una derrota de 8 puntos como una victoria. Aquí junto a la esposa del publicista peronista Pepe Albístur, quien le prestaba su departamento de Puerto Madero al actual presidente y Máximo Kirchner, el autor intelectual del clientelismo explícito que hubo en la provincia y que les sirvió para subir 3 puntos más que en las PASO.

Alberto está cada vez más gagá. Lamentablemente, ni moderado ni independiente. Desde el principio que se sabía que el poder era de Cristina, pero a los medios no les importó porque volvía la pauta pornográficamente gigante. Decir que “el miércoles salgamos a festejar el triunfo” cuando se perdió en todo el país por 8 puntos de abrumadora diferencia, es de una pérdida no sólo electoral, sino también de tiempo y espacio. La presidenta vice no apareció para la foto de la derrota. Debió ser por eso que trataron de disfrazar una paliza como un tropiezo. Se van a aferrar en la casi “dada vuelta” de Buenos Aires, pero enfrente tienen a una provincia que se tiñó de amarillo y liberales agrandados a más no poder tras convertirse en tercera fuerza electoral.

Nadie daba un peso por María Eugenia Vidal como candidata en CABA. Aunque no llegó a perforar el techo de los 50 puntos, al final, la ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires arrasó en la capital del país sacándole 22 puntos de ventaja al ex opositor a los K Leandro Santoro que, al igual que la plana mayor del peronismo, habló de una “elección histórica”. Los números, históricos, no se lo confirman.

Y no es para menos. A caballo de un Javier Milei cada vez más desbocado, enamorando con su forma de ser a milenials y centenials que ven videos de Dannan o Laje en youtube, además de electores desencantados con las dos coaliciones mayoritarias, construyó una fuerza de casi ultra derecha a la que no le cabe del todo el debate y el diálogo, que no duda en insultar o poner en duda hasta la sexualidad de quien lo mire cruzado y que del cual sólo se sentaría a tomar un café con Patricia Bullrich, quien no se presentó en estas elecciones de medio término pero recorrió el país para armar equipos que llevaron al triunfo en gran parte del país a la coalición republicana-democrática Juntos por el Cambio. Nadie duda que Pato está construyendo su candidatura a presidente para dentro de dos años, aunque ella no lo admita públcamente. Es la referente de los “halcones”, el ala dura del cambiemismo y la mejor fuerza de choque que tiene una coalición que se destaca por su dialoguismo, algo que a su vez se convirtió en su espada de Damocles. Muchos “libertarios” le abrieron sus brazos a Bullrich y hasta referentes de la comunicación en redes sociales, como Alvaro Zucarelli, no dudaron en sacarse la foto con la presidenta del PRO. La brillante gestión como Ministro de Seguridad en los años macristas fueron un punto más que favorable en su andar político. ¿Habrá quizá mínimamente un diálogo con Avanza Libertad? Javier Milei hace dos meses dijo que sí, hoy dijo que no. Nadie le pide que sea moderado a un personaje novato en la política como el economista, pero debería poner en su agenda un poco de mesura en lugar de fogonear a post-adolescentes todo el tiempo. Algo parecido pasa con José Luis Espert, quien empezó a construir su imagen política en silencio a través de videos en youtube llamados “Tiernópolis”, producidos por gente afin en simpatía a Mauricio Macri. Al descubrirse candidato, ninguneó a todos y se largó solo. Eso jamás se lo perdonaron sus ex amigos. Hoy Espert se consolida a la sombra de la revelación libertaria en estas elecciones, aunque sus desafortunadas frases pidiendo “bala” a los delincuentes no lo acercan ni al halcón más bravo de Juntos. La realidad es que consiguieron un piso de votos lo suficientemente importante como para negociar con la oposición del kirchnerismo. Y el resultado de este domingo aclara un poco más ese panorama.

Durante el discurso de Victoria Villarruel, un custodio amaga a desenfundar un arma en pleno escenario de Avanza Libertad en el Luna Park, ante una supuesta invasión del público. El custodio fue echado del recinto, al igual que Gustavo Durini, quinto candidato por la coalición libertaria, que se encontraba borracho en el recinto y molestando a sus propios seguidores. El líder de ese partido, Javier Milei, repudió el primer hecho y relativizó el segundo. Dos imagenes poco amables para un partido que recién empieza a tener espacio en la política argentina.

¿Y Moreno? Sigue siendo lo que hay. De poco sirvieron las denuncias de fraude en un distrito donde, además del clientelismo peronista, tiene una intendente piquetera. Populismo hasta el paroxismo. El peronismo ganó por casi 18 puntos pero sucedió lo que en la mayoría de los distritos: nunca pudieron superar la barrera de los 50 puntos, algo inaudito en los municipios donde el caudillismo peronista parece infranqueable. Y además, tienen enfrente a dos fuerzas opositoras que, juntas, se le pueden acercar mucho si esta tendencia de merma de votos populistas sigue creciendo en dos años. Mientras que Juntos en Moreno casi llega a los 30 puntos, Avanza Libertad cosechó casi 16000 votos y estuvo muy cerca de que Néstor Botazzi llegue a ser concejal. El peronismo sigue siendo el patriarca de las zonas más pobres, donde puede aparecer una Mariu Vidal y les hace el asfalto que el peronismo jamás le hizo, pero llega el peronismo con una bolsa de polenta y van y los votan a ellos. Un quiste que costará aún más años extirpar en el definitorio conurbano bonaerense.

Nancy Sena, quien se hizo popular por ser el primer travesti en casarse en Moreno (luego divorciarse) y tener un DNI con el sexo cambiado, consiguió empleo en el municipio y de ahí comenzó una carrera cuasi-política en defensa de la sexualidad diversa. Actualmente tiene un programa en la radio del municipio y milita fuerte a favor de la intendente Mariel Fernández. Aquí vemos a Nancy, aparentemente festejando, en el bunker kirchnerperonista del Teatro Italiano, el mismo lugar donde Mariel pidió “desaparecer” a Mauricio Macri y María Eugenia Vidal dos años atrás.

¿Grandes derrotados? Sí, claro. El peronismo perdió la mayoría automática que tenía en el Senado desde 1983. Es un avance inmenso. El Senado deja de ser la escribanía del peronismo y a CFK se le va a hacer más difícil todo en su aguantadero. En Diputados la cosa también cambia, aunque el dialoguismo va a ser la estrella en este nuevo período que comienza el 10 de diciembre próximo. Los melones se empezaron a acomodar en la carreta. El peronismo dejó de ser “infinito” después de 18 años y todo puede suceder. Lo bueno de todo esto, es que ahora sí, la incertidumbre dejó atrás a la resignación.

VICTORIA DONDA, COLECCIONISTA DE DESLICES

574 408 Gustavo Ladelfa

Corría el año 2011. Por esos tiempos la Feria del Libro de Moreno era un oasis cultural al oficialismo kirchnerperonista, que ya tenía en sus planes armar otra feria para competir con el inusitado éxito que tenía el evento independiente y gratuito.

Donda presentando su autobiografía en la recordada Feria del Libro de Moreno en 2011. Hoy, tanto lo que fue su comisión organizadora, como la actual titular del INADI, son fervientes kirchneristas.

En esa ocasión apareció como invitada Victoria Donda, la hija de desaparecidos devenida en dirigente política a presentar su autobiografía “Mi nombre es Victoria“. Por esos tiempos militaba para el Frente Progresista, ferviente opositor al kirchnerismo gobernante, con Carlos López y Lucas Franco como referentes locales. Hoy ese frente desapareció y la gran mayoría de ellos se pasó al kirchnerismo a cambio de puestos estratégicos. Franco es ahora concejal por el peronismo y Donda es la titular del INADI, el polémico instituto contra la discriminación. No pasó mucho tiempo para pasarse de bando. Pero tampoco pasó para que se sepan verdaderos bochornos en la novel dirigente oficialista. El descubrimiento de tener por más de media década con el mismo sueldo y en negro a su empleada doméstica, intentando comprar su silencio con un puesto en el INADI a ella y a una pariente, era apenas la punta del iceberg de una impresentabilidad solamente apoyada por el peronismo que gobierna, que además tiene su conexión en nuestro distrito de Moreno.

Victoria Donda con pañuelo abortero junto a su actual pareja, Federico Diberto.

Federico Diberto, actual pareja de la hasta ahora titular del INADI, Victoria Donda, es uno de los nietos del Doctor Rubén José Vizzo, fallecido en 2014.  A su vez, Vizzo, candidato a intendente, concejal y convencional constituyente en 1994 por el Frente Grande, fue amigo en vida de José María Laureano Donda; padre desaparecido de Victoria.

Sus padres, Graciela Vizzo y Marcelo Diberto, docentes activistas los dos, ejercieron en la localidad de Moreno durante mucho tiempo. A Federico se lo recuerda en este distrito desde los 8 años y junto a sus progenitores vivió en el Complejo Habitacional Catonas hasta el año 2019, detrás del quiosco de diarios.

Allá por agosto del año antes mencionado, la familia Diberto compra una propiedad de 11.50 metros de frente por 44.50 de largo en la calle Abanderado Grandoli 3551 de la localidad de Trujui. La fracción de terreno que incluye una vivienda, perteneció en su momento a Manuel Torres y sus herederos le vendieron a los Diberto con la sucesión en trámite (cuestión improcedente) por la suma de 55.000 dólares en efectivo (otra cuestión improcedente).

Sobre la izquierda de la locación en cuestión (vista de frente) y al fondo de la misma, viven otros familiares directos del clan Diberto, quienes siempre soñaron tener ese lugar. A su vez, Federico tiene como domicilio un departamento en Ramos Mejía y milita desde hace años en la zona de Morón para lo que fue Libres del Sur y su brazo armado (piqueteros) Barrios de Pie. Hoy todos transmutados a otro sello de goma denominados Somos, después de la deserción de Donda del partido progresista formado por Humberto Tumini y Jorge Ceballos, directamente a la sociedad conformada por otro flojo de papeles; Daniel Menéndez.

Las primeras visitas de la prometida de Diberto (Donda) se dan allá por enero de 2020, que siempre que junto a su pequeña hija y en su Citroën C4 gris metalizado (en existencia de su última Declaración Jurada en la suma de 140.000 pesos valor fiscal). La dirigente K no faltó en casi ningún fin de semana hasta mediados de diciembre del año que pasó.

 

 

DE CONTRATACIONES DIRECTAS, COOPERATIVAS Y OTRAS HIERBAS

Allá por agosto del 2020, nos enteramos por el medio digital Realpolitik que la administración Kiciloff había hecho uso (y abuso) del poder de contratación directa que le otorgaba el estado de pandemia y cuarentena decretado por el Presidente Fernández el 20 de marzo del pasado año. La beneficiada en este caso fue la Asociación Mutual Comunidad Solidaria para el Desarrollo, que debía entregar una cantidad expresada en cientos de miles, de botas descartables y cofias de protección. Se trató una vez más de la execrable intermediación a la que nos acostumbraron en los últimos tiempos varios miembros del actual Gobierno, comenzando por el Ministro de Salud Ginés González García.

En el caso apuntado, Federico Diberto, actual Secretario de la Mutual, ofició de nexo entre los proveedores/fabricantes y el estado, que peca una vez más de la falta de controles. Esta vez la excusa fue la emergencia sanitaria. El mismo portal platense daba cuenta que Diberto aparecía trabajando para diferentes laboratorios, con un sueldo cercano a los 300.000 pesos. Vaya casualidad, el mismo rubro en el cual opera la Asociación Mutual y en donde el sobreprecio es moneda corriente.

Volviendo, a por lo menos la irregular compra de la finca en Moreno, los vecinos nunca dejaron de ver camiones de corralones de materiales permanentemente, desde el momento que fue adquirida, incluso con pisos de porcelanato. Demasiada inversión para una casa que está en medio de una de las zonas más inseguras del conurbano oeste y a unos 50 metros de la Ruta Provincial 23.

Personal doméstico en negro, un novio piquetero poco escrupuloso, negociados con plata de nuestros impuestos… ¿Con qué otra cosa nos va a sorprender Viki? Por lo pronto, nos está confirmando cada día con que eso de escudarse en los derechos humanos, a veces no te hace ni derecha ni humana.

 

DESALOJO EN LAS BIBIANAS

1024 170 Juan Emilio Mirabustos

FINALMENTE SE PRODUJO EL DESALOJO DEL CAMPO PRIVADO EN LA ZONA DE LAS BIBIANAS SOBRE LA RUTA 23.

De esta manera solapada la Justicia dispuso de un costoso operativo que incluyó agentes de infanteria, de policía provincial, móviles y camiones municipales; para levantar las precarias habitaciones levantadas a lo largo de estos 10 meses de ocupación, con la promesa de ser restablecidos en otros terrenos de la localidad de Moreno.

Supuestamente también esta dispuesto el desalojo de las tierras privadas de Guernica, en donde ya se habrían retirado la mayoría de los ocupantes ilegales, a cambio de la entrega de materiales y subsidios por parte del Ministerio de Desarrollo Social comandado por el cuervo Larroque.